15/04/2026, 22.08
CAMERÚN-VATICANO
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El Papa en Camerún: 'Es la hora de los jóvenes y de la sociedad civil'

León XIV llegó a Yaundé, segunda etapa de su viaje a África. Al dirigirse a las autoridades de un país gobernado desde hace más de 40 años por el mismo presidente, que hoy tiene 92 años, el pontífice hizo un llamado a la "renovación" y a un "examen de conciencia". "'Ama a tu prójimo' es un mandamiento que también se aplica a las relaciones internacionales". En su despedida de Argel, visitó una guardería de las Misioneras de la Caridad.

 

Yaundé (AsiaNews) — La paz necesita de los jóvenes, de las mujeres y de la confianza de la sociedad civil. Sólo a través de ellos hoy es posible responder al hambre y sed de justicia que recorre el mundo actual. Este es el mensaje que el Papa León XIV transmitió esta tarde desde Camerún, la segunda etapa de su viaje apostólico en África, a donde llegó por la tarde procedente de Argel.

En su discurso ante las autoridades reunidas en el palacio presidencial de Yaundé, hizo un fuerte llamamiento a Camerún para que construya la paz acogiendo el deseo de "renovación" que atraviesa el país. León XIV partió de la definición de "África en miniatura" —tantas veces asociada a este país por la riqueza de sus territorios, culturas, lenguas y tradiciones— para comentar que "esta variedad no es una fragilidad; es un tesoro. Constituye una promesa de fraternidad y un sólido fundamento para construir una paz duradera".

Este mensaje hoy adquiere especial importancia: "Vivimos, en efecto, una época en la que la resignación se extiende y el sentimiento de impotencia tiende a paralizar la renovación que los pueblos anhelan profundamente —siguió diciendo—. ¡Cuánta hambre y sed de justicia! ¡Cuánta sed de participación, de horizontes, de decisiones valientes y de paz! Es mi gran deseo llegar al corazón de todos, en particular de los jóvenes, llamados a dar forma, también política, a un mundo más justo". Palabras extremadamente significativas en un contexto como el de Camerún, un país donde el poder político sigue blindado en manos de Paul Biya, de 92 años, presidente desde 1982, que ha vuelto a ser confirmado apenas el año pasado en unas elecciones muy controvertidas.

Ante él y las demás autoridades del país, León XIV recordó las visitas anteriores a Camerún de san Juan Pablo II, "mensajero de esperanza para todos los pueblos de África", y de Benedicto XVI, "quien subrayó la importancia de la reconciliación, la justicia y la paz, así como la responsabilidad moral de los gobernantes". Y a los cameruneses de hoy les preguntó: "¿En qué punto nos encontramos? ¿De qué manera ha dado fruto la Palabra que se nos ha anunciado? ¿Y qué queda por hacer?".

Al día siguiente de su visita a Annaba, el Papa agustiniano citó una vez más a su gran maestro, quien hace mil seiscientos años, en De Civitate Dei, advertía: "Hasta los que mandan están al servicio de quienes, según las apariencias, son mandados". "Desde esta perspectiva, servir a la propia patria significa dedicarse con mente lúcida y conciencia íntegra al bien común de todo el pueblo: de la mayoría, de las minorías y de su armonía recíproca", comentó, para hacer inmediatamente referencia a las heridas que atraviesan Camerún. "Las tensiones y la violencia que han afectado a algunas regiones del noroeste, del suroeste y del extremo norte—recordó— han provocado un profundo sufrimiento: vidas perdidas, familias desplazadas, niños privados de la escuela, jóvenes que no ven un futuro". Para estas guerras olvidadas volvió a señalar también el horizonte de una "paz desarmada y desarmante".

"La paz —observó— no se decreta: se acoge y se vive. Es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva". Dirigiéndose a las autoridades civiles, afirmó que "gobernar significa amar al propio país y también a los países vecinos", y explicó que el mandamiento "'ama a tu prójimo como a ti mismo' es aplicable también en las relaciones internacionales". Pero gobernar —añadió— "significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas". Habló de la sociedad civil como "una fuerza vital para la cohesión nacional. Es un paso para el que Camerún también está preparado", insistió, citando la tarea que asociaciones, organizaciones de mujeres y jóvenes, sindicatos, ONG humanitarias, líderes tradicionales y religiosos desempeñan "en el tejido de la paz social". Destacó en particular "el papel de las mujeres, que a menudo, lamentablemente, son las primeras víctimas de los prejuicios y de la violencia, y aun así continúan siendo incansables artífices de paz".

La voz de la sociedad civil —dijo León XIV, hablando también ante el anciano líder sentado a su lado— "debe ser plenamente reconocida en los procesos de toma de decisiones. Ante tanta generosa dedicación dentro de la sociedad, la transparencia en la gestión de los recursos públicos y el respeto al Estado de derecho son esenciales para restablecer la confianza".

Sobre este punto, el Papa pidió a Camerún "un examen de conciencia y dar un valiente salto cualitativo. Las instituciones justas y creíbles se convierten en pilares de estabilidad. La autoridad pública está llamada a ser un puente, nunca un factor de división, incluso allí donde parece reinar la inseguridad". Porque la seguridad es una prioridad, pero que "se debe ejercer siempre respetando los derechos humanos, uniendo rigor y magnanimidad, con especial atención a los más vulnerables. Una paz auténtica nace cuando cada uno se siente protegido, escuchado y respetado, cuando la ley es un límite seguro contra el arbitrio del más rico y del más fuerte".

El pontífice habló en Yaundé de las "cadenas de la corrupción, que desfiguran a los dirigentes, quitándoles autoridad". Pidió "liberar el corazón de esa sed de ganancia que es idolatría" y hace imposible un desarrollo humano integral. "Camerún posee los recursos humanos, culturales y espirituales necesarios para superar las pruebas y los conflictos y avanzar hacia un futuro de estabilidad y prosperidad compartida —observó—. Es necesario que el compromiso común en favor del diálogo, la justicia y el desarrollo integral transforme las heridas del pasado en fuentes de renovación".

Ante el presidente de 92 años, León XIV señaló a los jóvenes como "la esperanza del país y de la Iglesia". Recordó que "cuando persisten el desempleo y la exclusión, la frustración puede generar violencia". Por eso, "invertir en la educación, la formación y el espíritu emprendedor de los jóvenes es, entonces, una decisión estratégica para la paz. Es la única manera de frenar la fuga de maravillosos talentos hacia otras regiones del planeta. Es también la única forma de combatir las plagas de la droga, la prostitución y la apatía, que arruinan tantas vidas jóvenes, de manera cada vez más dramática". "A los jóvenes cameruneses no les falta una profunda espiritualidad, que aún resiste a la homogeneización del mercado", observó, y explicó que "las tradiciones religiosas, cuando no son distorsionadas por el veneno de los fundamentalismos, inspiran profetas de paz, justicia, perdón y solidaridad. Al fomentar el diálogo interreligioso e involucrar a los líderes religiosos en las iniciativas de mediación y reconciliación, la política y la diplomacia pueden valerse de fuerzas morales capaces de apaciguar las tensiones, prevenir las radicalizaciones y promover una cultura de aprecio y respeto mutuo". Y con este espíritu, "la Iglesia católica en Camerún, a través de sus obras educativas, sanitarias y caritativas, desea seguir sirviendo a todos los ciudadanos sin distinción".

Antes de llegar a Camerún, la jornada de León XIV había comenzado esta mañana en Argel con una misa celebrada en privado en la nunciatura apostólica. En el trayecto hacia el aeropuerto, con una escala no prevista en el programa oficial, se detuvo brevemente para visitar la guardería Notre Dame d’Afrique, atendida por las Misioneras de la Caridad, las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta. Los niños ofrecieron un pequeño espectáculo para el pontífice, quien al término de la visita los saludó a ellos y a las religiosas. Posteriormente, se trasladó en automóvil al Aeropuerto Internacional de Argel Houari Boumédiéne para la ceremonia de despedida, durante la cual volvió a encontrarse con el presidente Abdelmadjid Tebboune.

Durante las casi cinco horas de vuelo que lo llevaron a Yaundé, León XIV habló brevemente con los periodistas y afirmó que los dos días en Argelia habían sido "una visita verdaderamente bendecida", así como "una bellísima oportunidad para seguir construyendo puentes y promover el diálogo". El pontífice expresó también su agradecimiento a las autoridades argelinas y a la Iglesia local, "pequeña pero muy significativa". Por último, se refirió a la visita a la Gran Mezquita, y afirmó que ese momento puso en evidencia que, "aunque tengamos creencias diferentes, formas distintas de rezar y de vivir, podemos, no obstante, vivir juntos en paz". "Promover esta imagen —concluyó— es algo que hoy el mundo necesita".

 

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