04/06/2020, 12.07
CHINA
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Madres de Tiananmen: Verdad y justicia por la masacre del 4 de junio

Los estudiantes se manifestaban para exigir libertad y democracia, el fin de la corrupción y un diálogo justo y equitativo entre pueblo y gobierno. Con la represión, el gobierno violó el Programa fundacional y la Constitución de la República Popular de China. El régimen debe responder por lo sucedido, y las víctimas deben ser resarcidas. 

Beijing (AsiaNews) – “Si el gobierno hubiera escuchado las opiniones de la gente, en vez de poner fin al movimiento estudiantil de una forma tan brutal y salvaje, el proceso de civilización de la sociedad china se habría acelerado para integrarse con la sociedad civil del mundo, y la corrupción en la burocracia no se habrían propagado de una manera tan desenfrenada”. A 31 años de los hechos de Tiananmen, cuando miles de estudiantes y ciudadanos fueron masacrados por exigir libertad y democracia en el país, las madres y los familiares de las víctimas reclaman al gobierno que se divulgue la información de lo que sucedió esa noche. Para ellos, los responsables de la masacre deben responder por su accionar, ante la ley. Ayer, frente a la mirada de unos cuarenta policías, algunos allegados de las víctimas visitaron el cementerio de Wan’an, en Beijing, para honrar la memoria de los caídos. A continuación, brindamos el texto completo de su carta abierta (traducción de AsiaNews).  

 

Este año se cumple el 31° aniversario de la masacre del 4 de junio, que tuvo lugar en Beijing en 1989: jamás olvidaremos esa tragedia. En tiempos de paz, el gobierno movilizó nuestras Fuerzas Armadas – los “soldados del pueblo” – y desplegó tanques de guerra y vehículos blindados en la Avenida Chang’an. En la zona de la plaza Tiananmen, en plena calle, las tropas abrieron fuego de forma indiscriminada, ignorando a la multitud que poblaba las calles. Incluso dispararon contra los estudiantes de Liubukou en Xidan, pese a que ya se habían retirado de la plaza Tiananmen. Los militares primero lanzaron gases tóxicos para marear a la gente; luego movilizaron los tanques de guerra para arrollar a la multitud, en escenas sangrientas de una brutalidad inhumana inigualable.  

Desde el mes de abril, en la época de la muerte de Hu Yaobang, ex secretario general del Partido Comunista Chino (PCC), hasta la sangrienta represión de aquél 4 de junio, los estudiantes habían reclamado al gobierno poder entablar un diálogo, siempre de forma pacífica y racional. Los estudiantes de muchas provincias y ciudades del país dieron un paso al frente para expresar su solidaridad a lo manifestantes de Beijing: un movimiento estudiantil sin precedentes, el más extraordinario de la historia china moderna. 

Los estudiantes plantearon los siguientes reclamos: el fin de la corrupción y de la abyección burocrática; democracia y libertad; transparencia sobre los recursos oficiales de la nación; el derecho a expresarse y un diálogo justo y equitativo entre pueblo y gobierno. Los reclamos hallaron una gran resonancia en toda la sociedad. Si uno mira para atrás, desde 1979 a 1989, en los diez años de reformas y políticas de apertura que transformaron la economía nacional, pasando de un sistema planificado a uno de mercado, los verdaderos beneficiarios de la reforma fueron los pocos que detentaban el poder. Esta injusticia social causaba un gran descontento entre la gente. Como consecuencia, participaron en las marchas ciudadanos de todos los sectores sociales: plantearon interrogantes sobre las condiciones de vida de las personas, invocaron el derecho de los ciudadanos a ser informados y brindaron recomendaciones sobre cómo garantizar el sustento de la gente. Su propuesta fue acelerar las reformas políticas, permitiendo la libertad de prensa y atendiendo al verdadero significado de gobernar, exigieron que el poder fuese restituido al pueblo. Fue un momento de un gran despertar, que suscitó interrogantes y pensamientos entre las personas, respecto a los problemas sociales que se habían acumulado en la década de devastación de la Revolución Cultural. 

Fue increíble que el gobierno ignorase totalmente las voces y las opiniones de la gente. La plana de líderes del gobierno evitaba abordar el tema de fondo y solo se detenía en aspectos banales, afrontando exclusivamente la cuestión de la gobernanza. Pidió a los estudiantes que se retirasen de la plaza Tiananmen de forma incondicional. La pretensión se topó con el rechazo de los estudiantes, cuya preocupación era que tras el retiro incondicional, el gobierno intervendría contra ellos para hacer ajustes de cuentas. Los ciudadanos de Beijing fueron testigos de toda la parábola del movimiento de 1989, y de la masacre del 4 de junio. 

Ese día, nuestros hijos y nuestros seres queridos fueron asesinados. En estos 31 años, cada una de las familias de las víctimas ha vivido en medio de este sufrimiento. Como ciudadanos de este país, y como familiares de los caídos, tenemos todos los motivos para cuestionar al PCC y al gobierno. Inevitablemente, ellos son responsables por el daño causado a todos los ciudadanos, a través de esta sangrienta tragedia. Legalmente, la dirigencia debe pagar por su responsabilidad en los hechos y moralmente, debe a la gente una disculpa. Las razones específicas son las siguientes: 

1) El PCC fundó una nueva China en 1949, derrocando el viejo sistema e instituyendo uno nuevo. El artículo 5 del Programa fundacional (el Programa común de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino) establece que el pueblo de la República Popular de China tiene derecho a la libertad personal, de pensamiento, de palabra, de publicación, asamblea, asociación y comunicación; tiene derecho a la residencia, puede migrar, profesar libremente su credo religioso y manifestarse. Además, el artículo 35 de la Constitución prevé lo mismo, con claridad: “Los ciudadanos de la República Popular de China gozan de la libertad de palabra, de publicación, de asamblea, de asociación, de procesión y manifestación. Si el PCC y el gobierno chino se han olvidado de su aspiración originaria, debieran atenerse a a la actuación del Programa fundacional y de la Constitución. Sin embargo, en su gestión del poder, altamente centralizada, el Partido hace tiempo que se ha olvidado de los sagrados derechos de los ciudadanos, conferidos por la Constitución. Consideramos que el movimiento estudiantil de aquél año no excedió el alcance permitido por la ley. Si el gobierno hubiera escuchado a conciencia las opiniones de la gente, en vez de poner fin al movimiento de una forma tan brutal y salvaje, el proceso de civilización de la sociedad china se hubiera acelerado, para integrarse con la sociedad civil del mundo, y la corrupción en la burocracia no se habría propagado de una manera tan desenfrenada”. 

2) La política de los “ancianos” se expresó vívidamente en las decisiones que llevaron a la tragedia del 4 de junio. Los departamentos de gobierno estaban sumidos en el caos. El gobierno de una sociedad civil resuelve las contradicciones sociales en conformidad con la ley, y resolver las contradicciones sociales es un deber cotidiano de un gobierno. Sin embargo, lo que vimos fue un total desprecio por la ley, de parte de una vieja generación de revolucionarios que se mantuvieron en el poder, y que ha ignorado la vida de las personas así como sus obligaciones de gobierno. Pese a que aquellos viejos revolucionarios ya habían presentado su renuncia y habían cedido su poder, estaban autorizados a decidir sobre la vida y la muerte de la gente, a marcar a los ciudadanos como “revoltosos contrarrevolucionarios” y como elementos que ponen “en peligro el poder del Estado”. 

3) Debemos cuestionar al PCC y al gobierno: ¿cuál es la ley civil china que confiere expresamente a las autoridades el derecho a usar la fuerza militar para asesinar, a voluntad, a estudiantes y civiles que se manifiestan pacíficamente? La Constitución prevé que el poder militar se ejerza con la autorización de la Asamblea Nacional del Pueblo (ANP). En aquella época, los estudiantes invocaron en reiteradas oportunidades una reunión especial del Comité Permanente de la ANP, sobre el uso de la fuerza por parte del ejército. El gobierno ignoró las instancias de los estudiantes. Queremos saber exactamente dónde y cuando se verificaron las revueltas contrarrevolucionarias.¿Dónde está la prueba? ¿Quién dirigía los desórdenes? ¿Cuál es la verdad? 

4) Para medir el grado de solidaridad de una sociedad civil, el índice de felicidad de las personas, el nivel de civilización y la libertad de palabra son las tres condiciones más importantes y necesarias. Una gran nación que solo permite la voz de las autoridades, y no las diversas voces del pueblo, que es ciega a las críticas del pueblo y niega el control popular sobre el gobierno, solo producirá este resultado: la expansión ilimitada de la autoridad de aquellos que ejercen un poder fuerte, que dominan al pueblo desde lo alto sin ningún respeto por la ley, con la llamada igualdad ante la ley, que solo sirve como mero decorado. 

En los últimos 31 años, hemos reclamado, una y otra vez, una solución legal a un problema político, a través de diálogos justos y equitativos con el gobierno, en conformidad con la ley. El gobierno ha permanecido en silencio respecto a la masacre del 4 de junio, sin demostrar la más mínima señal de remordimiento. Con el pasar de los años, han muerto 60 personas en nuestro grupo de familias de las víctimas. El tiempo podrá eliminar nuestras vidas, pero no cambiará nuestra determinación en la búsqueda de la equidad y la justicia. Seguimos fieles a nuestros tres reclamos: verdad, resarcimiento y responsabilidad, a fin de obtener justicia del gobierno para todas las víctimas de la tragedia del 4 de junio. La dignidad de cada vida en singular no puede ser arrancada y pisoteada por el poder de forma arbitraria. Son nuestros seres queridos y tus compatriotas.

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