Phnom Penh indulta a Kem Sokha, pero la oposición sigue bajo control
Tras más de ocho años entre la cárcel y el arresto domiciliario, uno de los principales opositores al gobierno camboyano ha recibido un indulto real firmado por el ex primer ministro Hun Sen. Sin embargo, se mantienen la prohibición de participar en política y la represión contra los disidentes, los medios independientes y la oposición. Los analistas consideran que Phnom Penh busca, ante todo, mejorar su imagen internacional.
Phnom Penh (AsiaNews) - Tras más de ocho años entre la cárcel y el arresto domiciliario, el principal opositor camboyano, Kem Sokha, ha recibido el indulto real firmado por el ex primer ministro Hun Sen, quien sigue siendo el hombre fuerte del país a pesar del traspaso formal del poder a su hijo Hun Manet en 2023. La decisión, anunciada ayer, 24 de mayo, pone fin a la detención del exlíder del Partido Nacional de Rescate de Camboya (CNRP), pero no anula su condena por “traición” ni la prohibición de participar en política o salir del país durante los próximos cinco años.
La liberación de Sokha se produce en un momento en que Phnom Penh intenta mejorar su imagen internacional, especialmente en sus relaciones con Estados Unidos y Europa, deterioradas en los últimos años debido a la creciente represión política y la dependencia de China. Por eso muchos observadores interpretan el indulto como un gesto calculado para fortalecer la legitimidad del gobierno de Hun Manet y presentar un ejecutivo más moderado que el de su padre, aunque el equilibrio de poder no haya cambiado. En 2025 seguía habiendo en el país al menos 88 presos políticos.
Kem Sokha, de 72 años, fue arrestado en septiembre de 2017 y acusado de conspirar con Estados Unidos para derrocar al gobierno. La fiscalía utilizó como principal prueba un video en el que el líder opositor hablaba del apoyo recibido de organizaciones estadounidenses comprometidas con la promoción de la democracia. Washington afirmó que los cargos eran “fabricados” y las organizaciones internacionales de derechos humanos denunciaron que el juicio era una farsa diseñada para para eliminar al único rival real del Partido Popular Camboyano (CPP), la formación que gobierna desde hace décadas. El arresto marcó un punto de inflexión en el régimen autoritario de Hun Sen, actual presidente del Senado. El Tribunal Supremo ordenó la disolución del CNRP, allanando el camino para las elecciones de 2018, que el CPP ganó con facilidad, lo que de convirtió de facto al país en un Estado prácticamente unipartidista.
En ese mismo período se clausuraron varios medios independientes, entre ellos The Cambodia Daily. El periódico fue obligado a interrumpir su edición impresa (tras un controvertida reclamo de impuestos por valor de 6,3 millones de dólares) y ahora opera exclusivamente en línea desde el exterior. En su última edición, el periódico abrió con el titular “Descenso a una dictadura total” e incluyó una fotografía de Sokha esposado. Desde entonces, otros periodistas y activistas han sufrido la represión del régimen. Incluso con la llegada al poder de Hun Manet, sindicalistas y miembros de la oposición han seguido siendo objeto de detenciones, intimidaciones y juicios. El otro histórico líder del CNRP, Sam Rainsy, vive en el exilio desde 2015 para evitar la cárcel.
En los últimos años Phnom Penh también ha sido acusada de llevar a cabo una “represión transnacional” contra los disidentes que huyeron a otros países, especialmente a Tailandia. En enero del año pasado, el exdiputado de la oposición Lim Kimya fue asesinado en Bangkok en un atentado que, según Amnistía Internacional, está vinculado al clima de persecución de Phnom Penh.
Kem Sokha entró en política en la década de 1990, inicialmente en las filas del Partido Budista Liberal Democrático y luego en el movimiento monárquico Funcinpec. En 2002 fundó el Centro Camboyano de Derechos Humanos y, posteriormente, el Partido de Derechos Humanos, lo que construyó su imagen pública de defensor de las libertades civiles y los derechos políticos. En 2012 fundó el Partido del Rescate Nacional de Camboya (CNRP) junto con Sam Rainsy. En las elecciones de 2013 obtuvieron un resultado sin precedentes, movilizando especialmente a los jóvenes y denunciando fraudes e intimidaciones. En 2014, Sokha fue elegido vicepresidente de la Asamblea Nacional (el Parlamento camboyano), siendo el primer miembro de la oposición en ocupar ese cargo.
Según Human Rights Watch, el indulto concedido a Sokha “corrige solo en parte una grave injusticia”, ya que el sistema político camboyano sigue negando las libertades fundamentales a los opositores. Aunque sigue siendo el principal aliado de China en el sudeste asiático, Camboya se encuentra bajo una creciente presión de Estados Unidos, sobre todo debido a la proliferación de los “scam centers” (centros de estafas). Estos son complejos criminales dedicados al fraude en línea que se han instalado en las zonas fronterizas de toda la región y suelen estar vinculados a negocios ilícitos como el tráfico de drogas, de piedras preciosas y de seres humanos.
Varios periodistas que sufrieron la represión del gobierno camboyano habían intentado demostrar que los empresarios que gestionan estos centros de estafas suelen tener vínculos políticos y económicos con las élites en el poder.
El propio Kem Sokha, en una carta que difundió después de recibir el indulto, habló de la necesidad de una “reconciliación nacional y diálogo entre los camboyanos”. Por el momento, sin embargo, no hay señales concretas de una reapertura del espacio democrático: el CNRP sigue disuelto, sus dirigentes siguen siendo perseguidos y cualquier alternativa política real al partido de gobierno todavía parece lejana.
Foto: Kem Sokha y Sam Rainsy en un mitin de la oposición, 2013
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