16/07/2015, 00.00
LIBANO
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En el recuerdo de S. Charbel, el futuro del Líbano y de la Iglesia maronita

de Fady Noun
Del 18 al 25 de julio está en programa la conmemoración del cincuentenario de la beatificación. Un gesto profético de Pablo VI sobre los dramas futuros de la Iglesia de Oriente. El abad Naaman: se necesita de una dirigencia para salvaguardar a la comunidad maronita. La falta de elección del presidente libanés es “uno de estos síntomas”.

Beirut (AsiaNews)- La Iglesia maronita decidió conmemorar en vía oficial, a través de una novena de oraciones y de varias manifestaciones que se realizarán del 18 al 25 de julio, por el cincuentenario de la beatificación de S. Charbel Makhlouf por parte del Papa Pablo VI. Recientemente el patriarca Bechara Raï, había interpretado a esta beatificación como un gesto profético destinado a atraer la atención del mundo sobre la importancia de la Iglesia de Oriente y quizás también en previsión de las horas dramáticas que esta habría tenido que enfrentar. En el año 1965, de hecho, el destina de esta zona estaba ya marcada y los pensadores del Califato y del islamismo ya estaban con manos en la obra.. La devastación de la viña del Señor a la cual asistimos hoy fue anunciada por medio de mensajes proféticos y por manifestaciones sobrenaturales que los patriarcas de Oriente, en esa época, no lograron interpretar o lo han ignorado evidentemente.

Las manifestaciones del 50°, se realizarán en Bkaa-Kafra (Bécharré), pueblo natal de S. Charbel y estarán caracterizadas por discurso, procesiones, por la inauguración de una pequeña empresa relacionada a los productos del territorio, la procesión de las reliquias de S. Charbel a Bécharré, el pueblo de origen de su madre. Una ceremonia en presencia del nuncio apostólico y coronada con una misa solemne presidida por el patriarca.

Estas manifestaciones están destinadas a restaurar a la Iglesia maronita, para restituirle la identidad y el coraje en la prueba, frente a todo lo que está sucediendo en Medio oriente. ¿Cuáles desafíos tiene delante la Iglesia maronita que debe enfrentar? En estos últimos 2 años, algún sabio maronita como el p. Michel Awit, por mucho tiempo jefe del protocolo de la sede patriarcal de Bkerké, el abad Boulos Naaman, ex superior general de la Orden maronita libanesa y el vicario patriarcal Samir Mazloum, han tratado de hacerlo presente. Los tres han publicado breves estudios- poruqe lo esencial coincide con lo breve- sobre la Iglesia maronita, su identidad y su misión, en las cuales ellos ha ofrecido recomendaciones que son al mismo tiempo confesiones de amantes y de advertencias como pastores y guías. Todas estas indicaciones en el fondo se encuentran y se pueden resumir, en estas palabras de Juan Pablo II: La Iglesia renueva cada día su lucha contra el espíritu de este mundo. No es nada más que la lucha por el alma del mundo”. “Pasar el límite de la esperanza”, pág. 178).

En su escrito el abad Naaman, explica que “la primera elite maronita fue instruida en la escuela de Haouka, que se encontraba en el corazón de la montaña (Monte Líbano). Esta fue elevada a escuela de ascetismo, de la sobriedad en el estilo de vida y del amor de Dios. De esta pequeña gema de grano sembrada por S. Marón, agregó, y se refugió en Líbano, de allí derivó una patria para el hombre y no sólo para los cristianos sino para todos los hombres, porque este hombre es él mimo el mensaje del cristianismo”. Desafortunadamente- continúa el abad Naaman. Nosotros nos sentimos transformados en un pueblo de personas interesadas, oportunistas. Nosotros hemos retrocedido a la época precedente a la del emir Béchir, desparramados en manadas (joubah) y comunidades. Nosotros que, de campesinos ligados a los grandes feudatarios, logramos reunir todas las comunidades en una sola patria, la patria libanesa, hoy a causa de nuestro egoísmo, de nuestro replegarnos sobre nosotros mismos, sobre nuestro amor de poder y de busca de dinero, hemos provocado la dispersión de esta comunidad”.

“Cierto-recuerda el ex -superior de la Orden maronita libanesa- en el interior de este proceso ha habido también causas externas que se revelaron como elementos de disolución. Hoy todavía, la historia llama en causa a una nueva dirigencia. En caso contrario, nuestra vocación está destinada a desaparecer y será confiada por la Providencia a otro pueblo lista para acogerla. No quiero ser pesimista, pero sé que la Providencia encontrará a aquellos, los cuales están listos para llevar a cumplimiento el curso de esta historia. Porque la historia de la humanización de esta parte del mundo no se detendrá con nosotros”.

Espíritu de explotación

“La Iglesia (sacerdotes y monjes), las universidades, las escuelas hoy están animadas por un espíritu de explotación”, insiste el abad Naaman. “El pueblo está al límite de lo extremo. Los factores externos son evidentes, pero es hora también de tomar conciencia que hay en el interior que queremos negar. Es necesario ir al encuentro de las personas, dejémonos de hacer sermones. Una de las mejores cualidades de un jefe es justamente la de saber escuchar”. Siguiendo el consejo del Papa Francisco, para el abad es necesario discernir y combatir al interior de la Iglesia fenómenos como el clericalismo y el “carrerismo”, además del amor por el dinero. “En las escuelas, en las universidades- afirma- se necesita más misericordia, mayor enseñanza a través del ejemplo, se necesitan más modelos. Es necesario poner un límite al ganar y reinvertir. Es necesario restituir al pueblo lo que proviene del pueblo mismo”.

Es del todo evidente que el abad Naaman, nutre una sincera preocupación en el ver a la Iglesia maronita, como pueblo de Dios, perder la propia identidad espiritual y el rol que esa ha recubierto en la historia como fermento de la nación. Según él, el gran peligro que corre el Líbano, el elemento de civilización, no es la desaparición física de la Iglesia que ha visto nacer un gigante de la santidad como S. Charbel, sino su desaparición espiritual. La rivalidad política que impide de hace más de 1 año elpoder elegir un presidente jefe de Estado-por tradición un maronita- es uno de estos síntomas.

Por un caso fortuito, en la biblioteca de un convento me topé con una obra del p. Michel Hayek, centralizada sobre el “Padre Charbel”. Publicada por La Colombe, se trata de una edición antigua que ya no se encuentra. Es justamente porque fue Michel Hayek quien la escribió, que quiero tomarla prestada. Lo que hay que saber de S. Charbel, ya está dicho y redicho. Pero lo que yo aprendo de Hayek es fuente de delicia. Describiendo la Annaya de los años 50, él cuenta de haber visto “los autos americanos de turistas del ascetismo, en cola hacia un lugar dónde pasar el fin de semana en la búsqueda de espiritualidad” y de los hombres “que buscaban salir como compañías portadoras de alegría”. Del ingreso de Charbel Maklouf al convento, él narra. “Fue sacado de su familia, de su pueblo, sin proclamas, sin brindis de honor”. Debemos estar en guardia, para que todso los honores que hoy llevamos no sean adulterados. Pueblo de ascetas, no debemos transformarnos en gigantes de la  ascesis, como tampoco debemos transformar los conventos en supermercados. ¿Por qué Kichel Hayek Youakim Moubara se fueron a vivir a París? ¿Se sentían sofocar tanto en Líbano?

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