El Papa en el Principado de Mónaco: 'Toda riqueza tiene un destino universal'
León XIV visita el segundo Estado más pequeño del mundo en su primer viaje internacional de 2026. Invitó a poner el "don de la pequeñez" al servicio de la justicia y la paz. En la ciudad-Estado de los grandes patrimonios financieros recordó también que "todo bien tiene la exigencia intrínseca de ser redistribuido". A la Iglesia: "Sean abogados de los olvidados y de los marginados". A los jóvenes: "Lo que da solidez a la vida es el amor. No tengan miedo de entregarlo todo".
Principado de Mónaco (AsiaNews) - El primer viaje internacional de 2026 llevó hoy al Papa León XIV al Principado de Mónaco, el segundo país más pequeño del mundo después de la Ciudad del Vaticano. Es uno de los últimos países europeos que conserva el catolicismo como religión de Estado, aunque garantiza la libertad de culto a sus 38.000 habitantes. El helicóptero papal aterrizó esta mañana a las 9:04 para una visita de apenas 13 horas. Cuando saludó a la población, el pontífice se mostró "complacido" de ser "el primero de los Sucesores del Apóstol Pedro" que en los tiempos modernos ha visitado la ciudad-Estado que mantiene vivo el diálogo entre las instituciones civiles y la Iglesia.
A su llegada, León XIV se reunió con Alberto II de Mónaco en el Palacio del Príncipe. En el primer discurso de la jornada, el Papa se refirió a que el Estado asomado al Mediterráneo "posee en su independencia una vocación al encuentro y al cuidado de la amistad social, hoy amenazadas por un ambiente generalizado de cerrazón y autosuficiencia". El Papa afirmó que "el don de la pequeñez y una herencia espiritual viva comprometen su riqueza al servicio del derecho y de la justicia, especialmente en un momento histórico en el que la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación lastiman al mundo y amenazan la paz".
La visita del Papa responde a la invitación que le hizo el príncipe Alberto II de Mónaco durante la audiencia en el Vaticano el pasado 17 de enero. El pontífice destacó la "composición pluralista" de la sociedad local, con una mayoría de ciudadanos procedentes de otros países del mundo, muchos de los cuales "ocupan cargos de considerable influencia en el ámbito económico y financiero". "Vivir aquí representa para algunos un privilegio", afirmó. Recordó luego que Jesús "está en medio de nosotros y sacude las configuraciones injustas del poder, las estructuras de pecado que excavan abismos entre pobres y ricos, entre privilegiados y descartados, entre amigos y enemigos". "Cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido, sino redistribuido, para que la vida de todos sea mejor".
A las 11, en la Catedral de la Inmaculada Concepción, el Papa se reunió con la comunidad católica y leyó la homilía en la celebración de la Hora Media. León XIV señaló que el "talante compasivo y misericordioso" de Jesús, "lo convierte en 'abogado' para defensa de los pobres y de los pecadores, ciertamente no para secundar el mal, sino para liberarlos de la opresión". Y explicó luego que el "don de la comunión", es "el signo por excelencia de la Iglesia, llamada a ser en el mundo reflejo del amor de Dios que no hace acepción de personas". Recordó también que "la gran riqueza" de la Iglesia en el Principado de Mónaco es "ser una realidad en la que todos encuentran acogida y hospitalidad".
En efecto, en el "pequeño Estado cosmopolita", se encuentran asimismo "diferencias de tipo socioeconómico". "En la Iglesia, tales diferencias nunca se convierten en ocasión de división en clases sociales; al contrario, todos son acogidos en cuanto personas e hijos de Dios, y todos son destinatarios de un don de gracia que impulsa la comunión, la fraternidad y el amor recíproco", continuó el Papa León XIV.
En la homilía de la Hora Media, el Papa también reflexionó sobre el tema del "anuncio del Evangelio en defensa del hombre". Jesús es "abogado" principalmente para defender a los "olvidados y marginados". "Pienso entonces en una Iglesia llamada a hacerse 'abogada', es decir, a defender al hombre: al hombre en su integridad y a todos los seres humanos. Se trata de un camino de discernimiento crítico y profético orientado a promover un 'desarrollo integral' de la humanidad, que respete su dignidad e identidad auténticas", afirmó el Papa.
El pontífice alentó entonces a la comunidad católica del Principado de Mónaco "a prestar un servicio apasionado y generoso en la evangelización. Anuncien el Evangelio de la vida, de la esperanza y del amor; lleven a todos la luz del Evangelio para que sea defendida y promovida la vida de todo hombre y de toda mujer desde su concepción hasta su fin natural; ofrezcan nuevos mapas de orientación capaces de frenar aquellos impulsos del secularismo que corren el riesgo de reducir al hombre al individualismo".
León XIV habló después con los jóvenes y catecúmenos en la explanada frente a la iglesia de Santa Devota, en el barrio de La Condamine, y agradeció la acogida al arzobispo de Mónaco, Mons. Dominique-Marie David. El Papa recordó la historia de la santa a la que está dedicada la iglesia, mártir de Córcega, "una joven valiente que supo dar testimonio de su fe frente a la violencia de sus perseguidores, hasta llegar al martirio", bajo el emperador Diocleciano. Su mensaje "de paz y de amor del Evangelio" llegó "lejos", a pesar del intento de "aniquilarla", añadió. "Nos ayuda a reflexionar sobre el hecho de que el bien es más fuerte que el mal".
A la memoria de santa Devota, en esa misma iglesia se ha sumado recientemente también la de san Carlo Acutis, "otro joven enamorado de Jesús" que descansa en Asís, canonizado por el propio pontífice y patrono de la web. "Queridos jóvenes, estos dos santos nos animan y nos impulsan a imitarlos", dijo el Papa. "Hoy [...] la fe se enfrenta a desafíos y obstáculos, pero nada puede empañar su belleza y su verdad". El pontífice recordó que —en un mundo "amante de una fluidez sin vínculos"— "lo que da solidez a la vida es el amor". "Solo así la inquietud encuentra paz", dijo. "No con cosas materiales y pasajeras, ni siquiera con el reconocimiento de miles de 'me gusta', o con afiliaciones condicionantes, artificiales, a veces incluso violentas. Hay que despejar la puerta del corazón de estas cosas".
El Papa destacó la necesidad "de oración, momentos de silencio y de escucha, para acallar el frenesí del hacer y del decir, de los mensajes, los reels y los chats, y para profundizar y saborear la belleza de estar juntos de verdad y de manera concreta". Invitó entonces a vivir la Semana Santa cercana "en un clima propicio para escuchar la voz del Espíritu y lo que ocurre en el propio corazón, convirtiéndola en una ocasión para una serena y profunda revisión de la propia vida". Y lo mismo vale para "el ejercicio de la caridad". "La verdadera belleza la llevas dentro de ti, cuando sabes mirar a los ojos a quien sufre o a quien se siente invisible entre las luces de la ciudad", afirmó. Y, dirigiéndose a los jóvenes: "Queridos jóvenes, no tengan miedo de entregarlo todo —su tiempo, sus energías— a Dios y a los hermanos, de entregarse por completo al Señor y a los demás".
07/09/2025 16:13
