18/08/2021, 10.39
RUSIA-CHINA
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Moscú y Beijing, una alianza de facto contra el terrorismo islamista

de Vladimir Rozanskij

A pesar de la competencia entre las dos grandes potencias, la toma de Afganistán por los talibanes impone un interés común: frenar a los grupos radicales en Asia Central. En los últimos días se realizaron maniobras militares conjuntas ruso-chinas. Mientras tanto, Lukashenko debe lidiar con las repercusiones económicas del nuevo rumbo de Kabul. 

Moscú (AsiaNews) - Las maniobras militares conjuntas ruso-chinas de los últimos días en el noroeste de China, con fines antiterroristas, dan testimonio de la preocupación que comparten Beijing y Moscú ante la espiral de violencia que podría desatarse tras la toma de Kabul por los talibanes. Muchos observadores consideran que los grupos extremistas pueden reforzar sus posiciones en las fronteras de las dos grandes potencias asiáticas. Esto parece acercar a los dos países, que suelen ser competidores en Asia Central, en el campo económico. No obstante, también se teme que esta tensión acabe exacerbando su antagonismo en un futuro próximo.

En la región autónoma china de Ningxia actualmente hay más de 10.000 soldados de ambos países, equipados con abundante artillería, aviones y vehículos blindados. Se planifican maniobras de entrenamiento para contrarrestar los actos de la guerrilla en territorios difíciles de controlar. El Ministerio de Defensa ruso subraya que el objetivo de las maniobras es "demostrar la  decisión y las capacidades de Rusia y China en la lucha contra posibles enemigos en el territorio". También se están realizando maniobras similares con la cooperación de los rusos en otros países de Asia Central, especialmente en Uzbekistán y Tayikistán.

Sin embargo, el conflicto entre rusos y chinos persiste en el ámbito económico, en el que ambos pretenden atraer a los países de la región a su zona de influencia. Por el momento, tanto Rusia como China deben preocuparse ante todo por la estabilidad económica de la zona, como dice Vasilij Kašin, del Instituto del Lejano Oriente de la Academia Rusa de Ciencias: Ahora, ambos "deben evitar la desestabilización de la zona, así como el traslado de la presencia militar estadounidense". En su opinión, si la situación llegara a agravarse, habrá que sopesar la necesidad de actuar con mayor decisión: "Podría dar lugar a una coalición militar ruso-china, ya que nadie podría controlar solo la situación”. Sin embargo, si un conflicto volviera a poner todo en juego, sería difícil predecir el resultado de esta alianza puramente táctica.

Rusia también está sumamente preocupada por la posible expansión de los talibanes dentro de los territorios de la Federación, a través de los países que solían formar parte de la URSS. Como señala el conocido periodista Dmitry Gordon en Ekho Moskvy: "Si los talibanes aparecieran en las fronteras de Rusia, se plantearía el problema de cómo contenerlos, a sabiendas de su habilidad en un terreno tan inaccesible, y de su infatigable aptitud para la guerra de guerrillas, que empieza por poner fusiles Kalashnikov en manos de niños de 10 años". Gordon recuerda que actualmente hay casi 30 millones de musulmanes que viven en territorios anexionados por Rusia en los dos últimos siglos, y muchos de ellos podrían verse atraídos por el fundamentalismo de los "estudiantes de Alá".

Los países de Asia Central, dirigidos por regímenes formalmente "laicos", están muy preocupados por la formación de un emirato islámico detrás de sus casas. Los talibanes aseguran que no quieren interferir en los asuntos internos de estos países, pero su misma ideología parece contradecirlos. No hay ninguna claridad respecto a qué relaciones se establecerán realmente a nivel bilateral y global.

La situación resulta particularmente alarmante para Bielorrusia, pues las exportaciones a Afganistán constituyen un punto fuerte de su economía. En 2020, las operaciones de exportación sumaron 184 millones de dólares, y en 2021 ya habrían alcanzado los 113 millones. Si bien representan el 1% de las exportaciones totales de Bielorrusia, hay que tener en cuenta que el país pronto se verá afectado por fuertes sanciones occidentales debido a la represión de Lukashenko.

Por otro lado, la toma del poder en Afganistán se produce cuando el pago de la deuda externa bielorrusa está en un punto crucial. Los pagos deben efectuarse en dólares, y el hecho de no contar con las entradas afganas podría resultar particularmente doloroso, como señala la economista bielorrusa Katerina Bornukova en Zerkalo.io: "En la actualidad, Bielorrusia exporta principalmente tractores y productos petrolíferos a Rusia, a menudo las operaciones se usan como pantalla para el tráfico de armas de armas... no se sabe hasta qué punto los talibanes van a necesitar de ellas, pues pareciera que no carecen de armas".

Afectada por las sanciones, Bielorrusia se verá obligada a procurar otras vías para obtener ingresos de su producción. El riesgo es que todo ello acabe salpicando al "gran hermano" ruso.

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