Card. Sako: La inestabilidad interna y los vientos de guerra ‘alimentan el miedo’ en Bagdad (y Teherán)
El purpurado expresó a AsiaNews su “profunda tristeza y preocupación” por el enfrentamiento por las instituciones del país y las renovadas tensiones en la región. El posible regreso a escena de al-Maliki, rechazado por Estados Unidos. Los cristianos también están preocupados por la crisis económica y social, y por la falta de seguridad y perspectivas.
Milán (AsiaNews) - “Profunda tristeza y preocupación, y un clima de miedo” llevan a muchos funcionarios del gobierno y figuras religiosas a mantenerse en silencio y al margen, mientras el país se encuentra al borde de volver a caer en una espiral de tensiones y violencia. Sobre todo por los nuevos vientos de guerra “que soplan en Oriente Medio”, sumado a la “inestabilidad interna”, que ya en el pasado demostró ser uno de los factores decisivos para sumir a Irak en el caos. El patriarca de Bagdad de los caldeos, Card. Louis Raphael Sako, compartió con AsiaNews algunas reflexiones sobre los acontecimientos de las últimas semanas en el país árabe, y más en general en la región, escenario de una nueva escalada entre Irán y Estados Unidos (e Israel). “En estos días - confía el purpurado contactado telefónicamente cuando acaba de concluir un retiro de oración de tres días - varios políticos me han pedido que hable, que haga oír la voz de una autoridad religiosa” en un clima de conspiración, de miedo y de silencios que resuenan con más fuerza que las palabras.
Temores y ansiedades provocados por la inestabilidad interna, a la espera de la elección - varias veces postergada - del nuevo presidente de la República, quien deberá luego confiar el mandato al primer ministro designado para formar el nuevo gobierno. La mayoría del Parlamento resultante de las elecciones generales de noviembre del año pasado parece inclinarse por Nouri al-Maliki, quien ya fue primer ministro entre 2006 y 2014 y luego presentó la renuncia en medio de una profunda crisis en el país. Esta preferencia ya recibió el rechazo del presidente estadounidense Donald Trump, quien lo considera responsable de la grave crisis económica y social [incluyendo el ascenso del Estado Islámico] que vivió el país en el pasado, además de ser una figura demasiado cercana a Irán.
Como confirmación del clima de tensión e incertidumbre, en estas horas circula en los medios una carta falsa con la (presunta) firma del ministro saudita de Relaciones Exteriores, en la cual le pediría “un paso atrás” a al-Maliki por el bien de Irak y de la región. Hasta el momento Riad no se ha pronunciado sobre la situación en Irak y está a la espera de noticias oficiales sobre el nuevo gobierno, pero la amplia repercusión que ha tenido este texto falso confirma una vez más el clima de confusión, sumado a los intentos de desestabilizar aún más la región.
Por otra parte, detrás del silencio de los líderes religiosos iraquíes, sobre todo en el bando chiíta, se esconde el temor a las repercusiones - o represalias - del frente iraní, consecuencia de los estrechos vínculos entre Bagdad y Teherán que van más allá de la religión e incluyen la política e intereses estratégicos. “No solo en Irak sino en toda la región, desde Siria hasta el Líbano - afirma el Card. Sako - la gente está muy preocupada. Lo mismo ocurre con los cristianos, que ya han pagado un precio altísimo en términos de éxodo, y que ciertamente no pueden vivir sin seguridad y estabilidad. Tienen miedo por sus hijos y por su futuro. Por último, pero no menos importante - observa - también está el problema de una economía que depende en un 90% de los ingresos del petróleo, lo que se suma a los otros factores críticos” como el regreso de la amenaza que representan el ISIS y otros grupos yihadistas. El patriarca caldeo también se une al coro de críticas y preocupación por la decisión de Estados Unidos de enviar prisioneros del Estado Islámico desde Siria al vecino Irak, que por ahora son poco más de un centenar, pero hay miles.
Alimenta el cuadro de incertidumbre y confusión la postergación de la elección del nuevo presidente de la República iraquí, un cargo mayormente ceremonial pero fundamental para desbloquear otros nombramientos que sí son claves para la vida institucional del país, comenzando por el gobierno. “No se sabe nada - admite el Card. Sako - sobre los tiempos. Se habla del fin de semana, pero tampoco es seguro”. Las indecisiones y los temores también se observan, continúa diciendo, en la “debilidad de las instituciones internacionales, empezando por las Naciones Unidas, que ya no son capaces de garantizar un orden global. Hoy la única superpotencia parece ser Estados Unidos, que hace lo que quiere, sobre todo desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Al mismo tiempo resulta preocupante el aislamiento y el silencio en la República Islámica. “No he tenido la posibilidad de hablar con el obispo y los fieles de Irán - afirma el Card. Sako, refiriéndose a la comunidad católica caldea al otro lado de la frontera - porque está todo cerrado. Internet no funciona y es imposible comunicarse”.
Ante los cambios y transformaciones globales, observa el patriarca caldeo, la sociedad oriental carece de una “conciencia profunda de los acontecimientos geopolíticos en curso, de un análisis realista de lo que está sucediendo y de una actitud racional y responsable”. “Estoy realmente muy preocupado” admite, porque “no sabemos cómo irán las cosas. Hoy estamos aquí, mañana es imposible decirlo. Hay amenazas de Estados Unidos de que puede atacar a Irán, lo que tendría un fuerte impacto en Irak, pero también en el Líbano, Siria y toda la región”. Por eso el cardenal, que acaba de terminar un retiro de tres días, invita a confiar en la oración “que ha ayudado a consolar y dar un poco de esperanza” al martirizado Irak “que parece no tener nunca paz”. “La oración - concluye - nos ilumina y nos muestra cómo actuar y ver lo que otros no ven”.
28/06/2021 10:45
08/07/2021 11:25
