Myanmar, un año después del terremoto, la Iglesia sigue en primera línea
Doce meses después del terremoto que, según datos oficiales, causó al menos 5.000 muertos, Cáritas y CAFOD siguen apoyando a las comunidades afectadas. Muchas personas siguen desplazadas y en condiciones aún más precarias debido a la pobreza y a la guerra civil. La reconstrucción sigue siendo lenta y las necesidades siguen siendo enormes, advierten las organizaciones sobre el terreno.
Yangón (AsiaNews) - Un año después del devastador terremoto que azotó Myanmar en marzo de 2025, las organizaciones cristianas siguen siendo una de las principales fuentes de apoyo para las comunidades afectadas.
Según los datos oficiales publicados por fuentes gubernamentales, el terremoto de magnitud 7,7 causó más de 5.000 muertos, al menos 10.000 heridos graves y decenas de miles de desplazados, agravando una crisis humanitaria ya profunda debido a la guerra civil que estalló en 2021. En las zonas centrales del país, las más afectadas, hasta el 70 % de los edificios sufrieron daños graves o se derrumbaron por completo.
Mientras que en las primeras fases de la emergencia la atención internacional se centró en otros países de la región, debido a las dificultades de acceso a las zonas afectadas por el terremoto en Myanmar, las organizaciones católicas locales dieron una respuesta inmediata. La red de Cáritas y la agencia CAFOD colaboraron para proporcionar alimentos, agua y refugio a miles de personas desplazadas. En particular, la Karuna Mission Social Solidarity (KMSS), brazo operativo de la Iglesia católica en el país, transformó las iglesias y las estructuras parroquiales en centros de acogida.
Las operaciones de socorro se llevaron a cabo en condiciones extremadamente difíciles debido a las continuas interrupciones en las comunicaciones y a las restricciones de movimiento. Los voluntarios de las parroquias locales continuaron llevando ayuda incluso a las zonas más aisladas, llegando incluso a las comunidades excluidas de la asistencia gubernamental.
La respuesta de la junta militar, en el poder desde el golpe de Estado de febrero de 2021, ha sido objeto de duras críticas. Los trabajadores humanitarios han informado de que se han bloqueado los convoyes, se han utilizado los permisos de residencia como instrumento de control y se ha restringido fuertemente el acceso a las zonas más devastadas por el terremoto.
Un año después, la emergencia inmediata ha dado paso a una crisis más compleja y prolongada. Muchas familias siguen teniendo que hacer frente a tierras de cultivo dañadas y viviendas destruidas. El aumento de los precios de los productos de primera necesidad y la guerra civil, sobre todo en la región central de Sagaing, dificultan aún más la recuperación. Los niños y las familias que ya vivían en condiciones precarias antes del terremoto se encuentran hoy en una situación aún más deteriorada, a pesar de la ayuda recibida. Además, millones de personas en el país siguen desplazadas debido a la violencia en curso y como consecuencia de las inundaciones estacionales, lo que complica aún más el proceso de reconstrucción.
Organizaciones cristianas como Cáritas y CAFOD siguen en primera línea a la hora de prestar asistencia, pero subrayan que las necesidades siguen siendo enormes, sobre todo en lo que respecta a la reconstrucción de viviendas y al restablecimiento de los medios de subsistencia. El camino hacia una recuperación real, advierten, aún es largo.
28/02/2023 13:44
