El Papa: «Abrirse al diálogo, escuchar la voz de los pueblos de Oriente Medio»
León XIV, en el Ángelus, volvió a referirse a la guerra en Irán y otros países: «Que cese el estruendo de las bombas». Oración a María por «los que sufren a causa de la guerra». Sobre el Día Internacional de la Mujer: «Compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres basado en el Evangelio». Comentario al pasaje de la samaritana: «No es tiempo de contraposiciones».
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - «Que cese el estruendo de las bombas, que callen las armas y se abra un espacio de diálogo en el que se pueda escuchar la voz de los pueblos». Esta mañana, tras el Ángelus, ante 15 000 personas reunidas en la plaza de San Pedro, el papa León XIV ha lanzado un llamamiento urgente, tras las «noticias que causan profunda consternación» que llegan de Irán y Oriente Medio. «Elevemos nuestra humilde oración al Señor», ha dicho.
El pontífice expresó su preocupación por los «episodios de violencia y devastación, y por el clima generalizado de odio y miedo», a lo que se suma «el temor de que el conflicto se extienda y otros países de la región, entre ellos el querido Líbano, puedan volver a sumirse en la inestabilidad». Prevost ha confiado la súplica «a María, Reina de la Paz: que interceda por los que sufren a causa de la guerra y acompañe a los corazones por los caminos de la reconciliación y la esperanza».
Hoy, 8 de marzo, tercer domingo de Cuaresma, se celebra el Día Internacional de los Derechos de la Mujer. También después del Ángelus, el papa León XIV lo recordó: «Renovemos el compromiso, que para nosotros los cristianos se basa en el Evangelio, por el reconocimiento de la igual dignidad del hombre y de la mujer». Mencionando las discriminaciones sistémicas que afectan a las mujeres en todas las sociedades. «Lamentablemente, muchas mujeres, desde la infancia, siguen siendo discriminadas y sufren diversas formas de violencia: a ellas, en modo especial, va mi solidaridad y mi oración», son las palabras del pontífice.
Antes de recitar la oración mariana, el Papa comentó el Evangelio del día (Jn 4,5-42). Es una gran página evangélica la escrita por el evangelista: el diálogo entre Jesús y la samaritana. De ella se desprende que «Jesús es, en efecto, la respuesta de Dios a nuestra sed». «¡Cuántas personas, en todo el mundo, buscan aún hoy esta fuente espiritual!», añadió. «No hay energía mejor gastada que la que dedicamos a liberar el corazón».
El Papa explicó que, según las costumbres de la época, Jesús debería haber ignorado a la samaritana. En cambio, «le habla, la escucha, le da crédito sin segundas intenciones y sin desprecio». «Allí donde nosotros no vemos nada, la Gracia ya está actuando y los frutos están listos para ser recogidos. La cosecha es abundante: tal vez los obreros son pocos, […] pero Jesús, en cambio, está atento», añadió.
«¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esta misma delicadeza, esta disponibilidad! Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quienes encontramos, tal como son», afirmó Prevost. «Jesús se olvidaba incluso de comer, tanto le alimentaba la voluntad de Dios de llegar a todos en lo más profundo. Así, la samaritana se convierte en la primera de muchas evangelizadoras. Desde su pueblo de despreciados y marginados, muchos, por su testimonio, acuden a Jesús, y también en ellos brota la fe como agua pura».
Prevost, para concluir, se dirigió a María: «Pedimos hoy poder servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y justicia. No es tiempo de contraposiciones entre un templo y otro, entre «nosotros» y «los otros»: los adoradores que Dios busca son hombres y mujeres de paz, que lo adoran en Espíritu y en verdad».
