29/12/2018, 12.21
UCRANIA-RUSIA
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Poroshenko: la guerra, las elecciones, las Iglesias

de Vladimir Rozanskij

A regañadientes, se interrumpe el estado de guerra. Pero el presidente ucraniano continúa denunciando las amenazas militares rusas y pide a Occidente que intervenga. La oposición sospecha que se trata de una maniobra electoral. El partido de Poroshenko cae al 11% en las encuestas de preferencia. El 6 de enero, el presidente viajará a Constantinopla para recibir el Tomos de auto-cefalia.  

Moscú (AsiaNews) – Ayer se llevó a cabo una reunión secreta en Kiev, a la cual asistieron dirigentes de todas las instituciones ucranianas vinculadas al área de Defensa y a las Fuerzas armadas. Se hizo un balance de los 30 días bajo el régimen de guerra, proclamado por Poroshenko y actualmente suspendido a la espera de los acontecimientos.

El régimen de guerra decretado en 10 regiones próximas a la frontera entre Ucrania y Rusia fue introducido el 26 de noviembre luego del incidente del Estrecho de Kerch, el paso del Mar de Azov donde los rusos secuestraron tres buques ucranianos, hecho que las autoridades ucranianas calificaron como “un acto de agresión bélica directa”. Tanto los rusos como los ucranianos han acumulado tropas y equipamiento bélico en las zonas fronterizas, y los ucranianos han denunciado el peligro de que se produzcan invasiones marítimas por parte de las naves rusas.

La única medida verdaderamente restrictiva tomada en el último mes ha sido la reducción del ingreso al país de ciudadanos rusos de entre 16 y 60 años de edad. Se rechazaron más de 1000 ingresos, incluso de varias mujeres, tras verificar los motivos del viaje. Esta restricción habrá de prolongarse por tiempo indeterminado, por decisión del Consejo de Seguridad; los controles serán reforzados ulteriormente en el período de las fiestas por el inicio del nuevo año.

El presidente Poroshenko ha declarado que considera oportuno prolongar el estado de guerra, pero que se abstuvo de la decisión para no llegar a la anulación de las elecciones presidenciales, a realizarse el próximo 31 de marzo; a fines de diciembre debiera comenzar oficialmente la campaña electoral. La suspensión del estado de guerra también se debe a la presión que ejerce la oposición, acusando al presidente de utilizar las amenazas rusas para salvar su sillón. Aún con la posición agresiva adoptada contra Rusia en el último mes, Poroshenko continúa estando en la cuerda floja en los sondeos.

Varios exponentes de la oposición solicitan encarar ante todo una fuerte acción a nivel diplomático, para liberar a los 24 marinos arrestados por los rusos, prisioneros de un juego político que los excede ampliamente. Poroshenko se limita a responder que las medidas excepcionales han permitido prepararse ante posibles provocaciones rusas, mientras los rusos, a su vez, denuncian acciones análogas de la parte ucraniana.

Las autoridades ucranianas continúan advirtiendo acerca de una escalada bélica de los rusos durante las fiestas por el año nuevo, que, según los distintos calendarios, se prolongan en la práctica por tres semanas, hasta el Bautismo (Epifanía) del 19 de enero. Citando asimismo fuentes americanas, en Kiev son muchos los observadores que resaltan que la dimisión del ministro de Defensa americano James Mattis permitiría a los rusos actuar, sin dar lugar a reacciones muy resueltas por parte de los EEUU y de los demás países occidentales. Justamente en ese sentido, el presidente ucraniano en los últimos días ha reiterado sus llamamientos a Occidente para que intensifique las presiones contra Rusia,  y no se limite solamente a las sanciones.

En el país es evidente el cansancio de la población, tras cinco años de conflicto “híbrido”, y lo cierto es que no todos respaldan la postura radical asumida por Poroshenko, que incluso se ha valido del contraste eclesiástico entre Kiev, Constantinopla y Moscú para fortalecer su posición. Según los sondeos, el partido del presidente se mantiene clavado en torno al 11%, cediendo el paso a las fuerzas políticas guiadas por la ex premier Yulia Timoshenko (21%) y por el actor filo-ruso Vladimir Zelinskij (14%). Más del 50% de los entrevistados, aún en medio de la incertidumbre sobre la votación, declara, así todo, ser contrario al presidente saliente.

Muchos consideran que en vista del relativo fracaso del “estado de guerra” para su porvenir político, Poroshenko usará de un modo todavía más explícito el arma “eclesiástica” para incrementar el consenso. El 6 de enero, el presidente viajará a Constantinopla acompañando al nuevo metropolitano de Kiev, Epifanyj, para recibir el Tomos de auto-cefalia de manos del patriarca Bartolomé, y los meses de la campaña electoral transcurrirán en paralelo a la organización de la estructura de la nueva Iglesia, tratando de sustraer a los rusos el mayor número posible de iglesias.

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