10/01/2020, 14.32
CHINA
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Beijing quiere ‘sinizar’ hasta la decoración de las casas uigures

El régimen promueve la campaña “Sanxin Huodong” para constreñir a las minorías musulmanas a abandonar las alfombras y cojines y en su lugar, utilizar divanes, camas y escritorios. Quien no siga las directivas corre riesgo de ser etiquetado como “extremista religioso” y encerrado en los famosos “centros de formación”.

Beijing (AsiaNews/Agencias) – El proceso de “sinización” que busca imponer el régimen chino sobre las tradiciones culturales de las minorías no se detiene en la religión: en el caso de los uigures, este también abarca la decoración de las viviendas. Fuentes locales denuncian que las autoridades de la Región Autónoma Uigur del Xinjiang (XUAR) están ordenando que el grupo étnico, islámico y de habla turca, pase a “modernizar” el interior de las viviendas, deshaciéndose del habitual mobiliario, y sustituyéndolo con uno “más chino”. Una decisión orientada a beneficiar, en gran parte, a los empresarios de la estirpe Han. 

Los activistas por los derechos humanos afirman que en los últimos meses, los funcionarios de la XUAR han promovido la campaña “Sanxin Huodong” (Tres noticias) para forzar a los uigures y a las demás minorías étnicas musulmanas a abandonar las alfombras y cojines, y en su lugar, adquirir divanes, camas y escritorios. La nueva política sigue a la iniciativa de las autoridades de destinar más de 4 millardos de yuanes (575 millones de dólares estadounidenses) para la “modernización” del estilo de vida de los habitantes de la región. Esta prevé la destrucción de elementos tradicionales, como los mihrabs – nichos decorados, colocados en los muros o en el cielorraso, que señalan en qué dirección se encuentra La Meca. 

Quienes no sigan las directivas arriesgan ser etiquetados como “extremistas religiosos” y encerrados en lo que los activistas y organizaciones internacionales describen como campos de reclusión. Por su parte, Beijing define estas estructuras como “centros de formación”. Según las estimaciones de las Naciones Unidas (ONU), desde el mes de abril de 2017 las autoridades chinas han detenido a más de 1 millón de uigures y otros miembros de minorías de habla turca que profesan la religión islámica. 

Los activistas afirman que las camas, que los uigures colocan en sus hogares para respetar la nueva normativa, suelen ser proveídas por los “familiares”  – a decir verdad, funcionarios chinos de etnia Han, que las familias musulmanas deben alojar en su casa para compartir informaciones y opiniones políticas. Esto forma parte de la campaña “Agruparse y convertirse en una familia”, lanzada por las autoridades a fines del 2017. El plan prevé la asignación de funcionarios de sexo masculino a las familias uigures. Los “parientes” tienen el deber de monitorear las viviendas y dormir en la misma camas de las mujeres cuyos familiares se encuentran detenidos en los campos de reclusión. Las familias que se niegan a participar en las sesiones de estudio o en otras actividades con los funcionarios, son sometidas a medidas restrictivas adicionales.

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