De la India a Filipinas, las Iglesias de Asia invocan la paz en Medio Oriente
Los prelados asiáticos expresan su preocupación por la escalada en Oriente Medio. En comunión con León XIV, piden estabilidad, diálogo y reconciliación: "Priorizar la dignidad humana". También elevan oraciones por los civiles y los trabajadores migrantes atrapados en el conflicto, mientras se multiplican las iniciativas de oración por la paz en las diócesis.
Roma (AsiaNews) - Los obispos de Asia se han unido en estas horas dramáticas al llamamiento de León XIV para “asumir la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia” ante la “vorágine” en la que se hunde Oriente Medio. De la India a Filipinas, pasando por Bangladés, es unánime la preocupación del clero católico del continente por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán — con frentes de guerra que se multiplican con el paso de las horas —. Los prelados asiáticos afirman estar “profundamente entristecidos” y, en comunión con el pontífice, elevan una oración coral por la paz, la reconciliación y un diálogo “razonable, auténtico y responsable”.
La Conferencia de Obispos Católicos de la India (CBCI) emitió un comunicado sobre la escalada actual en Oriente Medio e Irán. Los obispos expresan su solidaridad con las víctimas, “especialmente con los niños vulnerables atrapados en estas hostilidades”. "Oramos fervientemente por la pronta y total recuperación de todos los heridos”, afirman. Siguiendo los pasos del Papa Prevost, exhortan a los “líderes de todas las naciones” a “resolver la crisis actual y optar conscientemente por la paz”. El cardenal Anthony Poola, presidente de la CBCI, declaró que “la violencia y el conflicto sólo engendran más sufrimiento” e instó a los líderes mundiales a “priorizar la dignidad humana”, subrayando que “la verdadera fuerza no reside en el uso de la fuerza, sino en la búsqueda incansable de una paz duradera”.
Los obispos invitan a todos los fieles cristianos de la India a “orar fervientemente por la paz del mundo” durante este tiempo de Cuaresma. “Unamos nuestros corazones para pedir la gracia divina que sane las regiones afectadas y traiga armonía a todas las comunidades”. El cardenal José F. Advíncula, de Manila, y el obispo Ruperto Cruz Santos, de la diócesis de Antipolo, también se hacen eco de esta exhortación. “Los invito a todos a rezar diariamente el rosario por la paz y la reconciliación. En todas las Santas Misas, pidamos por la paz y la seguridad de todas las personas en esta región”, dijo el Card. Advíncula en una carta pastoral publicada el 1 de marzo de 2026, al día siguiente de la muerte de Jamenei, líder supremo de Irán.
El cardenal filipino recordó la necesidad de pedir a Dios que “purifique el mundo de la violencia, la codicia y el abuso de poder, que causan sufrimiento y muerte”. También recordó “a los que sufren por la guerra, para que la paz llegue pronto y todos puedan vivir en tranquilidad y libertad”. Este compromiso fue compartido por el obispo de Antipolo, quien afirmó en un comunicado: “Que la sabiduría de Dios guíe a quienes ostentan el poder para elegir el diálogo en lugar de la destrucción, y la reconciliación en lugar de la venganza”. “Acompañamos a los inocentes: los niños, las familias y los desplazados”, añadió.
Ruperto Cruz Santos también se dirigió a los numerosos trabajadores filipinos que residen en la región del conflicto, invitándolos a “orar y mantenerse vigilantes”. Les aconsejó “permanecer en sus hogares y lugares de trabajo, abstenerse de viajes innecesarios y obedecer diligentemente las instrucciones de los funcionarios de la embajada y las autoridades legítimas”. “Los tenemos presentes en nuestras oraciones”, afirmó. Se estima que en Irán residen cerca de 800 trabajadores filipinos. Luego añadió: “Estamos llamados a ser constructores de paz y a ser conscientes del sufrimiento de los demás”.
Por su parte, los obispos de Bangladés también expresaron su profunda preocupación tras el asesinato de Jamenei. En declaraciones a AsiaNews, el arzobispo de Daca, Bejoy N. D’Cruze, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Bangladés, condenó con firmeza la espiral de violencia que atraviesa la región. “La Iglesia católica se opone a cualquier guerra. No creemos en la guerra, donde se utilizan las armas. La guerra hiere a muchas personas, provoca derramamiento de sangre y la muerte indiscriminada de civiles”, afirmó. “Al intensificarse la guerra, aumentan la violencia, la venganza y el caos. Por lo tanto, todas las partes deben detener la guerra ahora”, sentenció.
El arzobispo subrayó asimismo que el conflicto actual en torno a Irán solo se puede resolver por vías políticas. “Las Naciones Unidas están allí como mediadoras: que el diálogo comience a través de ellas. Debemos encontrar una solución a través de la defensa de los derechos y la mediación”. Criticó igualmente la implicación de potencias externas: “Irán es un país independiente. No es en absoluto deseable que otro país vaya a combatir allí. El pueblo de ese país decidirá lo que quiere, pero no creo que sea correcto entrar en otro país y atacar de esa manera”.
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