Daca: las banderas del islam en la temporada del Mundial
Justo cuando los aficionados de Bangladés exhiben los símbolos de los equipos del Mundial de fútbol, en las calles aparecen hileras de banderas blancas y desfiles de motociclistas que profesan la fe islámica. Los organizadores hablan de un «simple símbolo» sin intenciones extremistas, pero en el país se debate sobre la relación entre las expresiones públicas de la fe y el pluralismo.
Daca (AsiaNews) - En las últimas semanas, han aparecido por todo Bangladés hileras de banderas blancas con la profesión de fe islámica, ondeando sobre calles concurridas, callejuelas estrechas y tranquilos barrios residenciales. Desde Jatrabari hasta Uttara, en la capital, y desde Narayanganj hasta Chittagong y Dinajpur, estos símbolos se han multiplicado con una rapidez inusual, despertando curiosidad, orgullo y preocupación a partes iguales.
Para muchos de los que las exhiben, las banderas representan un simple signo de fe. «Es un símbolo del islam, nada más», afirma un joven de Mirpur, haciéndose eco de los mensajes difundidos en las redes sociales por los organizadores. Algunos incluso han organizado desfiles en moto, coreando el lema: «Tú eres musulmán, yo soy musulmán», mientras recorrían las concurridas calles de la ciudad portando las banderas.
Para otros, en cambio, esa misma imagen suscita inquietud en un país donde la convivencia religiosa y la reputación internacional son cuestiones delicadas y fundamentales. Las banderas blancas, que a menudo llevan una inscripción en árabe similar a la Shahada (la profesión de fe islámica), se han comparado, en el debate de los medios locales, con símbolos utilizados en el pasado por grupos extremistas en el extranjero. Aunque esta comparación es objeto de controversia, ha bastado para llamar la atención de las fuerzas del orden.
El momento no es casual. Los bangladesíes tienen desde hace tiempo la costumbre de exhibir banderas durante los grandes eventos deportivos internacionales, en particular con motivo de la Copa del Mundo de la FIFA. Las banderas de Brasil, Argentina y Francia suelen dominar los tejados y los mástiles a lo largo de las calles. Este año, sin embargo, en varias localidades esos colores familiares han sido sustituidos por banderas blancas, dando lugar a un espectáculo diferente: menos vinculado al deporte y más a la identidad religiosa.
Según los observadores, el fenómeno refleja dinámicas más profundas de la sociedad. En la era digital y globalizada, los símbolos viajan rápidamente y sus significados se convierten en objeto de interpretaciones contradictorias. «Un símbolo ya no puede limitarse a una única interpretación», señalan algunos expertos: lo que a nivel local se entiende como una simple afirmación de la fe puede percibirse en el extranjero de manera diferente, influido por los discursos globales sobre la seguridad. También varios líderes religiosos, entre ellos algunos representantes de la Iglesia católica, subrayan la importancia de la convivencia en una sociedad pluralista. Aunque reconocen el derecho a manifestar la propia fe, insisten en que las expresiones públicas de la religión no deberían alimentar divisiones ni generar temores entre las minorías.
La pequeña pero activa comunidad cristiana de Bangladés observa el fenómeno con cautelosa preocupación. Un empresario cristiano, que ha preferido mantener el anonimato, ha subrayado la importancia del equilibrio: «La expresión religiosa debe respetarse, pero la fuerza de Bangladés reside en su armonía y en su apertura».
La armonía no solo representa un valor social, sino también una necesidad económica. La economía del país depende en gran medida de las remesas enviadas por más de 13 millones de trabajadores emigrados en más de 150 países, que aportan más de 30 mil millones de dólares al año, una cifra en constante crecimiento. Muchos de estos trabajadores se encuentran en Estados que aplican políticas de seguridad estrictas, sobre todo ante cualquier indicio que pueda asociarse al extremismo.
Los expertos en seguridad también invitan a la prudencia. El general retirado Fazle Elahi Akbar ha calificado de «absolutamente falsas» las afirmaciones según las cuales dichas manifestaciones serían un indicio de extremismo, pero ha advertido contra comportamientos que podrían ser malinterpretados a nivel internacional. «No debemos crear motivos de malentendidos», declaró, refiriéndose a los vídeos difundidos en las redes sociales que muestran grandes desfiles de motociclistas con banderas.
El exembajador Munshi Faiz Ahmed también ha instado a abordar la cuestión con equilibrio, advirtiendo de que las reacciones excesivas podrían resultar contraproducentes, al tiempo que reiteraba la necesidad de una mayor concienciación. «Exhibir la bandera nacional durante una competición deportiva es comprensible —observó—. Pero izar otras banderas requiere sensibilidad respecto al contexto».
En las calles, sin embargo, el debate adquiere tintes menos teóricos. En algunas zonas, las autoridades han retirado las banderas, que, sin embargo, han reaparecido pocas horas después. Esta alternancia continua refleja la tensión entre la regulación y la iniciativa popular, entre el control del Estado y la libertad de expresión de los ciudadanos. Mientras el debate continúa en las redes sociales y en los espacios públicos, las banderas blancas se han convertido en mucho más que un simple trozo de tela con una inscripción. Ahora forman parte de una reflexión más amplia sobre la identidad, la percepción y la responsabilidad en un mundo cada vez más interconectado.
28/11/2019 13:23
04/04/2023 14:19