04/02/2022, 11.39
KAZAJISTÁN
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Kazajistán, a un mes de las protestas

de Vladimir Rozanskij

El Presidente Tokáev ha centralizado el poder, reduciendo el campo de acción de su predecesor, Nazarbayev. Se lanzó una intensa campaña de moralización para combatir los fenómenos de corrupción generalizada. Las autoridades prometen que los ricos pagarán cuantiosas sumas de dinero para sostener a la población.

Moscú (AsiaNews) – Ya ha pasado un mes desde las protestas en Janaozen, Almaty y otras ciudades de Kazajistán, que desataron un terremoto político en el país. El presidente Kasim-Yomart Tokáev ha concentrado en su persona la plenitud de los poderes, después de tres años en los que parecía ser una simple marioneta de su predecesor, el eterno Nursultan Nazarbayev.

El motivo que originó las protestas -el aumento de los precios del gas licuado- quedó rápidamente en el olvido tras la confusión que sobrevino. Las autoridades aceptaron bajar las tarifas, por lo que el gobierno dimitió en bloque, pero estas medidas no resolvieron la situación. Los eslóganes económicos fueron sustituidos por consignas políticas. La ex capital y principal ciudad del país, Almaty, se convirtió en un campo de batalla de disturbios que todavía cuesta descifrar, dejando las calles a merced de matones y bandidos de todo tipo, empujados por mercenarios extranjeros cuyos mandantes se desconocen.

De hecho, la ira se ha canalizado contra Nazarbayev y su casta, a quienes se les atribuye la responsabilidad de los males de Kazajistán, tras 30 años de poder incuestionable y aparentemente "iluminado". La mira de los ataques se centró en los edificios de la administración pública, y en los carteles, pancartas y monumentos dedicados al padre de la patria ("elbasy"). Al final intervino el ejército, dejando un saldo final de 225 muertos, incluyendo 19 miembros de las fuerzas de seguridad. El pedido de socorro a las tropas de la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), especialmente las rusas, se prolongó durante un fin de semana, y culminó con un desfile "sin disparar un solo tiro".

A partir del 5 de enero, Tokaev también asumió el cargo de presidente del Consejo de Seguridad, sustituyendo a su predecesor, y comenzó una vertiginosa transición de poder. El 27 de enero, en una sesión conjunta de las cámaras del Parlamento se anularon todos los privilegios "vitalicios" de Nazarbayev garantizados por las leyes aprobadas tras su dimisión como presidente en 2019. Todos los familiares y estrechos colaboradores del elbasy fueron expulsados de la función pública. En algunos casos, fue de forma bastante dramática, empezando por el jefe de los servicios de seguridad (KNB) Karim Masimov, quien fue detenido, acusado de traición. En su lugar, nombraron personas de estrecha confianza del presidente.

Tokaev anunció una profunda campaña de moralización para combatir los fenómenos de corrupción generalizada. El 21 de enero se reunió con empresarios en Nursultan. La ciudad solía denominarse Tselinogrado en tiempos de la Unión Soviética y en 1992 recuperó su histórico nombre, Akmola, para luego convertirse, en 1997, en Astaná ("la capital"). En 2019 su nombre pasó a honrar a Nazarbayev y hoy vuelve a llamarse genéricamente "la capital". En tono amenazante, el presidente anunció a los empresarios que se modificarían radicalmente los sistemas de pago, en nombre de la transparencia.

Al principio de la crisis, circularon rumores de que Nazarbayev huiría a algún país amigo en Oriente Medio. Sin embargo, el 18 de enero, el ex padre de la patria apareció en televisión para jurar lealtad a su sucesor, que a su vez ha confirmado en repetidas ocasiones su total sintonía con la élite ahora erradicada. Aún queda por ver si el restablecimiento de la paz social es un mero pretexto para ocultar los conflictos, o el comienzo de un verdadero cambio en Kazajistán, tanto a nivel interno como en las relaciones internacionales.

Los disturbios de hace un mes se atribuyeron a "terroristas" y "traidores", pero también se reconoció que las protestas canalizaban reclamos sociales. Además de la caza de los responsables, que sigue en marcha, Tokaev prometió crear un "fondo nacional" (Kazakhstan khalkina), donde los ricos ligados al pasado volcarán cuantiosas sumas de dinero para sostener a la población. El gobierno decidirá sobre la lista de "benefactores" del fondo y las sumas anuales a depositar.

El primero de febrero tuvo lugar otra manifestación, con un fuerte despliegue y control policial, frente a la Procuraduría General de Almaty. Los manifestantes protestaron contra la detención de personas inocentes y la violencia policial, y para exigir investigaciones transparentes sobre la muerte de varios manifestantes a principios de enero. Esto también determinará hasta qué punto se abre una nueva página en Kazajistán, o si todo ha cambiado para que todo siga igual.

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