Tripura: presiones e intimidaciones contra una escuela cristiana para imponer ritos hinduistas
Algunos activistas del grupo extremista Vishwa Hindu Parishad se manifestaron frente a la Holy Cross Convent School de Dharmanagar exigiendo que se celebre una puja hindú dentro del campus, lo que obligó a los directivos a pedir la intervención de la policía y suspender las clases. La directora denuncia un creciente clima de intimidación. El obispo de Agartala declaró a AsiaNews: "Este tipo de pedidos y acusaciones son infundadas y son una forma de crear divisiones".
Dharmanagar (AsiaNews) – La exigencia de que se celebre un rito religioso dentro de una escuela católica ha hecho estallar tensiones y protestas en el Estado de Tripura, en la India, convirtiendo la institución educativa en un nuevo campo de batalla identitario. Algunos activistas del Vishwa Hindu Parishad (VHP) se manifestaron el jueves pasado frente a la Holy Cross Convent School de Sakhaibari, en Dharmanagar, exigiendo que se permitiera celebrar dentro del campus la Saraswati Puja, la fiesta hinduista dedicada a la diosa del conocimiento.
Los líderes del VHP afirman que más del 70% de los alumnos matriculados en la escuela pertenecen a la comunidad hindú y desean celebrar una fiesta que, según ellos, tiene un profundo valor religioso y cultural. La organización afirmó que el pedido estaría motivado por el respeto a la religión y las tradiciones de los alumnos y no tendría el propósito de crear divisiones religiosas.
La dirección del colegio rechazó el pedido remitiéndose a los reglamentos internos de la red educativa Holy Cross, que prohíben la realización de rituales religiosos de cualquier confesión dentro de los campus escolares. También aclaró que dicha norma está en vigor desde la fundación del instituto y se aplica de manera uniforme.
Ante la intensificación de las protestas frente a las puertas de la escuela, las autoridades dispusieron el despliegue de las fuerzas de policía para prevenir incidentes y mantener el orden público. Como medida de precaución, el colegio suspendió ese día las clases, a fin de garantizar la seguridad de los alumnos y el personal. También se convocó a una reunión de los padres dentro del campus para explicar la posición de la escuela y buscar una solución pacífica.
Durante la reunión, el clima se volvió tenso. Algunos padres expresaron su apoyo a la petición de celebrar la Saraswati Puja dentro de la institución. La situación se agravó cuando algunos padres rodearon a la directora, y luego también se unieron a ellos activistas del VHP que habían ingresado en el campus. La intervención de la policía restableció la calma; no se reportaron heridos y posteriormente la situación se estabilizó a través del diálogo entre la administración escolar y las autoridades locales.
El VHP reiteró el pedido de que se celebre la Saraswati Puja con ocasión del Basant Panchami, destacando el valor religioso de la fecha y asegurando que la celebración sería pacífica y dirigida por los alumnos. El colegio, por su parte, insistió que respeta todas las creencias, pero que se rige por políticas institucionales que prohíben celebraciones religiosas dentro del campus, reiterando que la decisión es de naturaleza administrativa y no religiosa.
En una entrevista con AsiaNews, la hermana Pushpa B.S., directora de la Holy Cross Convent School de Dharmanagar, denunció un creciente clima de intimidación. "Esta ha sido la segunda agresión", relató. "La primera vez fue el 16 de enero, cuando se congregó una multitud y exigió que se celebrara la puja. También lanzaron acusaciones infundadas de conversiones forzadas e hicieron comentarios negativos y ofensivos sobre mis hábitos religiosos, afirmando que no sigo la cultura. Me advirtieron que enfrentaría graves consecuencias si no cedía a sus peticiones".
La religiosa añadió que "el 22 de enero regresaron con una multitud más numerosa y reiteraron la petición de que se realizara la puja en nuestra escuela". La hermana Pushpa recordó que la institución tiene 686 alumnos "que en su gran mayoría pertenecen a la comunidad local, mientras que solo un porcentaje mínimo de ellos es cristiano, perteneciente a diversas denominaciones". "A través de nuestro apostolado educativo", subrayó, "nosotros contribuimos significativamente a la construcción de la nación, ofreciendo una educación de calidad basada en valores".
El obispo de Agartala, monseñor Lumen Monteiro, también manifestó su fuerte preocupación por lo sucedido. "En primer lugar, esta escuela es una institución educativa cristiana de minoría y nosotros somos indios, ciudadanos orgullosos de la India, que defendemos los valores y servimos a generaciones a través de nuestro apostolado educativo en Agartala", declaró a AsiaNews.
"Como obispo de la diócesis de Agartala", añadió, "afirmó con fuerza que este tipo de peticiones y acusaciones infundadas son una manera de crear divisiones. Con estas continuas acusaciones e incidentes nos estamos convirtiendo en enemigos unos de otros. Esta no es la forma de prepararnos para el Día de la República, el día que entró en vigor nuestra Constitución, que garantiza los derechos de las minorías".
Monseñor Monteiro calificó de "infundadas y falsas" las acusaciones de conversiones forzadas, poniendo de relieve que la petición de celebrar la puja se hizo "precisamente en la víspera de la Fiesta de la República, cuando celebramos la Constitución de nuestra amada India". Recordó asimismo que "esta escuela está dirigida por las hermanas de Betania en la diócesis de Agartala y goza de los derechos y deberes constitucionales consagrados para todos los ciudadanos indios". El obispo considera que la petición habría sido impulsada por "intereses partidistas", considerando también que "ese día ya era festivo y la puja podría haberse celebrado en los lugares apropiados".
"La institución que dirigen las Bethany Sisters es una escuela muy solicitada", añadió. "Ofrecemos a los alumnos una educación de calidad y un sistema de valores. Dentro de la escuela no se realiza ninguna actividad religiosa, y esta petición es absurda".
Por último, el prelado advirtió sobre las consecuencias sociales de lo que está sucediendo. "Lamentablemente muchos padres están siendo obligados a tomar partido en esta situación, e incluso padres bien integrados en la sociedad deben demostrar de qué lado están. Esto es peligroso y provoca tensiones y discordia en una sociedad que, por lo demás, es pacífica".
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