El auge de las tierras raras agrava la contaminación del Mekong
Nuevos datos difundidos por Tailandia muestran que las concentraciones de arsénico en algunos afluentes, debido a la actividad de las plantas mineras superan los límites recomendados. Diversas iniciativas de la sociedad civil piden una cooperación más amplia entre los países de la cuenca, así como medidas más concretas para detener el envenenamiento del agua.
Bangkok (AsiaNews) - La salud del Mekong sigue siendo motivo de preocupación. El cauce principal y los afluentes de este gran río, que recorre 4.909 kilómetros desde sus fuentes en la Región Autónoma del Tíbet (China) hasta el golfo de Tonkín en Vietnam, se encuentran afectados por proyectos hidroeléctricos de participación local, china y tailandesa en Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam. Estas obras reducen el caudal, lo que disminuye el flujo de sedimentos y, al mismo tiempo, incrementa la concentración de elementos contaminantes.
Datos recientes del monitoreo realizado por el Departamento de Control de la Contaminación de Tailandia y compartidos con la Secretaría de la Comisión del Río Mekong a través del Comité Nacional Tailandés para el Mekong, muestran un nivel persistente de contaminación por arsénico. De esta situación son responsables, en gran medida, las plantas mineras activas (cerca de 800 en la cuenca), impulsadas hoy por la fiebre de las tierras raras. En particular, los ciclos de monitoreo realizados entre febrero y marzo de 2026 indican un impacto significativo en algunos tramos de los ríos Kok, Sai, Ruak y Mekong.
Si bien la concentración promedio de arsénico es solo ligeramente superior al umbral de tolerancia (0,01 mg/L), la situación es distinta y más preocupante cuando se evalúa la concentración por áreas específicas. Por lo que respecta a Tailandia, se observa que las concentraciones superan los límites previstos por las directrices nacionales especialmente en el río Kok en los tramos que atraviesan los municipios de Chiang Mai y Chiang Rai, así como en los ríos Sai y Ruak y en las tres estaciones de monitoreo del Mekong en la provincia de Chiang Rai.
La contaminación por arsénico, aunque sea localizada, requiere una atención constante debido a su persistencia tanto en el agua como en los sedimentos. Esto es aún más crítico si se considera que los cambios climáticos generales y estacionales —precipitaciones, caudal de los ríos, transporte de sedimentos— están influyendo probablemente en la difusión y acumulación de la contaminación, incrementando los riesgos para la población.
Una serie de consultas realizadas el año pasado a nivel nacional y transnacional en el área del Mekong, bajo los auspicios de la Comisión del Mekong (integrada por Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam), han dado lugar a importantes iniciativas.
Por ejemplo, la mesa redonda de organizaciones de la sociedad civil sobre la calidad del agua del río Kok y el potencial impacto en el Mekong (del cual es afluente) propuso el 20 de agosto de 2025 una plataforma de diálogo y compromiso. Asimismo, el 8 de diciembre de 2025 se celebró en Vang Vieng, Laos, una reunión de consulta regional sobre la respuesta y gestión de emergencias relacionadas con la calidad del agua. Teniendo en cuenta el impacto regional de las decisiones o situaciones locales, la Comisión también ha promovido la cooperación con Myanmar en materia de monitoreo y evaluación conjunta. Esta propuesta fue aceptada formalmente en enero de este año en lo que respecta a las regiones fronterizas con Tailandia.
Por lo tanto, va surgiendo no solo la necesidad de una cooperación más amplia sino también de que los métodos de intervención sean más concretos. En este sentido, el monitoreo de las zonas fluviales situadas río abajo de aquellas con contaminación confirmada está sirviendo de modelo, como ocurrió en Laos, donde el año pasado se realizaron mediciones de arsénico en las zonas de Luang Prabang y Bokeo en julio y octubre, respectivamente.
29/05/2024 15:33
