Somalilandia en la estrategia de Tel Aviv para el Mar Rojo
Tras el reconocimiento diplomático de la región separatista, han aumentado la cooperación militar y las especulaciones sobre una posible presencia israelí en la ciudad de Berbera. Los rumores sobre las bases militares no han encontrado hasta ahora confirmación oficial, pero el Cuerno de África está adquiriendo cada vez más importancia en la competencia regional.
El eje entre Israel y Somalilandia, la región separatista del norte de Somalia reconocida por Tel Aviv en diciembre de 2025, se está convirtiendo rápidamente en uno de los asuntos geopolíticos más delicados del Cuerno de África. En los últimos días, una serie de filtraciones difundidas por Drop Site News y recogidas también por la CNN llevan a pensar que Israel ya habría establecido una presencia de servicios de inteligencia en la zona de Berbera (justo frente a Adén, en Yemen, punto estratégico para el control del estrecho de Bab al-Mandeb) y estaría evaluando el uso estratégico del puerto y el aeropuerto de la ciudad, incluida la posibilidad de dar apoyo a las operaciones de los submarinos Dolphin de la Armada israelí en el mar Rojo y el mar Arábigo. Hasta el momento no hay confirmaciones oficiales. Sin embargo, algunos indicios llevan a considerar que la noticia es plausible.
El dato políticamente más relevante se refiere al reciente y significativo fortalecimiento de las relaciones entre Israel y Somalilandia. Tras el reconocimiento oficial de Somalilandia por parte de Israel —el primer Estado miembro de las Naciones Unidas en dar este paso—, las relaciones diplomáticas se han intensificado rápidamente, lo que ha provocado una dura reacción por parte del Gobierno somalí, que sigue considerando a la región separatista de Somalilandia parte integrante de su territorio. La visita oficial del presidente de Somalilandia, Abdirahman Mohamed Abdullahi (conocido con el apodo de «Irro»), a Israel del 14 al 17 de junio pasado ha consolidado aún más esta nueva asociación. En esa ocasión, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró públicamente que ambos países colaboran «desde hace muchos años» a través de actividades que hasta ahora habían permanecido en secreto, y anunció la voluntad de llevar la cooperación en materia de seguridad «a un nuevo nivel». Huelga decir que a Mogadiscio no le ha gustado nada.
Un segundo elemento ampliamente confirmado se refiere a la asistencia militar israelí a las fuerzas de Somalilandia. El ministro de Defensa de Somalilandia, Mohamed Yusuf Ali, declaró a la agencia Reuters que Israel ya está impartiendo programas de formación a unidades policiales y al personal militar del territorio separatista.
La situación es, en cambio, diferente en lo que respecta a las supuestas bases militares y de inteligencia israelíes en Somalilandia. La investigación publicada por Drop Site News, un medio de periodismo de investigación en línea estadounidense, sostiene que funcionarios somalíes, antiguos responsables de seguridad y fuentes europeas han confirmado la existencia de una presencia de los servicios secretos israelíes en el aeropuerto de Berbera. Según la reconstrucción de los hechos, algunos miembros de la guardia presidencial de Somalilandia habrían recibido formación en Israel, mientras que otros funcionarios de los servicios de inteligencia habrían sido formados en el marco de una cooperación ya en marcha. Sin embargo, estas afirmaciones no han sido confirmadas por el momento ni por agencias internacionales independientes ni por fuentes gubernamentales occidentales.
Tampoco las noticias difundidas por la CNN, según las cuales Israel habría desplegado fuerzas especiales y personal del Mossad en Somalilandia durante el conflicto con Irán, han encontrado hasta ahora confirmación oficial. El punto más controvertido se refiere al puerto de Berbera y a su posible uso por parte de la Armada israelí. Según un análisis publicado por Rid —Revista italiana de defensa—, Israel estaría evaluando el uso estratégico de Berbera para sus actividades navales, incluidas aquellas en las que participan los submarinos Dolphin de fabricación alemana, considerados uno de los activos más sensibles de la disuasión estratégica israelí. «Somalilandia —se lee— representa una plataforma ideal para Israel, dada su proximidad a Yemen y su aparente disposición a acoger infraestructuras militares israelíes. El eje central de la estrategia israelí es la ciudad portuaria de Berbera, situada a 550 kilómetros en línea recta de Saná, capital de Yemen, actualmente bajo el control de las milicias hutíes». Dada la participación de las milicias hutíes yemeníes en el llamado «Eje de la Resistencia» (la red de grupos proiraníes activos militarmente contra Israel tras los ataques de Tel Aviv y Washington contra Teherán, de la que también forma parte Hezbolá en el Líbano), la zona costera de Berbera se perfila como un nodo estratégico de vital importancia.
También en este caso, ni el Gobierno israelí ni el de Somalilandia han confirmado la existencia de acuerdos para bases navales permanentes. Por el contrario, el ministro de Defensa de Somalilandia ha desmentido explícitamente la existencia de negociaciones para la apertura de una base militar israelí, calificando los rumores de «rumores sin fundamento». La misma postura ha sido reiterada también por representantes diplomáticos israelíes consultados por Reuters.
No obstante, la cuestión sigue siendo relevante. La guerra de Gaza y los ataques de los hutíes en el Mar Rojo han convertido al Cuerno de África en uno de los principales escenarios de la rivalidad regional entre Israel, Irán, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto. En este contexto, Somalilandia representa para Israel un socio potencialmente valioso, tanto por su ubicación geográfica como por la disposición mostrada por los dirigentes de Hargeisa a desarrollar una cooperación política, económica y de seguridad sin precedentes.
Tras el sorprendente reconocimiento por parte de Israel, algunas fuentes de la prensa han planteado la hipótesis de que el Gobierno de Netanyahu podría haber barajado también la idea de un traslado de palestinos (desde luego, no voluntario) a Somalilandia. Una hipótesis que, sin embargo, no encuentra confirmación ni en las declaraciones oficiales de los Gobiernos implicados ni en fuentes independientes. De hecho, las autoridades de Somalilandia la desmienten, negando cualquier plan de reasentamiento relacionado con Gaza u otros territorios.
Dicho esto, el hecho de que Somalilandia sea una entidad no reconocida por la comunidad internacional deja muchas dudas en el aire: un territorio política y jurídicamente «gris», un espacio en el que podrían desarrollarse acuerdos informales o estrategias opacas, menos (o nada) sujetas a las normas tradicionales del derecho internacional.
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