03/05/2017, 16.24
MYANMAR
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Card. Bo: los religiosos en Myanmar, un “ejército” de paz más fuerte que los militares y que las milicias étnicas

de Card. Charles Maung Bo

El purpurado birmano ha promovido la primera conferencia inter-religiosa de paz en Yangon. Estuvieron presentes más de 200 líderes budistas, cristianos, musulmanes e hindúes. También intervinieron líderes políticos, institucionales y miembros de la sociedad civil. A los hombres de fe les toca la tarea de aplacar la discriminación y poner fin a los enfrentamientos étnicos y confesionales. Es tiempo de que se embarque al país rumbo a una democracia plena. 

Yangon (AsiaNews) - Un reclamo a los líderes religiosos para que promuevan la paz, transformando un país rico en recursos, que hasta ahora han sido explotados por una pandilla de privilegiados en una nación capaz de allanar las divisiones sociales. Y con ellas, también los enfrentamientos de carácter étnico y confesional, que tanta sangre y un gran número de víctimas han segado en todos estos años. Es el mensaje que lanza el Card. Charles Maung Bo, arzobispo de  Yangon, en el marco de la primera conferencia inter-religiosa de paz, que se celebró los días 26 y 27 de abril pasados en Yangon.  

Por iniciativa del primer purpurado de la historia de la Iglesia birmana, en la capital económica y comercial del Myanmar se reunieron más de 200 líderes budistas, cristianos, musulmanes e hindúes. A éstos se sumaron exponentes políticos, institucionales, diplomáticos y miembros de la sociedad civil. Para los presentes ha llegado el momento de embarcar al país, de una vez por todas,  rumbo a una democracia plena, tras medio siglo de dominio militar. En este sentido, será fundamental la obra de los religiosos, de las personas de fe, que, si se unen, forman un “ejército” incluso más numeroso que las temibles fuerzas armadas de Myanmar.

A continuación, transcribimos el mensaje completo del Cardenal Bo. Traducción a cargo de AsiaNews.

 

Paz, Shalom, Shanthi, 

Me siento muy honrado por el hecho de ser contado entre cuanto aman la paz, y de volverme parte de esta sagrada peregrinación de todas las religiones rumbo a la Montaña Sagrada de la Paz. Este es un gran momento para la historia de Myanmar, para el pueblo de Myanmar. Esta gran nación ha buscado este momento durante un largo tiempo: todos nosotros, que provenimos de legados culturales diferentes entre sí, de religiones diversas, nos hemos reunido para escucharnos el uno al otro, para explorar las posibilidades de promover una paz mejor, y prosperidad para las generaciones actuales y para las generaciones futuras.

 

Una iniciativa tardía, pero que, de todos modos, llega en el momento oportuno.

Nos hemos reunido, pero no por cierto para contar las heridas del pasado, sino que lo hemos hecho para enumerar las bendiciones que derivan de la paz. Nos hemos reunido, no para traer de nuevo a la mente las pesadillas de épocas pasadas, sino para perseguir la promesa de paz para todos nosotros y para las generaciones futuras. Como decía el señor Buda: “No importa cuán arduo haya sido el pasado, siempre puedes recomenzar de cero”. Espero que se puedan olvidar las heridas del pasado y seguir adelante, en dirección a la paz.

Myanmar ha emprendido un viaje sagrado que abraza la paz, la justicia para con los más débiles y la prosperidad para todos.

Y es en el contexto de este viaje sagrado, mis queridos hermanos y hermanas, que no hemos reunido para celebrar nuestra unidad en la diversidad. Estamos aquí para desmentir a ciertos cínicos modernos que acusan a las religiones de ser la causa de los conflictos. Estamos aquí para afirmar que las religiones son el camino rumbo a la paz interior y exterior. Myanmar es una nación caracterizada por una profunda tradición religiosa y espiritual. Es la tierra de las grandes religiones, es la tierra del Budismo Teravada, la tierra de Vipassana, la tierra de muchas otras religiones. Esta nación es un arcoíris. El pueblo de Myanmar escucha con frecuencia discursos que tienen una impronta religiosa. La vida y el testimonio de los líderes religiosos tienen un impacto profundo y duradero en la vida de las personas.   

Si se miran los últimos dos il años de historia a nuestras espaldas, se verá que jamás hubo una paz verdadera y total en el mundo. Incluso hoy, millones de personas en el mundo se ven afectadas por la guerra, de diferentes maneras. Como seres humanos, batallamos para vivir en paz. Sin embargo, los conflictos persisten. Hermano contra hermano. La sangre de Abel, asesinado por su hermano Caín, en las primeras páginas de la Biblia, se corresponde con la verdad en muchas partes del mundo. El hombre parece haber evolucionado alimentándose de odio, según su naturaleza primordial. El poder, el dinero y el control ensangrientan las naciones.  Las guerras del siglo XX mataron a más de 130 millones de personas. No sabemos cuántos fueron muertos ni cuántos habrán de morir en los juegos de poder entre las naciones.

Las grandes religiones afrontan este problema. Las enseñanzas del Buda, contenidas en el Marga, que exhortan a la compasión y a la misericordia, son una gran contribución a la paz.  El budismo enseña la compasión, no sólo hacia los seres vivientes, sino también por las cosas vivientes, como los árboles. En este país hay cerca de 500.000 monjes que pueden difundir el gran mensaje de Buda, que invita a la compasión, siendo la religión común de todo Myanmar. Hay cerca de 70.000 monjas budistas. Otras religiones, como la católica, cuentan con más de 2500 hermanas, cerca de 700 sacerdotes. Cada día, los que entre nosotros hemos abrazado la vida sacerdotal, tenemos una gran oportunidad para difundir el mensaje de la simplicidad, del servicio, de la puesta en común.

Esta conferencia reúne a líderes religiosos distintos, para que se comprometan en el idioma de la paz, y a fin de explorar las vías a través de las cuales las religiones puedan difundir la paz en el país, y de qué manera los credos pueden contribuir a la comprensión recíproca entre las partes. No nos reunimos en calidad de políticos, ni tampoco como hombres de Estado o representantes de grupos armados. Somos hombres de fe, en busca del bien común.

Mi tarea es abrir las puertas de la reflexión para los próximos dos días, con el mensaje: “Mi querido pueblo de Myanmar, la Paz es el camino, la Paz es el único camino. Hagamos lo posible para curar las heridas del otro, y no nos inflijamos otras heridas”. Estoy seguro de que los otros expositores reforzarán nuestro reclamo de paz a través de su mirada, en las invitaciones por la paz de las demás religiones. Todos tendrán la posibilidad de compartir sus ideas”.

Yo provengo de la tradición cristiana católica. Para nosotros, la paz nace de la justicia y madura en el amor. El Papa Benedicto asegura que “El Amor –la caridad-  será siempre necesario, incluso en la sociedad más justa… Sumado a la justicia, el hombre precisa y precisará siempre el amor”. Construir la paz, promover la paz es parte de nuestra tradición religiosa. El nacimiento de Cristo fue anunciado a través de la fórmula “La paz esté con todos vosotros”, y cuando Jesús resucitó de los muertos siempre quiso impartir un único y fuerte mensaje a sus discípulos: ¡Paz! ¡Bienaventurados los constructores de paz, dijo Jesús. Con el gran Francisco de Asís, cada cristiano de Myanmar hoy reza: “Haz de mí un instrumento de tu paz – Donde haya odio, lleve yo el amor”. Mahatma Gandhi es el gran apóstol de la no violencia, y extrajo una gran enseñanza del sermón de Jesús en la Montaña. Como cristianos, busquemos la paz para esta tierra. Invito a todos ustedes a rezar por intercesión de San Francisco de Asís: “¡Haz de mí un instrumento de paz! Donde haya odio, que yo lleve el amor”.

 

1 – El pasado es un pasado herido, pero las religiones pueden curar a la nación, y darle un futuro de esperanza.

La nuestra es una tierra bendita. Es una tierra de oro. Shew Myanmar. Oro, jade, hay minerales en el suelo y en el subsuelo. Dios y la naturaleza nos han concedido bienes en cantidad para que todos seamos ricos y prósperos. Somos la envidia de muchas naciones, por la belleza natural y los recursos infinitos [que poseemos]. Pero más que cualquier otra cosa, esta nación es bendita por una gloriosa tradición espiritual y por un pueblo que es mundialmente famoso por su gracia y hospitalidad.  

A pesar de estas y muchas otras bendiciones, tenemos una historia de heridas. La dura guerra por la libertad, ganada a costas de enormes sacrificios fue el chocante inicio de ella.  Los fundadores de esta nación fueron muertos por el odio. Los conflictos iniciados hace 60 años, continúan infestando gran parte del Myanmar.  La lista infinita de muertos es deprimente: en cada parte del país, el odio ha sepultado a nuestros jóvenes en ataúdes anónimos. Son miles los refugiados, miles los evacuados internos. Nuestros conflictos y nuestras guerras han transformado lo que en otra época era un país rico, en uno de los más pobres de la región. Hemos reducido a miles de nuestros jóvenes a las más varias formas de esclavitud. La amenaza de la droga se ha convertido en la fuente de un homicidio silencioso. ¿Acaso debemos continuar hiriéndonos unos a otros a través del odio? Como pueblo, ¿podemos curarnos mutuamente? ¿Podemos transformar a cuantos predican el odio en embajadores de paz?  La religiones, ¿pueden ayudarnos a no a mirar a los demás como cristiano, musulmán, budistas, hindú, sino como hermanos y hermanas de esta gran nación? ¿Puede todo esto ser puente de paz y esperanza para todos?

 

El hecho de que estemos aquí reunidos es un intento de democratizar el camino de paz de este país. No pienso que haya odio entre las personas. Esto [que digo] ha salido a flote en el contexto de los grandes cataclismos naturales. Durante el ciclón Nargis, los monjes budistas salvaban a todos los pueblos, los grupos cristianos distribuían ayudas a todos. La compasión fue la religión común del Myanmar. Queremos involucrar a las personas comunes, queremos llevar la voz de nuestro pueblo a las conferencias de paz. Nuestros líderes están tratando de unir a varios jefes a través d la Conferencia de paz de Panglong. Apreciamos este esfuerzo. El hecho de unirnos es para hacer que nos escuchen aquellos que detentan el poder, cuantos tienen la responsabilidad de tomar decisiones, para que todos sepan que, en este país, las religiones piden la paz y desean trabajar en común con los actores, sean ellos estatales o no, a fin de garantizar una paz duradera. Hagamos que las voces de nuestro pueblo sean oídas en todas las conferencias de paz. Quisiera hablar sobre algunos de los mayores obstáculos en nuestra peregrinación de paz. Una vez,  John F Kennedy dijo que “todo aquellos que no quieran aprender de los errores de la historia, se verán condenados a repetirlos”. En los últimos 60 años, nuestro país esperó la paz en vano. Por eso, es urgente aceptar y remover algunos de los mayores obstáculos para la paz.

 

2 – Los grandes obstáculos para la paz:

1) Abuso de la cultura y de la religión por odio. Ninguna cultura es violenta en sí misma. Todas enseñan la paz y la armonía. Pero hay momentos en los cuales las religiones y culturas son objeto de abusos por parte de elementos inescrupulosos, cuyo objetivo es propagar el odio entre las personas. Todos nosotros los aquí reunidos debemos oponer una resistencia a los discursos del odio presentes en todas las religiones y dirigidos contra todas las personas. No hay lugar para el odio en las religiones.  

2) Negación de la dignidad de la diversidad: Las naciones que celebran la diversidad como una fortaleza, siempre han prosperado. Los Estados Unidos, Europa y muchos países del mundo han reconocido la dignidad de la diversidad. La unidad en la diversidad es la fortaleza de una nación. La predilección por una cierta raza, por una cierta cultura o religión sin duda terminarán llevando al descontento y a una respuesta de tipo violento. Hay siete grandes tribus y 135 etnias. ¡Qué nación variopinta tenemos!, ¿Acaso no deberíamos entonces celebrar estos vibrantes colores nuestros?

3) La maldición de los recursos: Muchos autores consideran que las raíces del conflicto en Myanmar se hunden en una guerra por los recursos. Nuestra nación posee oro, jade, maderas muy preciadas, aceite u otros minerales. La falta de transparencia de algunos individuos y de ciertas compañías ha causado conflictos en muchas partes del país. La nación necesita moverse en la dirección de un federalismo a nivel económico. El general Aung San se disponía a discutir esta solución en la primera Conferencia de Panglong. Los recursos de Myanmar pertenecen al pueblo de Myanmar.

4) Los beneficios desiguales de la economía moderna: la economía moderna se vuelca al beneficio de unos pocos y es fuente de frustración para miles. Incluso después de que surgiera la democracia n nuestro país, no se detuvo el acaparamiento de los recursos por parte de las compañías. El robo de tierras, la concesión de tierras a los ricos, los asuntos que aventajan a los ricachones, hacen que los pobres y abandonados terminen siendo más heridos y discriminados.  

5) La respuesta armada, la violencia, la guerra: En los últimos 60 años, todas las partes implicadas en el conflicto han optado por la respuesta armada como metodología predominante. Si bien muchos grupos hemos adherido al cese del fuego, otros han continuado alimentando dudas. La violencia no sólo no ha conducido a ningún tipo de solución para los conflictos, sino que incluso ha hecho más grande la agonía, y ha llevado a la evacuación obligada de los más pobres.

 

3 – El rol de la religión, qué pueden hacer las religiones por la paz en el país

Religiones – Su esfuerzo por una humanización –de fraternidad por la humanidad: El “Ojo por ojo, vuelve a la humanidad ciega”, decía Gandhi. El odio es un animal instintivo, aguardando el momento de explotar, en la naturaleza humana. Los líderes de la visión acotada han manipulado las religiones para fomentar el odio. Las religiones existen para tornar más humanos a los hombres ya las mujeres, y no para enseñar la venganza. Tal como advirtió el filósofo de las religiones Karen Armstrong, las religiones no pueden ser usadas para crear “ríos de sangre”. Las religiones tienen el compromiso de construir una fraternidad entre todos.  

Todos los credos se mueven hacia una paz interior y exterior. El budismo, el islam, el hinduismo, el cristianismo: el Señor Buda siempre ha rezado: “la paz exterior deriva de la paz interior”, y a través de varias meditaciones enseñó a los fieles a controlar los instintos violentos que frecuentemente están ínsitos en la naturaleza humana. El budismo invoca fuertemente la paz. Metta (misericordia) y Karuna (compasión) son los dos ojos del budismo. Incluso los mismos pensamientos violentos son contrarios al budismo. Para los cristianos, la palabra de Jesús es clara y rotunda: bienaventurados los que promueven la paz. Construir la paz es la tarea de cada creyente. De un modo maravilloso, el islam señala a sus fieles: si alguien hace algo que te hiere, haz una promesa a Alá y a ti mismo, para que tú no hagas lo mismo a otro.  El hinduismo adora el “Shanti” como uno de os atributos de la divinidad. Todas las religiones persiguen la paz. Toda nuestra gente cree en las religiones, todos los grupos armados, los grupos étnicos, el ejército, los miembros del gobierno son creyentes.  ¿Cómo explicamos entonces los 60 años de conflicto? ¿Acaso las religiones han fracasado con nuestra gente?

Las religiones y su rol en la construcción del proceso de paz. Dado que los habitantes de Myanmar tienen un sentimiento religioso tan profundo, y siguen los lineamientos de los líderes religiosos, cada guía religiosa tiene el deber moral de promover la paz en cada uno de los niveles. Frecuentes reuniones de todas las religiones favorecerían el diálogo y una mayor comprensión entre las  personas. La falta de diálogo entre las personas ha hecho que los otros encuentros de paz devengan un ejercicio inútil. La Paz y la armonía en todos los niveles serán de ayuda para todas las Conferencias de Panglong que se emprendan a futuro. Las personas de fe tienen un rol [que cumplir] en el diálogo y en l construcción de la paz.

En el país, los religiosos son más numerosos que el ejército y que los grupos armados. Formemos un ejército de paz: el ejército de Myanmar está compuesto por casi 500.000 unidades. Los monjes budistas son más de 500.000, las religiosas budistas suman más de 70.000. Son miles los pastores cristianos. La Iglesia católica cuenta con más de 700 sacerdotes y 2300 hermanas. Juntos, superamos en número a todos aquellos que creen en la solución armada. Nosotros, el ejército de la paz, debemos mostrar a través de nuestra palabra y de nuestras acciones, que esta nación puede volver a una paz a través del diálogo y l comprensión recíproca. Se ha terminado el tiempo de la solución violenta. Es tiempo de paz, para todos.

Una hoja de ruta de la Conferencia:

Dado que ésta es la primera conferencia, queremos precisar que se trata de un largo viaje, y estamos aquí para trazar la hoja de ruta de este largo viaje. En los próximos dos días, escucharemos a varios expositores, y todos tendremos la posibilidad de discutir acerca de estas cuestiones valiéndonos del trabajo en varios grupos.   Y visto que se trata de una iniciativa inter-religiosa de paz, vamos a escuchar varias opiniones distintas en lo que concierne a las prospectivas de paz en Myanmar. Hay otros actores, y estaremos muy contentos de escuchar sus opiniones.

 

A mi modo de ver, los siguientes puntos deben ser afrontados:

1) La Conferencia debe delinear el rol de las religiones en el proceso de paz. Al día de hoy, todos los coloquios de paz y las conferencias han dejado fuera a los líderes religiosos. La mayor parte de los líderes religiosos han dejado que otros actores delinearan el itinerario de paz. La influencia moral de la religión sobre el pueblo de Myanmar es un gran bien, que debiera ser utilizado para garantizar una mayor comprensión entre las comunidades.  Espero que surja una mayor claridad después de estos dos días de encuentro.  

2) Participación en futuras iniciativas de paz a nivel nacional-Una tercera Conferencia de Panglong: Los fieles deben jugar un rol constructivo en las conferencias de paz en el plano nacional. Los líderes religiosos fueron excluidos de las últimas conferencias. Debemos ser incluidos y en cuanto personas de fe debemos llevar nuestras prospectivas de la religión en la paz.

3) Iniciativas interreligiosas y de paz a diversos niveles: Creemos que esta conferencia nacional sea un punto de partido de un largo viaje. Este viaje no se concluye con esta conferencia. Todos nosotros sabemos que debemos volver para atrás y promover iniciativas de paz a nivel local, en grado de capturar el interés de todas las personas.

4) Declaraciones conjuntas de paz en el terreno: Me auguro que esta conferencia pueda concluirse con un documento, no para una nota finalizada a sí misma, sino para una road-map que indique ulteriores iniciativas una vez que habremos vuelto a nuestros lugares de origen.

5) Trabajar para remover los obstáculos a la paz: Nelson Mandela, Mahatma Ghandi y otros grandes líderes no estaban asustados en el enfrentar en su raíz el problema que causa el conflicto. Esta sagacidad es necesaria para nuestro país. Una nación que necesita entender que cada ser humano nacido en esta tierra debe ser tratado con igual y gran dignidad. Cualquier percepción de discriminación debe ser enfrentada con coraje. Las cuestiones inherentes a la identidad, la cultura y los recursos deben ser enfrentados en modo transparente.

6) Recursos-transparencia: Myanmar es una de las naciones más ricas de la tierra y a su interior vive una de las poblaciones más pobres. Esta riqueza que poseemos va en beneficio de unos pocos. El futuro de Myanmar depende de su capacidad de transparencia en el uso de estos recursos. Muchos de los conflictos nacen justamente de cuestiones inherentes a la co-participación de los recursos.

Conclusión

Investir en la esperanza, investir en la paz-La paz es posible, la paz es la única vía

A despecho de todos los desafíos, estoy confiado. Miremos atrás, a los últimos 10 años. Hay un alba de democracia. Mientras que Oriente Medio se hundió en un espiral de violencia, Myanmar demostró al mundo que una transición pacífica del poder ¡es posible! Myanmar demostró que personas que un tiempo eran enemigas ahora pueden sentarse juntos en el Parlamento y lograr resultados sorprendentes. Está en el poder del líder y de los habitantes en Myanmar enfrentar juntos los desafíos. Hemos visto en Vietnam, después de decenios de guerra, elegir el camino de la paz y registrar en breve tiempo un crecimiento económico, recogiendo los dividendos de la paz para su pueblo. Camboya alcanzó la paz archivando su pasado oscuro y transformándose en una nación de esperanza.

Myanmar podrá renacer todavía a su gloria, su encuentro con el destino llegó. Nadie puede negar su lugar en el escenario mundial. Los dividendos de la paz serán en beneficio para todos. Una nación con el 40% de jóvenes no puede desaprovechar su riqueza en guerras que nadie puede vencer.

La paz es la única solución. Este es nuestro sueño. Hagamos de tal modo que se transforme en realidad.

Quisiera concluir esta reflexión mía, citando a Martin Luther King y parafraseando las palabras inmortales:

Yo tengo un sueño, esta mañana, que la paz en Myanmar se convertirá en realidad en este día.

Y con esta fe saldremos y escavaremos un túnel de esperanza a través de la montaña del conflicto.

Con esta fe, saldremos y transformaremos la oscuridad amarga de ayer en un mañana esplendoroso lleno de esperanza.

Con esta fe, estaremos en grado de alcanzar este nuevo día en el cual todos los pueblos de fe, los bamas y las minorías étnicas, los budistas y los cristianos, los musulmanes, los hindúes y los otros, podremos juntar nuestras manos y cantar con una inundación de esperanza.

¡Finalmente, la paz! ¡Finalmente la paz!

Gracias a Dios omnipotente, finalmente hemos visto resplandecer la paz en nuestra tierra.

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