26/06/2017, 11.11
CHINA - VATICANO
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Los últimos diez años de la Iglesia en China: desde la Carta de Benedicto XVI al silencio en torno al arresto de Mons. Shao Zhumin

de Joseph

El silencio en torno a la persecución de los católicos chinos y de sus obispos en Wenzhou y en Shanghái. Los organismos que Benedicto XVI no aceptaba (Asociación Patriótica y Conferencia episcopal china) por el hecho de ser “inconciliables con la doctrina católica”, actualmente gestionan la Iglesia. Los diálogos entre China y el Vaticano deben dejar en claro (y no que quede en algo secreto) la suerte que correrán los obispos “subterráneos”. Un balance de la situación de parte de un católico chino del nordeste del país, mientras en el Vaticano se celebra un nuevo encuentro de diálogos entre China y la Santa Sede. 

Roma (AsiaNews) – En ocasión de cumplirse 10 años de la Carta de Benedicto XVI a los Católicos de China, hemos recibido este análisis de parte de un católico del nordeste de China, llamado Joseph. En el mismo, él recorre estos 10 años mostrando cómo –si bien el Papa Francisco proclamara su validez, dando cuenta de su actualidad—los hechos demuestran que, poco a poco, la Carta está siendo traicionada. Al citar hechos y situaciones, el autor incluso manifiesta hasta qué punto el poder del gobierno chino está determinando, siempre y cada vez más, la vida de la Iglesia y el nombramiento de obispos, eligiendo y ordenando candidatos que viven en un “gris pragmatismo” (Evangelii Gaudium, n. 83). Joseph también se queja del hecho de que haya demasiado silencio en torno a la persecución que obispos, sacerdotes y laicos soportan en China, y teme que los diálogos entre China y el Vaticano –una de cuyas sesiones se mantuvo el 20 y 21 de junio pasados, en el Vaticano- conduzcan a la eliminación de la Iglesia no oficial. Para permitir una mayor comprensión de los hechos citados, los links interactivos [supervisados por la redacción] se remontan a las noticias de las que se habla, publicadas por AsiaNews.

 

Recientemente, luego de las cuatro oportunidades en que fuera detenido Mons. Shao Zhumin, obispo de Wenzhou, sus condiciones atrajeron la atención del embajador alemán en China, y de muchas personas en el país y en el exterior. Además, este año se cumple el 10mo aniversario de la Carta a los católicos chinos del Papa Benedicto XVI, y el 5to aniversario del establecimiento de Mons. Ma Daqin bajo domicilio forzoso a partir del hecho ocurrido el 7 de julio (de 2012). A continuación, hacemos una breve revisión de los acontecimientos ocurridos recientemente en la Iglesia en China.

 

La Carta de Benedicto XVI

Diez años atrás, el Papa Benedicto XVI publicó su famosa Carta a los católicos de China, en la cual señalaba que algunos organismos, que eran colocados por encima de la Iglesia, es decir, la Anunciación Patriótica china y la Conferencia episcopal [llamados “Yi hui, yi tuan”, Una asociación, una Conferencia-ndr], son incompatibles  son la naturaleza específica de la Iglesia católica. La Carta pontificia hizo surgir fuertes reacciones. Luego, la Santa Sede también publicó un Compendio de la misma Carta. Nueve años después de su publicación, el Papa Francisco reconoció que esta Carta del Papa emérito aún conforma la guía bajo la cual deben conducirse los asuntos de la Iglesia en China. Además, con la Carta se dio continuidad a dos iniciativas: la primera es que cada año, el día 24 de mayo, en la Fiesta de María Auxiliadora, se celebra la Jornada de oración por la Iglesia en China, y, a este fin, el Papa Benedicto escribió una oración especial dedicada a la Virgen de Sheshan La segunda iniciativa, es que la Santa sede ha formado una Comisión permanente de estudio, que se reúne en secreto con cierta regularidad, para examinar los problemas de la Iglesia en China y las relaciones entre la China y el Vaticano: sus comunicados oficiales han expresado preocupaciones y acusaciones contra los casos en los cuales las autoridades de Beijing forzaron de manera abierta las [que éstas denominan] ordenaciones democráticas episcopales. Y sin embargo, ahora, diez años después, los funcionarios de la Santa Sede ya no han mencionado más la Carta del Papa emérito, y la mencionada Comisión especial fue suspendida sin motivo alguno.  

 

El obispo de Shanghái y las ordenaciones “libres”

Con respecto a la Iglesia en China, hace cinco años, en la ordenación episcopal del obispo auxiliar de Shanghái, Mons. Ma Daqin, (Una Asociación y una Conferencia de Beijing lo nombraron obispo coadjutor), durante la ceremonia, se negó a recibir la imposición de manos de un obispo ilegítimo, y después de la bendición declaró que se retiraba de la Asociación Patriótica. Este hecho ha pasado a la historia como “el cambio del 7 de julio”. Semejante acción de Mons. Ma Daqin fue recibida con un enorme aplauso, tanto en China como en el exterior.  Pero al mismo tiempo, condujo a la Diócesis de Shanghái a una situación de parálisis, con una grey sin pastor, situación que se prolonga hasta el día de hoy. Mons. Ma fue establecido por cinco años en un domicilio forzoso, y actualmente todavía no puede ejercer el ministerio episcopal. El Vaticano no ha considerado a este único obispo existente como el ordinario de la diócesis, razón por la cual la situación está sujeta a variables imprevisibles.

A lo largo de cinco años, Beijing no llevó a cabo ninguna ordenación episcopal democrática, pero el nombramiento y la ordenación episcopal muestran signos evidentes de que aún están bajo el control absoluto de las autoridades locales, de manera autónoma. Los casos incluyen a Mons. An Shuxin, Wu Qinjin y a otros obispos que han sido instalados oficialmente por iniciativa de las autoridades locales, con el consenso previo de las autoridades de “Una Asociación, Una Conferencia” de Beijing. En los últimos años, los obispos que fueron ordenados oficialmente fueron elegidos, en su totalidad, por la diócesis y por la Asociación Patriótica, con el permiso de la mencionada Una Asociación y Una Conferencia  y el registro de la Administración estatal para asuntos religiosos, y al mismo tiempo con el anuncio del nombramiento por parte de la Santa sede. En la vigilia de la ordenación, se leyó al clero el decreto de nombramiento del Santo Padre, pero durante la ceremonia de la ordenación o de la toma de posesión, se proclamó el documento del permiso emitido por la Conferencia episcopal china. El nuevo obispo también ha tenido que declarar que apoyaba al partido y al gobierno, que amaba a la Iglesia y a la Patria, que observaba la Constitución y las leyes… Al mismo tiempo, en las ordenaciones han participado obispos legítimos y obispos ilegítimos, en tanto las ceremonias fueron preparadas con antelación y en todos sus detalles por las autoridades oficiales, que han controlado toda su ejecución [1].

 

Diálogos y persecución

En el contexto de las múltiples y fuertes murmuraciones en torno a un acuerdo eventualmente alcanzado en las negociaciones entre China y el Vaticano, los dos cardenales de Hong Kong, el obispo emérito Card. Joseph Zen Ze-kiun y el obispo ordinario Card. John Tong Hon han publicado sus comentarios, por cierto muy diversos entre sí: el primero, mostrando pesimismo y decepción,  el segundo, cierto optimismo. Los círculos culturales semioficiales de China se apresuraron a visitar el Vaticano y a intercambiar contactos como signo de amistad. Pero la noticia que actualmente se difunde es que las negociaciones entre China y el Vaticano se han empantanado. Se están preparando para proseguirlas con el cambio de elementos.

Visto desde otro ángulo, luego del evento de Mons. Ma Daqin, todos han pasado a considerarlo como un buen adalid de la Iglesia en China, y en muchos ha suscitado un nuevo interés por la Iglesia no oficial. Pero el año pasado, el obispo publicó cinco artículos, en los cuales reflexionó profundamente sobre la acción impulsiva de cinco años atrás y, con humildad, cambió su posición. Durante estos cinco años, el sacerdote clandestino Yu Heping murió ahogado, de un modo sumamente sospechoso.  Un obispo anciano que hacía tiempo se encontraba establecido en domicilio forzoso, Mons.  Shi Enxiang murió estando detenido. Hay cuando menos dos obispos y un cierto número de sacerdotes clandestinos que son detenidos con regularidad, son llevados, y se les exige entrar en la Asociación Patriótica de la Iglesia oficial. Lamentablemente todos estos hechos parecen no captar la atención de nadie, porque todos están embelesados por la noticia de que se acerca el día de un eventual acuerdo diplomático entre China y el Vaticano. Sin embargo, la Santa Sede no ha dicho ni una sola palabra y tampoco ha hecho ningún reclamo sobre su situación: ellos parecen haberse vuelto un grupo vulnerable que ha de ser rechazado.   En tanto, algunas diócesis de la nación se dividen en facciones, algunas de las cuales se consideran ‘fieles’ a la Iglesia no oficial. Dicho fenómeno puede ser visto en acción en Fujian y en Hébei. Un caso especial es el de un sacerdote, que ya ha sido suspendido, el Rev.  Pablo Dong Guanhua de la Diócesis de Zhengding que se proclamó obispo en secreto: este caso empujó a la Santa Sede a manifestar públicamente la desaprobación de lo ocurrido (parece que la Santa sede ya no se preocupa más por los obispos ilegítimos que son nombrados y ordenados de manera autónoma).

 

En este momento, las autoridades oficiales chinas, además de reforzar severamente la observancia de las leyes y de promover la ‘Sinización de las Religiones’, están incrementando los esfuerzos para lograr controlar algunos bastiones de la Iglesia no oficial, es decir, someter a los obispos  Shao Zhumin, Guo Xijin y a otros obispos que conservan los principios de la Iglesia, y para hacer que éstos adhieran a la Iglesia oficial. Muy recientemente, tanto en China como en el exterior, hay muchos que están preocupados y han elevado sus protestas a raíz de la detención y del peligro que corre el Obispo de Wenzhou, Mons. Shao Zhumin.

 

El Simposio de AsiaNews y el gris pragmatismo

En el contexto de los diez años de la Carta a los Católicos de China del Papa Benedicto XVI, en Roma se han desarrollado varios convenios: el primero, organizado por la agencia AsiaNews, centrado en el tema ‘China: la Cruz es roja’. En un principio se había invitado -y se aguardaba su participación- al Secretario de Estado de la Santa Sede, el Card. Pietro Parolin, que, sin embargo, a causa de compromisos, no pudo participar. El secretario general de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, el arzobispo  Savio Han Tai-Fai, dio una conferencia durante el simposio, en la cual subrayó que en la Iglesia en China se está difundiendo un ‘gris pragmatismo’ (un arzobispo seguidor de la línea del pragmatismo gris y cercano al gobierno de modo muy activo, pero que hasta el momento no ha sido reconocido oficialmente, incluso piensa que ‘en el pasado fue necesaria la Iglesia fiel, pero ahora las circunstancias han cambiado; y aún así, la Iglesia no oficial, sigue explotando la bandera de la fidelidad’.  Según se desprende de las palabras y acciones de dicho obispos, los fieles clandestinos de Zhejiang y de Hebei ya no asisten más a su iglesia a recibir los sacramentos’, tanto más desde que él exhibiera su credencial de la Asociación Patriótica). En otro simposio, organizado por la asociación de San Egidio cuyo tema fue el intercambio entre China y el Vaticano, el representante de la parte china recibió fuertes aplausos por su discurso sobre la ‘Sinización de las Religiones desde el punto de vista histórico y a partir de la situación presente’.

En general, un eventual acuerdo alcanzado en las negociaciones entre China y el Vaticano puede llegar a ser bueno, pero el destino de la Iglesia no oficial sigue estando en una situación de incertidumbre, aunque con posibles variables. Con respecto al miedo, lo que preocupa a mucha gente es que el fundamento espiritual de la fe ya no tenga como centro al Señor, sino que inconscientemente y sin darse cuenta de ello, [el centro] se vuelva la preocupación relativa a ‘dar a Dios lo que es de Dios, y dar al César lo que es del César’-    

En lo que concierne a Shanghái, el clero y los fieles del Jiangsu, la situación actual genera confusión y preocupación. Se aguarda que la Santa Sede pueda expresar de manera clara una preocupación adecuada por Mons. Shao Zhumin y por el futuro de toda la Iglesia no oficial, y que se esfuerce por resolver el problema de que más de 30 obispos de la Iglesia clandestina, que no son reconocidos por el gobierno, reciban un justo reconocimiento, y que esto no se concrete exclusivamente a través de negociaciones secretas. Por otro lado, el ‘pragmatismo gris’ y la secularización, que están corroyendo a la Iglesia en China, son problemas que requieren de una mayor consideración.

 

Joseph,

Fiel de una Iglesia gris del Noroeste de China

 

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[1] Un ejemplo lo conforman las ordenaciones episcopales realizadas en  Chengdu y Xichang , en  los pasados meses de noviembre y diciembre.

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