22/06/2017, 15.11
TAILANDIA – MYANMAR
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Alta tasa de suicidios entre los refugiados birmanos del campo de Mae La, en Tailandia

El campo aloja a cerca de 50.000 ciudadanos del Myanmar, la mayor parte de ellos de etnia Karen. En dos años, 23 refugiados se quitaron la vida y 66 intentaron suicidarse. Los residentes del área dicen: “La situación es trágica”. “Los suicidios son causados por la falta de libertad, de oportunidades educativas, por la incertidumbre, y por las dificultades económicas. Cuatro de  cada diez muertes son provocadas por la ingestión de herbicidas. Los problemas familiares son el factor relevante en la mitad de estas muertes, y el abuso del alcohol y de sustancias impactan en más de un tercio. 

Londres (AsiaNews/Agencias) – El número de suicidios y de intentos de suicidio registrados en el campo de refugiados de Mae La ha subido de manera alarmante. Situado en la provincia septentrional de Tak, éste es el mayor campo tailandés para refugiados provenientes del Myanmar.

La Organización internacional para las migraciones (IOM) el 9 de junio pasado hizo un llamado a emprender acciones urgentes tendientes a contrastar los altos niveles de sufrimiento de los refugiados hospedados en la estructura.

Según un estudio de la IOM que fue publicado el 20 de junio, en ocasión de la Jornada Mundial del Refugiado, en los dos últimos años, 28 refugiados del campo de Mae La se quitaron la vida, y 66 intentaron suicidarse: esto representa el triple de la tasa de suicidios registrada  a nivel global. Los datos indican, para el bienio, una tasa de suicidios de 36,6 por cada 100.000 personas, lo cual representa más del triple del promedio mundial elaborado por la OMS, que es de 10,7.

Instituido en 1984, y mantenido por las autoridades tailandesas, el campo de Mae La hospeda a casi 50.000 ciudadanos del Myanmar. Es el mayor de los nueve campos dispuestos a lo largo de la frontera entre Tailandia y Myanmar, que ofrecen asistencia a un total de aproximadamente 100.000 refugiados. Las ofensivas militares en el Estado de Karen (Myanmar oriental) en los años ’70-’90 obligaron a los civiles a huir de sus hogares. Muchos hallaron refugio en la vecina Tailandia, y han seguido viviendo allí por décadas.  

Según el Consorcio de fronteras (TBC), un grupo compuesto por nueve ONG que sostiene a los refugiados, la población de los nueve campos está disminuyendo de manera constante, y la población de 140.000 personas que lo habitaban, se ha visto reducida a 98.000, que es la población que reside actualmente. La asistencia humanitaria brindada a Mae La, que incluye alimentos y medicinas, ha ido disminuyendo, porque los gobiernos y donadores internacionales recortan su financiamiento, justificando esta decisión en los graduales movimientos que se están llevando a cabo en el proceso de paz en Myanmar. Para los refugiados del campo, esto significa una existencia más dura.

Los residentes del área cuentan a AsiaNews que la situación en estos centros de acogida “es realmente trágica”. El gobierno tailandés hace tiempo anunció la intención de cerrar los campos de refugiados, donde muchos de los que están alojados pasan toda su vida, en una de las crisis humanitarias de mayor envergadura de toda Asia. En caso de proceder a la clausura, los refugiados no sabrían adónde ir, porque la mayor parte de ellos jamás ha estado en otro país fuera de Tailandia.  

Harry Smith, quien encabeza el proyecto de la IOM en Tailandia, afirma: “El número de suicidios es realmente preocupante. Hay un alto nivel de descontento en los campos. Esto es el resultado de un sinnúmero de razones, entre ellas: la falta de libertad para desplazarse, la incertidumbre con respecto al futuro, las dificultades económicas y la falta de oportunidades educativas”.

En el último año, en Mae La se verificaron 14 suicidios, mientras que en el período que va de junio de 2014 a mayo de 2015 sólo hubo uno. Los hombres por debajo de los 50 años de edad conforman el grupo de mayor riesgo, pero también hubo un niño que se quitó la vida, y tres que intentaron hacerlo. Casi cuatro de cada 10 muertes son provocadas por la ingestión de herbicidas, muy diseminados en los campos, donde los residentes cultivan la tierra para procurarse el alimento.

Los problemas familiares son el factor más relevante en casi la mitad de suicidios. El abuso del alcohol y de sustancias estupefacientes cumple un rol destacado en más de un tercio de ellos. Las recomendaciones de la IOM incluyen la formación de voluntarios para desarrollar tareas de prevención del suicidio y la institución de unidades de consultoría familiar. La organización también sugiere, para el campo, el desempeño de un psiquiatra y de un consultor con experiencia en atención a la problemática del suicidio, además de la limitación del acceso a los herbicidas.   

En los campos, los refugiados se sienten cada vez más inseguros con respecto a su futuro, luego de la fuerte caída registrada en la reinserción en terceros países y la disminución del sostén de la comunidad internacional. La mayor parte de ellos con de etnia Karen, y provienen del este de Myanmar. Durante los decenios del régimen militar, ellos huyeron de los conflictos y a menudo de la persecución.

Un gobierno civil, guiado por la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, asumió el poder el año pasado. Sin embargo, Smith afirma que muchos refugiados están preocupados por la seguridad, en el caso de retornar a su tierra, además de asustados por la falta de puestos de trabajo y de programas educativos para sus hijos. 

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