Francisco, León y los católicos chinos un año después
El análisis de un observador que conoce bien el camino de la Iglesia en la China continental: en las palabras de Prevost sobre China se percibe claramente el “pastor con olor a oveja” que deseaba Bergoglio. Por eso hoy los fieles esperan un cambio que ofrezca esperanza en el futuro, incluso a quienes desean vivir su fe en Beijing.
Las celebraciones pascuales han traído a la memoria las jornadas vividas hace un año, con el último adiós al papa Francisco y las semanas que condujeron a la elección de León XIV. Transcurridos estos doce meses, ¿cómo ve la Iglesia en China el nuevo pontificado? Publicamos la primera parte de un análisis en dos entregas escrito por una fuente china de AsiaNews.
Milán (AsiaNews) - Al comienzo de la Cuaresma, comenzó a circular entre los fieles de China continental el rumor de que el papa León XIV habría expresado una “nueva postura” sobre las relaciones entre China y el Vaticano. Esta noticia carece de fuentes fidedignas y su autenticidad parece dudosa; por lo tanto, por sí misma, ni siquiera valdría la pena comentarla. Si me aventuro a hacerlo es solo para dar voz a un sentimiento sincero y difundido entre los fieles chinos hacia la Iglesia universal y hacia el propio Papa, así como a su profunda expectativa respecto a las relaciones entre China y el Vaticano.
Me propongo abordar este tema desde dos perspectivas: en este primer artículo analizaré algunas características del Papa León XIV; en el segundo, me centraré en algunas nuevas tendencias que han surgido en la Iglesia en China durante el último año.
La herencia de los agustinos
A mediados de mayo de 2025, una semana después de la elección del Papa, el autor tuvo la suerte de asistir a una conferencia impartida por uno de sus alumnos, John. A ojos de John, el P. Prevost es, ante todo, un religioso profundamente impregnado del espíritu agustiniano: en él fluye ese espíritu característico de la orden, hecho de introspección, humildad y amistad; es siempre benevolente con los demás y está dispuesto a escuchar, encarnando el espíritu de comunión de “un solo corazón y una sola alma en Dios”.
John compartió un detalle muy conmovedor: hace veinte años, cuando decidió abandonar el seminario y no continuar con la vida religiosa, Prevost —entonces superior provincial— no pronunció ni una sola palabra de reproche sino que, por el contrario, se preocupó por sus medios de vida. Cuando supo que John no tenía ayuda local ni trabajo, el P. Prevost le confió su propio vehículo para que lo usara de forma temporal, a fin de ayudarlo a comenzar una nueva vida. Hoy, aquel joven se ha convertido en uno de los principales responsables de una gran editorial católica.
El libro The Election of Pope Leo XIV: The Last Surprise of Pope Francis, escrito por Elisabetta Piqué y Gerard O’Connell y publicado recientemente en Nueva York, sostiene que, como primer papa agustiniano de la historia, su carácter está profundamente influido por esta tradición: posee una “fuerza interior” que deriva de la oración y la espiritualidad agustiniana; es extremadamente tranquilo, propenso a la escucha, no interrumpe fácilmente a los demás y habla de forma precisa y meditada.
Muchos que lo conocieron cuando ocupaba un cargo en el Dicasterio para los Obispos afirman que el Papa León XIV es sumamente humilde. Antes del cónclave, nunca había pensado que sería elegido. Actualmente se encuentra en las fases iniciales de la construcción de su propio estilo de gobierno. Sin duda, es ante todo un hijo de la espiritualidad agustiniana: observa los problemas con los ojos de la fe, une a las personas a través de la amistad y gobierna a través de la comunión, y manifiesta una profunda atención por toda la familia humana.
Llevar la perspectiva de las periferias al centro
La periodista Elise Ann Allen, del centro de medios Crux, fue la primera que realizó una entrevista exclusiva al Papa. En su biografía, define a León XIV como un “misionero orientado al mundo”. A diferencia de otros papas, antes de su ministerio recorrió ampliamente la Iglesia global y trabajó durante más de diez años en zonas pobres de Perú, llevando así la perspectiva de las “periferias” al centro del sistema vaticano. En la gestión de las crisis eclesiales también muestra un estilo conforme a las normas, transparente, decidido y sereno, con un enfoque pragmático centrado en la persona para las situaciones de emergencia.
El libro de Piqué y O’Connell también destaca sus múltiples “primeras veces”. Es el primer Papa nacido en los Estados Unidos, pero que ha pasado gran parte de su vida adulta en el extranjero, y ha sido definido como “el menos estadounidense de los estadounidenses”; posee la ciudadanía de Perú, país en el que prestó servicio durante más de veinte años, adquiriendo así un “corazón latinoamericano”. Este “papa de dos mundos” posee una doble comprensión cultural del Norte y del Sur de América que su predecesor, Francisco, no tenía. Creado cardenal por el Papa Francisco, está comprometido con continuar el proceso de sinodalidad y ocuparse de cuestiones sociales como la pobreza y las migraciones; en este sentido, León XIV es “la última sorpresa” que Francisco ha dejado al mundo.
Personalidad en la continuidad
El Papa es custodio del depósito de la fe de la Iglesia, pero también el guía que la arraiga en el tiempo presente. Esto no significa que cada Papa no pueda tener un estilo propio. Al elegir su nombre, se inspiró en León XIII y su encíclica Rerum Novarum, con la intención de actuar en la era de la revolución digital. Ya a finales de enero, algunos periodistas bien informados en Roma revelaron que en este periodo posterior a la Pascua podría publicarse su primera encíclica, titulada provisionalmente Magnifica Humanitas, para abordar el impacto de la inteligencia artificial, la tecnología y el posthumanismo en la dignidad humana, poniendo de relieve el valor único del ser humano.
También continúa la atención de León XIII por las Iglesias orientales. Piqué observa que, al igual que Francisco, León XIV detesta el rigorismo doctrinal y la burocracia fría, mostrando a menudo espontaneidad; sin embargo, su estilo es más moderado y delicado.
Antes de la vida religiosa estudió matemáticas y después de su ordenación se especializó en Derecho Canónico y obtuvo un doctorado. Su carácter estable lo lleva a comportamientos que evocan la imagen tradicional del Papa: usar la muceta roja y la cruz de oro desde el inicio del pontificado, trasladarse al Palacio Apostólico, utilizar Castel Gandolfo como lugar de descanso semanal y celebrar el Jueves Santo en la basílica de Letrán.
“El olor del rebaño”
Según O’Connell, León XIV continúa pastoralmente la línea pragmática de Francisco, mientras que en el plano intelectual hereda la profundidad de Benedicto XVI y León XIII. Se le define como un pastor con “olor a oveja”, es decir, capaz no solo de escuchar, sino también de afrontar concretamente las dificultades.
En su primera declaración pública sobre China, reconoció tener experiencia en las relaciones con el pueblo, el Gobierno y los líderes religiosos chinos, y afirmó que a corto plazo continuará la línea actual de la Santa Sede. Sin embargo, subrayó la complejidad de la situación y la necesidad de comprender mejor de qué manera la Iglesia puede cumplir su misión respetando la cultura y las cuestiones políticas, y teniendo en cuenta a los fieles que viven bajo presión o sin plena libertad religiosa.
En sus palabras sobre China se percibe claramente “el olor del rebaño”: comprende los sufrimientos de los fieles y las dificultades de la Iglesia en un contexto político complejo.
Tras la muerte del Papa Francisco en 2025, los fieles chinos organizaron conmemoraciones de forma espontánea, aunque en algunos casos las autoridades locales las impidieron por temores políticos. Un año después, con nuevos cambios en marcha incluso en la diplomacia vaticana, los fieles chinos confían en ver signos de esperanza para el futuro.
(1 - Continuará)
10/05/2025 14:10
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