El Papa en la Jornada de la paz: 'Empecemos desde hoy a desarmar los corazones'
Las palabras de León XIV en el primer día de 2026: "Sin este deseo de bien, no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas". En la Misa de la solemnidad de María Madre de Dios: "El mundo no se salva afilando las espadas sino esforzándose por comprender y perdonar".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) -
"Comencemos desde hoy a construir un año de paz, desarmando nuestros corazones y absteniéndonos de toda violencia", propuso hoy el Papa León XIV a los fieles en el Ángelus del primer día de 2026, que para la Iglesia, como todos los años, es la Jornada mundial de la paz. Prevost ya había difundido previamente su mensaje para esta fecha titulado "La paz sea con todos vosotros. Hacia una paz desarmada y desarmante".
"Mientras el ritmo de los meses se repite - comentó el pontífice en el Ángelus - el Señor nos invita a renovar nuestro tiempo, inaugurando finalmente una época de paz y amistad entre todos los pueblos. Sin este deseo de bien, no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas".
"El Jubileo, que está por concluir - añadió - nos ha enseñado cómo cultivar la esperanza de un mundo nuevo: convirtiendo el corazón a Dios, para poder transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas. De hecho, es con este estilo que Dios mismo habita la historia y la rescata del olvido, dando al mundo al Redentor: Jesús. Él es el Hijo Unigénito que se hace nuestro hermano e ilumina las conciencias de buena voluntad, para que podamos construir el futuro como casa acogedora para todo hombre y toda mujer que nace".
Recordando que en 2026 se cumple el octavo centenario de la muerte de san Francisco, el Papa expresó su deseo de hacer llegar "a cada persona su bendición, tomada de la Sagrada Escritura: 'El Señor te bendiga y te guarde; haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga misericordia de ti; vuelva hacia ti su mirada y te conceda la paz'.
Previamente León XIV había presidido en la basílica de San Pedro la Misa de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios. "El mundo - dijo en la homilía - no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino más bien esforzándose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin miedo".
"Este - añadió - es el rostro de Dios que María dejó que se formara y creciera en su seno, cambiándole completamente la vida. Para hacerlo, también ella bajó la guardia, renunciando a expectativas, pretensiones y seguridades, como saben hacer las madres, consagrando sin reservas su vida al Hijo que por gracia había recibido para, a su vez, volver a donarlo al mundo'.
28/08/2016 13:40
10/05/2025 14:10
