El Papa a los enfermos: 'María nos enseña a entregar la vida'
En la fiesta de la Virgen de Lourdes, el Papa León XIV rindió homenaje a la Virgen en la Gruta de los Jardines Vaticanos junto con un grupo de enfermos. En la audiencia general invitó a Europa a mirar a los santos Cirilio y Metodio para superar "divisiones y antagonismos religiosos y políticos". En la catequesis hizo una reflexión sobre la relación entre la Palabra de Dios y la vida de la Iglesia: "La Escritura nos abre a la misión hacia todos".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – La Virgen de Lourdes “nos acompaña y nos enseña mucho: qué significa el sufrimiento, el amor y poner la vida en las manos del Señor”, dijo el Papa León en el breve mensaje que dirigió hoy, poco después del mediodía, a un grupo de enfermos que junto con él rindieron homenaje a la Virgen en la gruta construida en los Jardines vaticanos para recordar las apariciones marianas a Bernadette Sobirous. Apariciones que desde 1858 han convertido a la localidad de los Pirineos en un lugar de esperanza.
“En esta jornada dedicada a los enfermos - dijo el pontífice - queremos rezar en comunión con todos aquellos que sufren en el mundo. Rezamos por ustedes. Les agradezco que hayan hecho el esfuerzo de venir y acompañarnos en este momento de oración, aquí ante nuestra madre, María, en su memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes. Es una jornada muy hermosa que nos hace recordar la cercanía de María, nuestra madre. Pedimos la bendición del Señor para ustedes – concluyó el Papa -, para todos los enfermos, en este día y siempre. Y para todos aquellos que los acompañan: las ciencias médicas, los doctores, los enfermeros y todas las personas que están cerca de nosotros en los momentos más difíciles”.
En la audiencia general de esta mañana - que se realizó en el Aula Pablo VI debido a la lluvia - el Papa ya había encendido un cirio ante la estatua de la Virgen de Lourdes. Y cuando saludó a los peregrinos polacos el pontífice también rindió homenaje a los santos Cirilio y Metodio - los apóstoles de los pueblos eslavos, cuya fiesta se celebra el 14 de febrero - como modelo “para la construcción de una nueva unidad del continente europeo, para superar tensiones, divisiones y antagonismos religiosos y políticos”.
En su catequesis el Papa León XIV continuó el ciclo dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II y las reflexiones sobre la constitución dogmática Dei Verbum. El pontífice se detuvo en la “profunda y vital relación que existe entre la Palabra de Dios y la Iglesia”, que se traduce en el texto conciliar. “La Iglesia es el lugar proprio de la Sagrada Escritura”, cuyo "hábitat" es la comunidad cristiana, donde “revela su significado y manifiesta su fuerza”, afirmó.
Fortalecida por este “vínculo profundo”, “la Iglesia no deja nunca de reflexionar sobre el valor de las Sagradas Escrituras”, añadió. León XIV recordó al respecto la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, de octubre de 2008. En esa oportunidad el Papa Benedicto XVI escribió la Exhortación postsinodal Verbum Domini (30 de septiembre de 2010), donde afirma: “Precisamente el vínculo intrínseco entre Palabra y fe muestra que la auténtica hermenéutica de la Biblia sólo es posible en la fe eclesial”.
Existe un “fin” que la Escritura alcanza en el ámbito de la comunidad eclesial, el ámbito predilecto para "desarrollar su propia tarea y alcanzar su fin: dar a conocer a Cristo y abrir al diálogo con Dios”, señaló el pontífice. Y citando a san Jerónimo, afirmó: “La ignorancia de la Escritura – de hecho – es ignorancia de Cristo”. Por eso el propósito de la lectura y de la meditación de la Escritura es “entrar en relación con Dios; relación que puede ser entendida como una conversación, un diálogo”. La Dei Verbum también presenta la Revelación como un diálogo.
La Escritura desempeña asimismo un papel activo, porque “sostiene y fortalece la comunidad cristiana”. Es una fuente de la que todos los fieles están llamados a beber, especialmente aquellos que ejercen “el ministerio de la Palabra: obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas”, afirmó León XIV. En ese sentido, el trabajo de los exegetas es “muy valioso”, y la misma Teología “que tiene su fundamento y su alma en la Palabra de Dios”. Por eso, “la Iglesia desea ardientemente que la Palabra de Dios pueda alcanzar a todos sus miembros y nutrir su camino de fe”, continuó el pontífice.
Al mismo tiempo, "la Palabra de Dios también empuja a la Iglesia más allá de sí misma, la abre continuamente a la misión hacia todos”. “Vivimos rodeados de una multitud de palabras, ¡y cuántas de ellas son palabras vacías! A veces escuchamos también palabras sabias pero que no tocan nuestro destino último”, dijo el Papa. La Palabra de Dios, en cambio, "sacia nuestra sed de sentido y de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva”, que “no cesa nunca de ofrecer sus riquezas”, añadió.
Por último, cuando se dirigió a los peregrinos de lengua árabe, saludó “especialmente a aquellos procedentes de Tierra Santa, del colegio de las Hermanas de Nazaret de Haifa”. “El cristiano está llamado a escuchar la palabra de Dios - les dijo -, a custodiarla en el corazón y a ponerla en práctica en la vida cotidiana, porque ella está viva, es eficaz, y es luz en su camino”.
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