10/12/2018, 19.29
TAILANDIA
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Misionero del PIME: La gracia del Adviento entre los niños de las barracas

de Adriano Pelosin

Boss tiene 13 años, creció en una familia destruida por la droga. Con su cuidado, atención y modo de obrar, el jovencito logró sacar de nuevo una sonrisa a Few, echado de su casa por el marido de su madre. En mayo de 2018, entró en el seminario “para ser un cura como  ‘Kun Po A’ (p. Adriano)”. Ahora, Few también quiere ser bautizado.

 

Pathumthani (AsiaNews) – A continuación, transcribimos amplios fragmentos de la carta que el p. Adriano Pelosin quiso enviar a sus amigos y benefactores para contar su misión y las historias de gracia y de conversión nacidas gracias a ella. Originario de Loreggia (Padua), misionero del Instituto Pontificio de Misiones Extranjeras (PIME), el hombre, de 72 años de edad, vive en Tailandia desde hace casi 40 años. El sacerdote es también superior de Instituto misionero tailandés y desde 2013 desarrolla su obra en la parroquia de San Marcos, en una comunidad católica pequeña, pero llena de vitalidad y de iniciativa.

Queridos amigos, parientes y benefactores a distancia de nuestros niños:

Como se acerca la Santa Navidad pienso en tantas personas que están cerca de mí con el pensamiento, la oración, el aliento, la comprensión y el apoyo material y por eso quiero agradecer a todos, también en nombre de los misioneros tailandeses, en nombre de los niños pobres y huérfanos, en nombre de las personas que, con vosotros, puedo ayudar.

Les aseguro que todos mis niños y yo rezamos todos los días por ustedes, para que Dios les de salud y paz en el corazón, coraje para enfrentar las dificultades y los sufrimientos de la vida cotidiana. Recientemente estuve visitando al p. Rachata en Maechan y vi a tantos niños de la tribu Akha, Lahu y Yao que pueden ir a la escuela gracias a vuestra contribución y a vuestros sacrificios. El Señor seguramente los recompensará.

Les quiero contar la historia de “Boss y Few”.

Boss es un muchachito de 13 años. Lo conocí hace 3 años, en una de las barracas de la periferia de Bangkok. Había venido a vivir a una cabaña de una tía suya, porque se había vuelto muy peligroso vivir en su casa. Vivía con los abuelos y lamentablemente el abuelo (en realidad era el marido de la abuela) lo obligaba a traficar droga (píldoras de anfetaminas). Cobraba 8 euros por píldora. Él se quedaba con un euro y el resto se lo daba a la abuela. La abuela había salido hacía poco de la cárcel, (por tráfico de drogas), su papá estaba en la cárcel y la mamá se había ido a vivir de su casa para estar con otro hombre. Boss tiene también un hermano mayor que ahora tiene 15 años y un hermano menor de 11 años. Mientras su abuela estaba en prisión, lo cuidaba la tía “Sim”, que también fue arrestada por la policía a fines de 2017, siempre por venta de drogas; el marido de la tía fue arrestado por homicidio en enero de 2018. El hijo mayor de la tía también está actualmente en prisión, mientras que el primo “Pok”, de 17 años tiene problemas de tóxico-dependencia.

Sé que les cuesta seguirme… son cosas vertiginosas… pero esta es la situación en la cual a menudo se encuentran viviendo los niños de la chabolas de la periferia de Bangkok.

Con algunos jóvenes que me ayudan en la parroquia de San Marcos, en Pathumthani, hacemos actividades para los jóvenes de las barracas y también Boss venía y participaba. Llegado un punto, noté que Boss prestaba una atención particular a los otros muchachos. Se había hecho amigo de otro niño de 11 años que desde hacía algunos meses vivía en la parroquia, Few. Éste fue abandonado, su papá había muerto y la mamá se había casado con otro hombre que no quería a Few en la casa. Con sus atenciones y su modo de obrar, Boss logró hacerle sacar de nuevo una sonrisa a Few. Boss venía y participaba en la catequesis dominical y deseaba recibir el bautismo “para ser cura como ‘Kun Po A’ (el Padre Adriano)”. Muy pronto Boss aprendió a ser monaguillo, en la Pascua de este año recibió el bautismo y el 12 de mayo de 2018 entró en el seminario.

Después de poco tiempo, Few me vino a ver y de repente, me preguntó: “¿Por qué yo no puedo recibir el bautismo?”. “Es que tú no quieres ir nunca a la catequesis, tú en lugar de ir al catecismo prefieres jugar”, le respondí. “¿Tú crees en Jesús?”, le pregunté. “Sí” respondió Few, con una dulce sonrisa y bajó la cabeza. “¿Quién es Jesús?”, le pregunté. “Jesús el hijo de Dios”. respondió Few levantando la cabeza. “¿Qué hizo Jesús por nosotros?”, continué yo. “El murió por nuestros pecados”, respondió Few. “¿Cómo sabes estas cosas?”, le pregunté yo, con una lágrima que se me caía de los ojos. “Tú, lo repites cada vez que rezamos”, dijo Few con naturalidad. “Pareces distraído, cuando celebro la misa o recitamos el breviario juntos”. le dije un poco perplejo. Few hizo una gran sonrisa. “Una vez odiaba al marido de mi tía, ahora en cambio entiendo que debo perdonarlo”, dijo Few, Y también yo sonrei.

Les deseo a todos una, ¡Feliz Navidad y un  feliz Año Nuevo!”. Que Dios os llene el corazón de su Amor.

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