Pregabalina, el nuevo rostro de las adicciones en China
Los médicos la prescriben para los trastornos de ansiedad, pero está planteando dudas entre los médicos ante los casos cada vez más frecuentes de abuso. Se "promociona" a través de foros y chats privados, donde se presenta como una alternativa "más segura" que otras actualmente más controladas. El problema de la escasez de respuestas al malestar psicológico de los jóvenes, acrecentado por el estigma que todavía desalienta a pedir ayuda.
Milán (AsiaNews/Agencias) - Está creciendo en China la preocupación de los profesionales de la salud por el fenómeno del abuso entre adolescentes y jóvenes de una nueva sustancia, la pregabalina, un fármaco habitualmente prescrito para la epilepsia, el dolor neuropático y los trastornos de ansiedad. El sitio Beijing News, traducido y difundido por el portal en lengua inglesa Sixth Tone ofrece un análisis profundo de este tema.
Según la investigación, el fenómeno —una confirmación más de cuán extendido está el problema de las adicciones en China— se habría desarrollado debido a las medidas drásticas que tomó el gobierno chino contra el dextrometorfano, un sedante para la tos que se hizo popular entre los jóvenes por sus efectos disociativos. Y a pesar de que requiere prescripción médica, la pregabalina ha sido identificada como el sustituto ideal: es económica (un envase cuesta apenas 20 yuanes), requiere estudios mínimos para poder emitir una receta electrónica y (erróneamente) se presenta como “más segura”.
Los casos clínicos cuentan una realidad muy diferente. La investigación propone la historia de dos jóvenes que muestra que, inicialmente, el fármaco ofrece efectivamente alivio a trastornos de estado de ánimo y ansiedad, o incluso sólo dificultades en las relaciones, presión académica o laboral. Pero muy rápidamente se vuelve adictivo y lleva a un aumento progresivo de las dosis, abriendo el camino a graves efectos secundarios como alucinaciones, pérdida de memoria, paranoia, problemas cardíacos y síndrome de abstinencia.
Desde el punto de vista médico, el fenómeno ha tomado por sorpresa a muchos profesionales. La pregabalina, si se administra correctamente, no está clasificada como una sustancia peligrosa desde el punto de vista de las adicciones. No obstante, los primeros casos documentados de abuso que se publicaron entre 2024 y 2025 indican que el fenómeno ya no es episódico, sino estructural y en crecimiento.
Esta situación — explica Beijing News— ha abierto el debate sobre la regulación. Por un lado, algunos médicos suponen que la pregabalina seguirá la misma trayectoria que el dextrometorfano y será incluida entre las sustancias sometidas a un control riguroso. Por otro lado, hay quienes advierten que una restricción excesiva podría perjudicar a pacientes que realmente lo necesitan, empujándolos hacia los analgésicos opioides, mucho más peligrosos.
Un factor clave es el papel de las redes sociales. Foros en línea, chats privados y plataformas como Xiaohongshu difunden información sobre dosis, efectos y modalidades de compra, a menudo minimizando los riesgos. En los ambientes universitarios, la combinación de curiosidad, presión social y fragilidad emocional fomenta la imitación.
Los especialistas coinciden en un punto: el control farmacológico por sí solo no es suficiente. El abuso de la pregabalina es el síntoma visible de un malestar más profundo relacionado con la soledad, la depresión, la ansiedad y la falta de apoyo psicológico entre los jóvenes chinos. Una respuesta eficaz requeriría no solo regular y supervisar las ventas en línea, sino también reforzar los servicios de salud mental y reducir el estigma que desalienta a pedir ayuda.
La historia de Lin Ke (nombre ficticio), que hoy intenta convivir con sus propias emociones sin anestesiarlas, muestra que el verdadero desafío no es solo limitar el acceso a las pastillas, sino ofrecer alternativas creíbles al dolor emocional que empuja a buscarlas.
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