02/10/2019, 13.50
VATICANO
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Papa: evangelizar es seguir al Espíritu Santo, dejar que sea Él quien te empuje

“No basta con leer la Escritura, es necesario comprender su significado, encontrar su ‘jugo’ yendo más allá de la ‘corteza’, y recurrir al Espíritu que anima el papel”. Pueda el Espíritu Santo haceros hombres amantes de Cristo y alegres en el anuncio de Su mensaje de esperanza”.

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – Protagonista de la evangelización es el espíritu Santo, “evangelización es seguir al Espíritu Santo, dejar que sea Él quien te empuje” y “el signo que el cristiano es evangelizador es la alegría”. El anuncio del Evangelio estuvo en el centro de la catequesis del Papa Francisco para la primera audiencia general del Mes misionero extraordinario, en el curso de la cual habló del tema: ‘Anuncio a él, Jesús (Hch. 8,35). Felipe y la “carrera’ del Evangelio en nuevos caminos’. (Pasaje bíblico, de los Hechos de los Apóstoles, 8, 5-8). 

A las 20 mil personas presentes en la plaza de san Pedro, Francisco dijo así que “después del martirio de Esteban, la ‘carrera’ de la Palabra de Dios parece sufrió un revés, por el desencadenarse de “una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén” (Hch 8,1). Después de esto, los Apóstoles permanecen en Jerusalén, mientras que muchos cristianos se dispersan en otros lugares de Judea y a Samaría. En el libro de los Hechos, la persecución aparece como el estado permanente de la vida de los discípulos, en acuerdo con lo que Jesús dijo: “Si me han perseguido a mí, también los perseguirán a ustedes” (Jn 15,20). Pero la persecución, en vez de apagar el fuego de la evangelización lo alimenta aún más” 

“El diácono Felipe comienza a evangelizar en la ciudad de Samaría, y numerosos son los signos de liberación y de curación que acompañan la Palabra”. A este punto el Espíritu Santo marca una nueva etapa del viajes del Evangelio: alienta a Felipe a ir al encuentro de un extranjero con el corazón abierto a Dios. Felipe se levanta y parte de prisa y en una ruta desierta y peligrosa a un alto funcionario de la reina de Etiopía, administrador de sus tesoros. Este hombre, un eunuco, después de haber estado en Jerusalén para el culto, está volviendo a su país. Sentado en su carroza, leía un fragmento del libro de Isaías, en concreto, el cuarto canto del “siervo del Señor”. Felipe se acercó a él y le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo? (Hech 8,30)”. El etíope contestó: “¿Y cómo puedo comprenderlo si nadie me guía? (Hech 8,31)”. ““Aquel hombre poderoso reconocía que necesitaba ser guiado para comprender la Palabra de Dios. Era el gran banquero, era el ministro de economía. Tenía todo el poder del dinero, pero sabía que sin una explicación no podía comprender. Era humilde”.

“Este diálogo entre Felipe y el etíope también nos hace reflexionar sobre el hecho de que no basta con leer la Escritura, es necesario comprender su significado, encontrar su ‘jugo’ yendo más allá de la ‘corteza’, y recurrir al Espíritu que anima el papel”. Como dijo el Papa Benedicto al inicio del Sínodo sobre la Palabra de Dios, “la exégesis, la verdadera lectura de la Sagrada Escritura, no es solamente un fenómeno literario (...) Es el movimiento de mi existencia” (meditación, 6 de octubre de 2008). “Entrar en la Palabra de Dios supone estar dispuesto a salir de los propios límites para encontrar a Dios y someterse a Cristo que es la Palabra viva del Padre”.

“¿Quién es entonces el protagonista del cuarto canto del siervo del Señor, que el funcionario está leyendo? Felipe ofrece a su interlocutor la clave de lectura: ¡aquel humilde siervo sufriente, que no reacciona al mal con el mal y que, aún siendo considerado fracasado y estéril y al final sacado del medio, libera al pueblo de la iniquidad y lleva el fruto de Dios, es justamente aquel Cristo que Felipe y la Iglesia toda anuncian! Y con la Pascua nos redimió a todos”. “El encuentro con Felipe lleva al Etíope a pedir el Bautismo para profesar su fe en Jesús, Señor”.

Pero, observó Francisco, ¿Quién empujó a Felipe a acercarse a la carroza? y al etíope detenerse?, fue el Espíritu Santo. “Si no está el Espíritu Santo no hay evangelización”, “evangelización es dejar al Espíritu Santo sea Él que nos empuje”. 

“Después de haber hecho encontrar al Etíope con el Resucitado y haberlo conducido a la fuente del renacer, Felipe desaparece. El Espíritu los envía a hacer otra cosa. ¿Y cuál es el signo que el cristiano es el evangelizador? es la alegría. Que el Espíritu haga de los bautizados hombres y mujeres que anuncian el Evangelio para atraer a los otros no hacia sí sino a Cristo, que sepan dar espacio a la acción de Dios, que saben hacer que los otros libres y responsables delante del Señor”. “La alegría-reafirmó en el saludo a los fieles franceses- es la característica de todos los cristianos, discípulos de Cristo, muerto y resucitado. Pueda el Espíritu Santo haceros hombres y mujeres amantes de Cristo y alegres en el anuncio de Su mensaje de esperanza”. 

 

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