Pascua por la vida en Asia: del cuidado de la creación al no a la guerra
El Card. Suharyo afirmó en Yakarta: "Un estilo de vida sobrio es un deber moral, antes incluso que una respuesta a la crisis energética". En Filipinas, el Card. David se refirió a un acto de devoción popular que derivó en maltrato animal: "Es justo criticarlo, pero en realidad debe enseñarnos el respeto por toda vida humana". El Card. Ranjith en Colombo: "Incluso en la política, el liderazgo debe ser servicio, no un ejercicio de dominio sobre los demás".
Milán (AsiaNews) - Hacer que el mensaje de vida del Resucitado impregne nuestros comportamientos cotidianos y nuestra oración por la paz. Este es el mensaje que dirigieron a los fieles muchos obispos de Asia durante las celebraciones pascuales de los últimos días.
Desde Yakarta, el Card. Ignatius Suharyo exhortó a cultivar un estilo de vida más sobrio y un mayor cuidado del medio ambiente como fruto de la Pascua. Cuando se dirigió a los fieles en la liturgia del día de la Resurrección de Jesús, el purpurado señaló que la destrucción del medio ambiente es una consecuencia concreta de la codicia humana y se debe afrontar mediante una conversión moral.
El "Cuidado integral de la creación" es uno de los ejes de las líneas pastorales para 2026 de la arquidiócesis de Yakarta, pero adquiere un significado especial en este tiempo marcado por la crisis internacional. “Vemos y percibimos que el mundo está sumido en la incertidumbre —dijo el Card. Suharyo—. El ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán, seguido de represalias contra Israel, ha llevado al mundo al borde de una crisis energética que afecta las necesidades básicas de las personas. Las guerras actuales, con todos sus horrores, son violaciones del derecho internacional. Sus consecuencias son devastadoras, no solo para el mundo y el planeta, sino para la propia humanidad”.
Los cristianos tienen la tarea de responder con gestos de esperanza: “Incluso en la oscuridad, siempre hay luz. Estamos llamados a reconstruir la vida arraigados en Cristo resucitado, respetando la dignidad humana, cuidándonos unos a otros y reconstruyendo nuestra vida en común. La ecología integral no se refiere solo a la electricidad, el agua, los residuos o los árboles; abarca el ecosistema de todo el mundo. Y la codicia, por su propia naturaleza, es destructiva”, explicó.
Por eso invitó a adoptar un estilo de vida sobrio: “Ahorrar energía es una obligación moral —observó—. Deberíamos hacerlo con constancia, sin esperar a que llegue una crisis. Pero también se debe combatir todo aquello que destruya los valores morales cristianos: la corrupción, la violencia y las políticas que ignoran a los débiles y marginados. Mantengámonos firmes en la fe, fuertes en la esperanza y ardientes en la caridad”.
En Filipinas, un incidente lamentable ofreció al Card. Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan, la ocasión para reflexionar sobre el respeto a la vida. “Varias personas —escribió en un post— han reaccionado con justicia y firmeza ante el uso de una paloma en lugar de un niño para el acto de retirar el velo a la imagen de la Madre Dolorosa durante el rito del Salubong en una de nuestras parroquias, sobre todo por la forma en que fue atada y liberada con globos que sostenían el velo negro. Fue un gesto deplorable. De haberlo sabido antes, no lo habría aprobado”.
“Comparto esta preocupación por el cuidado de la creación —añadió el card. David— y he dado instrucciones en ese sentido a nuestras comunidades. Al mismo tiempo, no puedo evitar desear que mostremos la misma urgencia moral y la misma indignación colectiva ante la pérdida de vidas humanas. Hemos presenciado el asesinato de personas bajo la mera sospecha de consumo de drogas. Vemos a civiles inocentes atrapados en la violencia de la guerra, mientras los conflictos siguen agravándose y devastando sociedades enteras. Solo cuando nuestro sentido de responsabilidad moral sea completo, y no fragmentado —concluyó—, podremos decir verdaderamente que defendemos la vida en toda su dignidad”.
El tema de la paz también fue el eje del mensaje pascual del arzobispo de Colombo, el Card. Malcolm Ranjith. “El liderazgo es servicio, es amor —recordó en su homilía—. Es dar buen ejemplo. Miren, en cambio, lo que están haciendo: matan a hombres, mujeres y niños inocentes. Bombardean indiscriminadamente, condenando al hambre a muchas personas con dificultades de todo tipo, económicas y sociales. ¿Cómo pueden decir que son cristianos si actúan de esa manera? Esta es una mentalidad de muerte. Jesucristo, por el contrario, habló de resurrección, vida, alegría y felicidad”.
“En estos días debemos rezar mucho por la paz —añadió el Card. Ranjith—. Debemos pedirle al Señor que la traiga. El cristianismo no consiste simplemente en ofrecer oraciones o leer las Sagradas Escrituras. Nos pide que vivamos con un propósito, que mostremos compasión hacia el prójimo y que sirvamos a los demás. Se dice que los líderes deben servir a su pueblo. Hoy, sin embargo, muchos que están en el poder actúan con afán de dominio más que con espíritu de servicio”.
(Colaboraron Mathias Hariyadi y Melani Manel Pereira)
