Elecciones y referéndum: la víspera caliente de Bangkok
No solo está en juego la cuestión del gobierno, sino también la posibilidad o no de cambiar la Constitución que dictaron los militares en 2017. Debilitado el Pheu Thai del clan Shinawatra, la competencia parece disputarse entre los reformistas del People's Party y el Bhumijaythai al que pertenece el actual primer ministro Anutin, que busca capitalizar la ola nacionalista provocada por el enfrentamiento con Camboya. Pero el verdadero desafío es la precariedad de la economía.
Bangkok (AsiaNews) - Las elecciones políticas y el referéndum del 8 de febrero se perfilan como un momento decisivo para el país. En una sola jornada, 53 millones de electores acudirán a las urnas para votar a la totalidad de los 550 miembros de la Cámara de Representantes y para decidir si el nuevo Parlamento, además de designar al próximo primer ministro, tendrá el encargo de cambiar la Constitución establecida por los militares en 2017, cuyo objetivo era consolidar su poder tras el golpe de mayo de 2014.
La campaña electoral que comenzó el 27 de diciembre y la votación están siendo inevitablemente afectadas por las tensiones armadas con la vecina Camboya, sin olvidar, obviamente, las crecientes dificultades económicas y la progresiva incertidumbre de la situación geopolítica.
Con respecto al primer punto, es indudable que la situación — que no es nueva desde la primavera pasada y ha degenerado en conflicto abierto por la definición de zonas fronterizas que se disputan los dos países — podría tener fuertes repercusiones en el plano político, fortaleciendo no solo a los movimientos pro-militares y pro-monárquicos, sino también a los partidos que apuestan por el nacionalismo y la firmeza en la gestión de la crisis. En cambio para los movimientos más progresistas, cuyo electorado es la juventud y la clase media, los problemas económicas cada vez más acuciantes, con la contracción de la producción industrial y de los ingresos provenientes del turismo, así como las crecientes dificultades para garantizar niveles adecuados de empleo e ingresos, no se pueden separar de una renovación social y cultural que reduzca los poderes de las élites aristocráticas, los oligarcas y las fuerzas armadas. Por último, hay otras agrupaciones políticas que fomentan el apoyo a programas populistas y a las relaciones consolidadas en el territorio centradas en las necesidades y aspiraciones locales, con una adhesión ideológica difusa y programas extensos pero menos definidos.
Hay tres fuerzas políticas que aspiran a afirmarse en el plano nacional (Bhumijaythai, People’s Party y Pheu Thai), y una cuarta —el Palang Pracharath— que, a pesar de ser una emanación directa del aparato militar, se encuentra en fuerte retroceso en las encuestas. Aunque el papel de sus patrocinadores uniformados sigue siendo determinante y podría manifestarse incluso después de la proclamación de los resultados, como ha ocurrido varias veces en el pasado alegando la "necesidad" de orden, la preservación de la identidad nacional o la protección frente a agresiones externas.
Estabilidad, seguridad y crecimiento son los mantras que repiten todos, pero difieren los métodos para alcanzarlos. El Pheu Thai Party hoy parece estar en dificultades para conservar un rol de liderazgo. Ampliamente preferido durante muchos años por los electores en sus diversas “reencarnaciones”, siempre contó con la tutela, desde el interior o desde el exilio, de su fundador, el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, y desde 2023 este ha colocado al frente del partido a colaboradores cercanos o familiares, como su hermana Yingluck Shinawatra y su hija Paetongtarn Shinawatra. Con fuertes raíces en la población de alta densidad pero bajos ingresos del noreste, la trayectoria Pheu Thai ha estado marcada por el constante enfrentamiento con la institución monárquica y los generales, pero también por políticas y programas cuestionables. Sin embargo, hoy ya solo puede contar de forma marginal con el prestigio del clan Shinawatra.
A la cabeza de las encuestas se encuentra hasta ahora el People’s Party, de origen diferente, principalmente urbano y estudiantil, liderado por Natthaphong Ruengpanyawut, de 38 años. También se ha renovado en el nombre y la conducción después de que presiones y medidas judiciales forzaran su salida de la escena política en elecciones anteriores. El centro de su propuesta es la modernización, el fin de la corrupción y los privilegios, y una revisión de la relación entre el país y la Corona. Con el nombre de Move Forward (“Seguir adelante”) ganó con amplio margen las elecciones de mayo de 2023, pero después fue despojado de su rol de gobierno por la inédita y oportunista alianza entre el Pheu Thai y el Bhumijaythai Party, archirrivales.
Este último, que ha estado en el gobierno solo en los últimos meses cuando su líder Anutin Charnvirakul recibió el encargo provisorio de primer ministro, podría ser el verdadero outsider, aunque probablemente chocará frontalmente con el People’s Party. Entre los partidos mayores, es el que más podría capitalizar el carisma de su líder, quien goza de una amplia red de conexiones e intereses, la promoción del nacionalismo y la simpatía de la cúpula militar. Pero puede apoyarse mucho menos en la concreción de su programa electoral.
16/12/2025 19:25
