31/01/2026, 13.15
COREA DEL SUR
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Funerarias más sobrias y sin invitados: la nueva cara del duelo en Seúl

Con familias más pequeñas debido a la crisis demográfica y la individualización de las relaciones sociales, crece el recurso a ceremonias de un solo día, sin las recepciones en homenaje al difunto que tradicionalmente se consideraban indicadores de respeto y prestigio social. Influyen los costos exorbitantes de estas ceremonias, pero también la necesidad de una ritualidad menos ostentosa.

Seúl (AsiaNews/Agencias) - En Corea del Sur, el envejecimiento de la población y los rápidos cambios que se están produciendo en la sociedad están afectando también a tradiciones y ritos profundamente arraigados. Así lo cuenta The Korea Herald en un artículo dedicado al fenómeno en fuerte crecimiento de los funerales sin velatorio, es decir, los funerales sin recepción.

En Seúl y en toda Corea del Sur, cualquiera que haya asistido al funeral de una persona fallecida reconoce inmediatamente la estructura típica de las salas funerarias: tras una breve visita al altar para rendir homenaje al difunto, los visitantes se trasladan a una gran sala adyacente donde se entretienen durante horas alrededor de comida y bebida. Estos espacios permanecen abiertos día y noche durante dos o tres días consecutivos, durante los cuales amigos, familiares y conocidos se turnan para ofrecer sobres con dinero junto con sus condolencias. Una sala llena se considera tradicionalmente un signo de respeto y prestigio social de la familia, mientras que una sala vacía se vive como una fuente adicional de dolor.

Sin embargo, esta costumbre arraigada está cambiando progresivamente. La reducción del tamaño de las familias, la individualización de las relaciones sociales y, sobre todo, los costos cada vez más elevados de estas ceremonias están llevando a muchos surcoreanos a optar por ritos de despedida más sencillos y privados.

El señor Chang, de 42 años, cuenta que eligió un funeral sin velatorio para su abuela de más de noventa años, que ya había perdido a la mayoría de sus amigos y familiares. La familia prefirió compartir el duelo de forma íntima, pero algunos conocidos reaccionaron con sorpresa y resentimiento por no haber sido invitados, a pesar de que nunca la habían visitado en vida.

Las razones económicas también influyen mucho. Kim Hye-ryeon, de 37 años, autónoma e hija única, perdió a su padre tras una larga enfermedad. Un funeral tradicional de tres días le habría costado hasta 20 millones de wones (más de 11.600 euros, nota del editor), mientras que las ofrendas recibidas habrían sido mínimas. Al optar por un funeral sin recepción, gastó alrededor de 2 millones de wones (1160 euros, nota del editor), incluyendo, no obstante, los ritos esenciales como el entierro y la cremación.

Según los operadores del sector, un funeral tradicional cuenta con una media de 150 participantes, mientras que los que no tienen recepción cuestan una décima parte y duran solo un día. Las resistencias culturales están disminuyendo: si antes estos funerales se consideraban un signo de pobreza o falta de respeto, hoy en día son cada vez más comunes, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Entre quienes estudian la sociedad coreana hay quienes ven esta evolución como un cambio positivo: menos ritualidad ostentosa, menos gastos innecesarios y más espacio para un duelo auténtico y silencioso.

 

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