Papa: la tregua entre Estados Unidos e Irán es una 'señal de viva esperanza'
Al final de la audiencia, León XIV señaló que "solo mediante la vuelta a las negociaciones se puede llegar al final de la guerra". Hizo un llamamiento para que el "diálogo" se convierta en instrumento para resolver el resto de los conflictos en el mundo y renovó la invitación a la vigilia de oración por la paz que se celebrará en San Pedro a las 18:00, el sábado 11 de abril. La catequesis sobre la santidad: "Don que compromete a cada bautizado".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Una “señal de viva esperanza” ante la insensatez de la guerra y de las retóricas belicistas. Esta mañana, al finalizar la audiencia general, León XIV expresó su alivio ante la inmediata tregua de dos semanas que se ha acordado entre Estados Unidos e Irán. Ayer por la tarde, desde Castel Gandolfo, había calificado como “inaceptable” la amenaza de Trump contra la civilización iraní. “Solo mediante la vuelta a las negociaciones se puede llegar al final de la guerra”, afirmó hoy desde el atrio de San Pedro.
El Papa invitó una vez más, precisamente, a recorrer el camino del diálogo —“no [...] la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”, había dicho el domingo de Pascua—. “Exhorto a acompañar este tiempo de delicado trabajo diplomático con la oración, auspiciando que la disponibilidad al diálogo pueda convertirse en el instrumento para resolver el resto de situaciones de conflicto en el mundo”, dijo hoy. Y a continuación, recordó la vigilia de oración por la paz que tendrá lugar en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril a las 18:00: “Renuevo a todos la invitación a unirse”.
En la catequesis que leyó al comienzo de la audiencia, el Papa continuó el ciclo de reflexiones sobre los documentos del Concilio Vaticano II, retomando la constitución dogmática Lumen gentium. Hoy abordó el tema de “La santidad y los consejos evangélicos en la Iglesia” (lectura de referencia 1 Tes 4, 1-3). Como de costumbre, la catequesis fue luego resumida y traducida a los diversos idiomas para los 30.000 peregrinos reunidos en una plaza de San Pedro luminosa, bajo un cielo azul sin nubes.
La Lumen gentium dedica un capítulo entero, el quinto, “a la universal vocación a la santidad de todos los fieles”, y afirma que la santidad “no es un privilegio para unos pocos, sino un don que compromete a todo bautizado a tender a la perfección de la caridad”, comenzó diciendo León XIV. La caridad es el “corazón de la santidad”, y representa la “plenitud del amor a Dios y al prójimo”.
Prevost recordó luego que el martirio es el “nivel más alto de la santidad”. “El texto conciliar enseña que todo creyente debe estar dispuesto a confesar a Cristo hasta el derramamiento de sangre (cf. LG, 42), como siempre ha sucedido y sucede también hoy”, subrayó. Esa “disposición para el testimonio” está acompañada por los Sacramentos, que son “el alimento que hace crecer una vida santa, asimilando cada persona a Cristo”. La santidad es, en esta óptica, “un don suyo, que se manifiesta en nuestra vida cotidiana cada vez que lo acogemos con alegría y le correspondemos con compromiso”.
El Papa destacó que la Lumen gentium “describe la santidad de la Iglesia católica como una de sus características constitutivas, que debe acogerse en la fe”. Aunque esto no significa que la Iglesia sea santa “de forma plena y perfecta”. “La triste realidad del pecado en la Iglesia, es decir, en todos nosotros, invita a cada uno a emprender un serio cambio de vida”, continuó. Por lo tanto, hay una misión que cumplir diariamente: la conversión. La santidad “concierne a la esencia misma de la vida cristiana, personal y comunitaria”, dijo.
Un “papel decisivo” en este sentido lo tiene el don de la vida consagrada, que la Lumen gentium señala en el capítulo sexto como “señal profética del mundo nuevo”. Pobreza, castidad y obediencia son “consejos evangélicos” que constituyen “signos del Reino de Dios”, no "prescripciones que encadenan la libertad, sino dones liberadores del Espíritu Santo”. “Conformándose a este estilo de vida, las personas consagradas dan testimonio de la vocación universal a la santidad en toda la Iglesia, en la forma de un seguimiento radical”, afirmó Prevost.
04/03/2026 16:31
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