Islas del Pacífico y bloqueo de Ormuz: comienzan a cancelar incluso las visitas al hospital
Entre los territorios más afectados por la crisis mundial de los combustibles se encuentran los pequeños países insulares de Oceanía, que son los más dependientes de las importaciones de diésel. El transporte interno, el suministro de alimentos y el acceso a los servicios de salud ya se encuentran bajo presión, y Tuvalu ha declarado incluso el estado de emergencia. China observa la situación, mientras Nueva Zelanda pide ayuda a Estados Unidos.
Funafuti (AsiaNews) - En la región de Asia-Pacífico, todas las miradas están puestas en estos momentos en la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP, y se preguntan si esta decisión ofrecerá algún alivio a una zona del mundo que importa la mayor parte de su petróleo. Sin embargo, todos saben que los beneficios de una mayor disponibilidad de carburante no serán inmediatos. Y mientras Asia está adoptando diferentes estrategias para hacer frente al prolongado cierre del estrecho de Ormuz, los pequeños países insulares del Océano Pacífico, con recursos limitados, son los que se enfrentan a la amenaza más grave de una paralización total del transporte local debido al aumento de los precios del combustible.
Por lo general, solo entre 40 y 50 buques portacontenedores llegan a las islas para entregar suministros y bienes de consumo, mientras que en los archipiélagos se requiere el uso de barcos, hidroalas, hidroaviones u otras aeronaves pequeñas. En Papúa Nueva Guinea, por ejemplo, donde el precio de la gasolina ha aumentado un 70% (mientras que en el resto de la región los incrementos han oscilado entre el 30 y el 40%), los suministros de alimentos y medicinas no pueden llegar a las zonas remotas. Varias personas afirmaron que se han visto obligadas a renunciar a sus citas médicas en el hospital debido a los elevados costos de traslado. En algunos de estos países la pobreza afecta al 40% de la población, lo que obliga a las familias a prescindir de diversos bienes de consumo para poder seguir comprando alimentos, según han señalado varias organizaciones humanitarias. Los pescadores, a quienes ahora les resulta más caro movilizar sus embarcaciones, también se han visto obligados a subir los precios. Asimismo, una reducción del turismo podría agravar aún más las ya frágiles economías locales.
La producción de energía depende de los combustibles fósiles en aproximadamente un 80%, lo que convierte a las naciones insulares del Pacífico en las más dependientes del mundo de los suministros de diésel. En Tuvalu, que tiene una población de 11.000 habitantes repartidos en nueve islas, las importaciones de combustible representan el 27% del PIB, mientras que en otros países el porcentaje oscila entre el 8 y el 11%. La capital, Funafuti, abastece en tiempos normales a los otros ocho atolones. “Estamos bastante preocupados de que algunos pequeños países insulares como Tuvalu y otros puedan no ser una prioridad para algunos de estos Estados más grandes, por lo que debemos prepararnos ahora y acumular reservas antes de que llegue ese momento”, declaró el ministro de Energía de Tuvalu, Simon Kofe, después de que el gobierno declaró el estado de emergencia.
Por su parte, las Islas Salomón han comunicado que disponen de reservas de combustible para un periodo de entre 40 y 50 días, mientras que las Islas Marshall han reducido los horarios de trabajo en las dependencias públicas. Solo el año pasado la región importó cerca de 2,2 millones de toneladas de gasolina, diésel y combustible para aviones, principalmente de Singapur y Corea del Sur. En abril, sin embargo, las importaciones cayeron tres cuartas partes respecto a marzo. En los últimos días el gobierno de Tuvalu anunció que “a partir de junio” no puede garantizar un suministro constante.
China, que trabaja desde hace tiempo para aumentar su influencia en la región, se ha mostrado dispuesta a “salvaguardar la seguridad energética”, según declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun. Hasta ahora los archipiélagos de la región han evitado vincularse a una sola potencia, tratando de equilibrar sus relaciones mediante la colaboración con Australia y Nueva Zelanda, que recientemente ha planteado la situación del Pacífico a la Casa Blanca. El ministro de Asuntos Exteriores, Winston Peters, aprovechó un reciente viaje a Washington para manifestar su preocupación por las reservas de combustible en el Pacífico y explorar la posibilidad de una eventual ayuda estadounidense.
Tuvalu, junto con Palaos y las Islas Marshall, es uno de los pocos países del Pacífico que sigue reconociendo a Taiwán como Estado independiente, de donde importa principalmente paneles solares. Las islas del Pacífico son también las más afectadas por los efectos del cambio climático, sobre todo por el aumento del nivel del mar, que amenaza directamente su supervivencia. La actual crisis energética representa una doble ironía para estos países, ya que las obliga a mantener su dependencia de los combustibles fósiles, restando recursos económicos que en este momento podrían invertirse en adaptación y resiliencia climática.
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