Los puntos débiles de la OTAN hoy ante un posible ataque ruso en Europa
Desde las divisiones políticas con Washington, que anuncia la retirada de sus tropas, hasta las limitaciones mostradas por las fuerzas aéreas y navales en la crisis de Oriente Medio: los altos mandos de los ejércitos europeos insisten en la necesidad de prepararse para hacer frente a un posible ataque ruso contra un país de la OTAN antes de 2030. Y ante la amenaza cada vez más concreta de los drones, se refuerza la cooperación militar con Ucrania.
Bruselas (AsiaNews) – Según la plataforma Politico, entre los altos mandos militares europeos crece el temor a que, en un plazo relativamente corto, Rusia pueda atacar a algún país miembro de la OTAN. Según el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, esto podría ocurrir en 2029, mientras que los servicios de inteligencia de Estonia apuntan más bien a 2030, pero los expertos consideran que la Alianza Atlántica no está preparada para afrontar un conflicto de este tipo, como demuestran diversos factores de la guerra de EE. UU. en Irán.
Los analistas de Politico han hablado con diplomáticos, militares y expertos en diversos ámbitos de la geopolítica, identificando al menos cinco deficiencias que complicarían mucho la situación a los países de la OTAN en caso de una agresión de Rusia. Un primer factor puesto de manifiesto en el conflicto de Oriente Medio es la escasez de municiones y suministros para las armas: EE. UU. ya ha gastado más de la mitad de los misiles antiaéreos Patriot, y Francia ha advertido de que las reservas de misiles Aster y Mica han comenzado a agotarse en las dos primeras semanas de guerra con Irán. Las empresas de producción militar Rheinmetall y MBDA registran un enorme aumento de la demanda, frente a un déficit inminente. Si Estados Unidos sigue dando prioridad a la región del Indo-Pacífico, se destinarán considerables recursos desde Europa, que podrían no ser suficientes, según afirman algunos diplomáticos europeos. Teniendo en cuenta que Moscú produce entre seis y siete mil drones al mes, los aliados de la OTAN se quedarían sin misiles para la defensa antiaérea en pocas semanas, según los expertos, y por eso se necesitan alternativas más económicas que los Patriot. Por ejemplo, los misiles guiados por láser AGR-20, o los sistemas de defensa pasiva como los refugios para aviones de hormigón armado.
Otro elemento señalado es la debilidad de las fuerzas aéreas, demostrada por el hecho de que Irán ha podido lanzar más de 5.000 misiles y drones en los países del Golfo, a pesar de la campaña aérea de EE. UU., lo que demuestra que los bombardeos no son suficientes para obligar a Teherán a rendirse. Esto también impulsaría nuevas inversiones en armamento de alta precisión a gran distancia, aumentando la compra de misiles estadounidenses AGM-88G con un alcance de hasta 300 kilómetros.
Tampoco parecen suficientes las fuerzas navales, como ha puesto de manifiesto la escasa participación de Europa en el apoyo a los aliados en el Golfo Pérsico. Un ejemplo claro fue el despliegue en el mar por parte de Gran Bretaña del destructor HMS Dragon, que luego regresó a puerto debido a una avería técnica. El jefe de la Armada británica, Gwinn Jenkins, admitió en marzo que la Royal Navy no estaba preparada para la guerra, y que sus aliados también iban con retraso; Canadá había informado anteriormente de que menos de la mitad de su flota estaba lista para el combate. Los expertos consideran que las fuerzas navales desempeñarían un papel clave en cualquier conflicto con Rusia, participando en la búsqueda de submarinos frente a la costa norte de la península de Kola, entre el mar Blanco y el mar de Barents, y en la neutralización de los buques que transportan misiles de crucero Kalibr.
Además, persiste la falta de unidad entre los aliados, y la guerra en Oriente Medio ha exacerbado las divisiones dentro de la OTAN. Las críticas de Donald Trump por la falta de apoyo a Estados Unidos y ahora también los anuncios sobre la retirada de las fuerzas estadounidenses de países europeos como Alemania están planteando dudas sobre la posición de Washington en un posible conflicto con Rusia. El exsecretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, considera que los países europeos deben dejar claro que apoyarán la apertura del estrecho de Ormuz solo si Estados Unidos cumple con sus obligaciones para con la OTAN. En su opinión, no hay necesidad de seguir tratando de apaciguar a Trump: «Se acabó el tiempo de los halagos».
Por último, hay que tener en cuenta el «factor Ucrania». Pocos días después del inicio de la guerra en Oriente Medio, Ucrania envió especialistas a la región para ayudar a los países del Golfo Pérsico a repeler los ataques de los drones iraníes Shahed, y Kiev firmó acuerdos de asociación de defensa por diez años con los Estados del Golfo. La OTAN ha ampliado rápidamente sus vínculos institucionales con Ucrania y ahora, según los expertos, la alianza debería trabajar para crear un «cinturón» de capacidades antidrones más cercano a la frontera rusa como primera línea de defensa. Según los diplomáticos, la alianza podría reforzar aún más su relación con la industria ucraniana, incluso asignando más fondos al programa UNITE-Brave de la OTAN, a través del cual Ucrania transferirá sus tecnologías innovadoras a sus aliados. Un diplomático europeo considera que Ucrania actúa como garante de la seguridad, y que la guerra con Irán lo ha demostrado.
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