12/03/2026, 18.05
GOLFO
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Guerra y petróleo: Delhi y Daca buscan acuerdos con Irán ante el bloqueo de Ormuz

de Dario Salvi

Irán está bloqueando el paso por este enclave estratégico, por donde transita el 20% del crudo mundial, con misiles y minas. La India y Bangladés —siguiendo los pasos de China— intentan negociar con Teherán un salvoconducto para sus buques y evitar una crisis energética. Según datos de la EIA, hasta el 82% del volumen que sale de Ormuz se destina a los mercados asiáticos. Por su parte, Tokio tiene previsto empezar a utilizar de forma autónoma parte de sus reservas de petróleo a partir del 16 de marzo.

 

Abu Dabi (AsiaNews) – Un peaje por el derecho de paso. Puertas abiertas para los países y gobiernos “amigos”, o por lo menos no hostiles; misiles y minas para los cargueros con bandera de Estados Unidos, Israel y otros países que alimentan el conflicto. Este es el escenario que se está perfilando en los últimos días en el Estrecho de Ormuz y las aguas del Golfo, una zona estratégica por la que circula —o circulaba antes de la guerra— cerca del 20% del petróleo mundial (unos 18 millones de barriles diarios), además de mercancías de diversa índole.

Perjudicar los intereses económicos de las potencias mundiales es una de las armas más poderosas que usa Teherán en respuesta a los ataques israelíes y estadounidenses, una estrategia calculada que apunta a las refinerías y centros de producción de los países del Golfo —desde Baréin hasta Kuwait— y busca asfixiar el tránsito en un nodo marítimo esencial. La tensión ha crecido tras los ataques de las últimas horas contra buques de carga, con marineros muertos o desaparecidos.

El Estrecho de Ormuz es una franja marina de unos 60 km de largo y 30 de ancho que separa Irán de la península omaní de Musandam, rodeada a su vez por Emiratos Árabes Unidos (EAU), y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán (Mar Arábigo). Su configuración y profundidad permiten el paso de grandes petroleros, y es la ruta que utilizan los principales productores de Oriente Medio para el transporte de crudo y gas natural, así como para el comercio.

Según estimaciones de la Administración de Información Energética (EIA), el valor del comercio energético alcanza los 600.000 millones de dólares anuales. Este petróleo, procedente de Irán, Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos, que supone el paso de unos 3000 cargueros por mes, abastece principalmente a los mercados asiáticos y a las potencias regionales como China, India y Japón. Los datos de la EIA indican que el 82% del crudo que sale de Ormuz termina en Asia, y solo China adquiere cerca del 90% del petróleo iraní, que por su parte transporta cerca de 1,7 millones de barriles por día.

Ante este panorama, varios gobiernos asiáticos han decidido tomar la iniciativa y negociar directamente con Teherán para obtener la garantía de un paso seguro. Según fuentes gubernamentales indias, Teherán habría accedido a permitir el tránsito de buques con bandera de la India, país que importa de esta región el 40% de su crudo. No obstante, no existe una confirmación oficial, ya que tanto el Ministerio de Exteriores indio como la embajada iraní en Delhi han evitado hacer declaraciones, e incluso una fuente iraní habría desmentido la noticia.

La situación es sumamente volátil, explican analistas y expertos, pero de todos modos resulta evidente que la ruta es estratégica para los intereses energéticos del gigante asiático. Por otra parte, la necesidad de combustible se entrecruza con las alianzas estratégicas. Cabe recordar el reciente viaje de Narendra Modi a Israel y su cordial encuentro con Benjamin Netanyahu, principal artífice de la guerra contra Irán. Esto obliga a Delhi a un delicado equilibrio en el cual, mientras consolida su vínculo con el Estado judío, debe salvaguardar sus intereses internos, siendo el acceso a Ormuz una pieza clave para su abastecimiento.

Donde sí hay mayores confirmaciones es en el salvoconducto que ha concedido la República Islámica a Bangladés. El gobierno de Daca ha intensificado sus esfuerzos para mantener un suministro estable de combustible ante la escalada del conflicto. En las últimas horas Teherán ha autorizado la navegación tras una reunión entre el asesor de energía Iqbal Hasan Mahmud Tuku y el embajador iraní en Daca, Jalil Rahimi Jahanaba. Las negociaciones estuvieron referidas no solo al paso por el estrecho sino también a cuestiones estratégicas relacionadas con la cooperación energética y las rutas marítimas. En una situación de graves dificultades, en la cual el gobierno ya se ha visto obligado a tomar medidas de austeridad y dispuso el cierre de las escuelas, la ayuda podría provenir de la India y China, que han expresado su voluntad de ayudar a Bangladés con el suministro de combustible.

Bangladés se suma así a China, que fue el primer país en recibir autorización explícita para sus buques al comienzo de las hostilidades. El bloqueo de los envíos de petróleo y gas a través del estrecho es un escenario de pesadilla para el sistema energético global y es una de las interrupciones más graves del suministro energético jamás experimentadas. Además, la capacidad de reserva en otras partes del mundo es insuficiente para cubrir el déficit en caso de nuevas y más graves interrupciones en Oriente Medio. Hasta que se reanuden los envíos, las refinerías de todo el mundo se verán obligadas a agotar sus existencias para seguir suministrando combustible al transporte y la industria. A esto se suma el aumento de los precios: el barril alcanzó en los últimos días los 119 dólares, su máximo en cuatro años.

Por su parte, Japón ha anunciado que liberará parte de sus reservas de petróleo a partir del 16 de marzo en respuesta a la escalada de precios, sin esperar a una acción internacional coordinada. “Los petroleros no pueden pasar por el Estrecho de Ormuz”, señaló ayer la primera ministra Sanae Takaichi, quien advirtió luego que las importaciones de crudo en Japón caerán drásticamente a finales de mes. Por ello, Tokio ha decidido recurrir al equivalente a 15 días de reservas del sector privado y un mes de reservas estatales.  La liberación totalizará 80 millones de barriles, el mayor volumen de la historia según el Ministerio de Industria, y es la primera vez que Japón hace uso de sus reservas nacionales de forma independiente.

La primera ministra explicó que el país implementará medidas de mitigación de la emergencia mediante subsidios para congelar los precios minoristas de la gasolina en torno a los 170 yenes (1,07 dólares) por litro de media a nivel nacional en caso de que se produzcan nuevos aumentos. Por último, el Ejecutivo planea restablecer el programa de subsidios a la gasolina, vigente hasta finales del año pasado, con pagos aplicables a los envíos realizados a partir del 19 de marzo. Medidas similares se extenderán al diésel y al kerosén.

 

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