Se habla de 'fin de la guerra' pero siguen muriendo marineros indios
Tres muertos en el ataque de EE.UU. contra un buque cargado de petróleo iraní. Ante la indignación de la opinión pública, el gobierno de Delhi mantiene un perfil bajo para no disgustar a Washington. Como telón de fondo, el posible encuentro entre Trump y Modi al margen de la cumbre del G7. La Casa Blanca anuncia el acuerdo con Teherán. Riad reabre el comercio con Beirut.
Abu Dhabi (AsiaNews) - La muerte de tres marineros indios en un ataque estadounidense contra un petrolero comercial ha provocado ira e indignación en la población india, añadiendo más elementos de fricción en momentos en que ya existe una gran tensión entre Delhi y Washington. La mañana del pasado 10 de junio, el mercante M/T Settebello, en tránsito por el mar de Omán -uno de los puntos más críticos de la navegación marítima debido a la guerra en el Golfo entre Estados Unidos (e Israel) y Teherán-, cargado de petróleo iraní, fue alcanzado por una ráfaga de disparos. Un caza de la Fuerza Aérea de EE.UU. lanzó municiones de precisión contra la sala de máquinas, provocando un incendio con enormes columnas de humo que requirió una importante operación de rescate.
Los tres hombres que se encontraron muertos después del ataque al barco con bandera de Palaos son los primeros marineros cuya muerte ha sido confirmada en una acción estadounidense, y se suman a la trágica lista de trabajadores migrantes indios que han muerto en el conflicto. Las muertes se han producido en el marco de las operaciones lanzadas por Washington para bloquear los puertos iraníes. Según el gobierno de Delhi, actualmente hay 562 trabajadores marítimos indios y barcos con bandera india en los mares de la región, entre ellos 329 en la región del Golfo, al oeste de Ormuz, y 233 en el Golfo de Omán, al este de Ormuz. “Hay –añade el comunicado– más de 18.000 trabajadores marítimos indios en total en toda la región del Golfo”.
El incidente de los últimos días ha generado preocupación en el gobierno, que teme que sus ciudadanos se conviertan cada vez más en “daños colaterales” en un conflicto ajeno, a pesar de que por la noche el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció la inminente firma de un acuerdo de paz. Por otra parte, los migrantes indios se encuentran entre quienes han pagado el precio más alto de la guerra, no solo en términos de vidas humanas, sino también por la alteración de la vida cotidiana y la pérdida de sus fuentes de ingresos. AsiaNews ya había relatado también el drama de cientos de trabajadores atrapados en la región por el conflicto e imposibilitados de regresar a su país de origen para casarse, a pesar de haber programado desde hace tiempo –y pagado– bodas que han quedado “congeladas”.
El ejército estadounidense insiste en que el ataque fue en respuesta al incumplimiento reiterado de las instrucciones impartidas por las fuerzas estadounidenses que impusieron un bloqueo al petróleo de los ayatolás en el estrecho de Ormuz. Ahora Delhi, cada vez más preocupada por la seguridad de sus marineros debido a la guerra israelí-estadounidense con Teherán, ha instado a Washington a detener los ataques contra buques de transporte. “Los ataques deben cesar”, declaró ayer a los periodistas el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la India, Randhir Jaiswal, después de que el gobierno convocara al encargado de negocios estadounidense para mantener consultas.
Sin embargo, el momento es particularmente delicado porque en los próximos días el primer ministro indio Narendra Modi tiene previsto reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, al margen de la cumbre del G7 que se celebrará en Francia la próxima semana. Modi, que no ha comentado públicamente las muertes, está bajo presión de algunos sindicatos que exigen una enérgica condena del ataque. La mayoría de los 28 marineros que iban a bordo del buque eran, de hecho, ciudadanos indios. Solo un día antes, otros 24 marineros indios tuvieron que ser rescatados de otro petrolero comercial -el M/T Marivex- tras ser alcanzados por fuerzas de EE.UU. en el Golfo de Omán.
También ayer, las fuerzas estadounidenses lanzaron misiles contra la sala de máquinas de un tercer petrolero, el M/T Jalveer con bandera de Guinea-Bissau, que intentaba transportar petróleo iraní. Este también llevaba una tripulación india, cuyos miembros fueron declarados a salvo a salvo y no se registraron víctimas. Los ataques militares estadounidenses contra los buques MT Marivex, el MT Settebello y el MT Jalveer cerca de Omán en los últimos dos días han suscitado numerosas dudas e interrogantes sobre la forma en la que el gobierno de Modi está gestionando las relaciones de la India con Estados Unidos.
Estas acciones selectivas de las fuerzas armadas estadounidenses en el Golfo de Omán son el único caso en la historia de la India desde su independencia en el que el ejército de EE.UU. ha matado a ciudadanos de este país. Lo que también desata la indignación popular es la falta de expresiones de pesar –y de disculpas– por parte del ejército estadounidense o de la administración de EE.UU. por las víctimas, mientras continúan sucediéndose los ataques contra barcos comerciales con marineros indios a bordo a pesar de las protestas de Delhi. No obstante, ni Modi ni ningún miembro de alto rango del ejecutivo de la Unión ha pronunciado una sola palabra de condena directa contra Estados Unidos. Y la nota del ministerio de Asuntos Exteriores de la India evitó cuidadosamente nombrar al responsable del ataque, limitándose a una definición genérica de agresión letal como “resultado directo del conflicto en curso en la región”.
Mientras tanto, en el frente de la guerra, Washington y Teherán se encuentran, según informes, en la fase final de las negociaciones sobre cuestiones nucleares y económicas, y se está ultimando un borrador del plan de paz para ser firmado (posiblemente) este fin de semana en Ginebra. Se espera que incluya el levantamiento del bloqueo estadounidense, la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento de las sanciones petroleras, la liberación de los fondos iraníes congelados y el compromiso de Estados Unidos de retirar los efectivos aéreos desplegados en torno a Irán. El avance se produjo en las últimas horas, después de que Trump anunciara que había detenido los ataques aéreos contra la República Islámica y que había “ganado” la guerra, declarándose satisfecho con los objetivos alcanzados y dispuesto a firmar el acuerdo con Teherán. El texto también establecería una “prórroga de 60 días del alto el fuego” entre ambos países, válida “también en el Líbano”, del que también deberían retirarse las tropas del ejército israelí, un giro absolutamente inesperado para el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien insiste en la invasión.
Por último, en estos días Arabia Saudita ha reanudado las importaciones desde el Líbano, poniendo fin a una prohibición comercial de cinco años y marcando un punto de inflexión para Beirut, mientras las autoridades libanesas intentan reducir la influencia iraní y restablecer las relaciones con los países árabes del Golfo. El 10 de junio el príncipe heredero Mohammed bin Salman ordenó la reanudación de las exportaciones libanesas al reino, destacando los “pasos positivos dados por el gobierno libanés para reconstruir las instituciones del Estado”. La decisión se tomó a pedido del presidente Joseph Aoun y del primer ministro Nawaf Salam, quien expresó posteriormente su “agradecimiento y aprecio” al príncipe Mohammed por su “generosa” decisión de levantar la prohibición, que había contribuido significativamente a deteriorar gravemente la economía del país de los cedros.
15/04/2026 16:16
10/09/2021 14:31
