23/10/2017, 13.08
VATICANO
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Papa: buscar la riqueza en la relación con Dios y no hacer del dinero tu dios

Francesco destaca el vacío en el vivir por los bienes terrenos, olvidando que en el mundo hay "tantas calamidades, tanta injusticia," muchos niños que sufren y mueren de hambre. "Pensemos sólo en un caso: en los 200 mil niños rohinyás en los campos de prófugos. Allí hay 800 mil personas; 200 mil son niños Apenas si tienen que comer, desnutridos, sin medicinas".

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Dirigir a Dios una "oración fuerte" para que convierta los corazones de los hombres, buscando el enriquecimiento de Dios y no hacer del dinero su dios, olvidando que en el mundo hay "tantas calamidades, tanta injusticia" con niños sufriendo. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa que celebró esta mañana en la Casa Santa Marta comentando la parábola del hombre rico cuyo dinero "es su dios", para invitar a reflexionar sobre cuán vano es a inclinarse por los bienes mundanos.

Frente a la abundancia de su cosecha, el hombre piensa expandir sus tiendas y, "en su imaginación", dijo el Papa, "prolongar la vida": es decir, apunta a acaparar "más bienes, hasta la náusea" sin conocer la "saciedad": lo afirmo Francesco, "en ese movimiento de consumismo exasperado". "Es Dios quien pone el límite a este apego al dinero, cuando el hombre se vuelve esclavo del dinero. Y ésta no es una fábula que Jesús se inventa: ésta es la realidad. Es la realidad de hoy. Es la realidad de hoy. Tantos hombres que viven para adorar el dinero, para hacer del dinero su propio dios. Tantas personas que viven sólo por esto y la vida no tiene sentido. ‘Así es quien acumula tesoros para sí – dice el Señor – y no se enriquece ante Dios’: no saben qué es enriquecerse en Dios".

En este sentido, el Papa citó un episodio sucedido hace años en Argentina - en ''otras diócesis", como le gusta definir a menudo Buenos Aires - cuando un acaudalado hombre de negocios, sabiendo que estaba gravemente enfermo, compró tenazmente una villa sin pensar más que en breve debería presentarse "ante Dios". Y aún hoy existen estas personas que padecen hambre por el dinero y los bienes mundanos, las personas que tienen "mucho" frente a "niños hambrientos que no tienen medicina, que no tienen educación, que son abandonados" se trata, advirtió Francisco, de "Una idolatría que mata", que hace "sacrificios humanos".

"Esta idolatría hace morir de hambre a tanta gente. Pensemos sólo en un caso: en los 200 mil niños rohinyás en los campos de prófugos. Allí hay 800 mil personas; 200 mil son niños. Apenas tienen qué comer, desnutridos, sin medicamentos. También hoy sucede esto. No es una cosa que el Señor dice de aquellos tiempos: no. ¡Hoy! Y nuestra oración debe ser fuerte: Señor, por favor, toca el corazón de estas personas que adoran al dios, al dios dinero. Toca también mi corazón para que yo no caiga en eso, para que yo sepa ver”. Otra “consecuencia” es la guerra; incluso la que se desata en las familias. “Todos nosotros conocemos qué sucede cuando está en juego una herencia: las familias se dividen y terminan en el odio. El Señor subraya con suavidad, al final: ‘Quien no se enriquece ante Dios’. Ese es el único camino. La riqueza, pero en Dios. Y no es un desprecio por el dinero, no. Es precisamente la avidez, como dice Él: la codicia. Vivir apegados al dios dinero”. Por este motivo, concluyó, nuestra oración debe ser fuerte, buscando en Dios el sólido fundamento de nuestra existencia.

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