27/07/2017, 16.23
NEPAL
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Katmandú, monjes budistas invaden las calles: no fue reconstruido ningún monasterio después del sismo

de Christopher Sharma

El terremoto de abril de 2015 dañó 993 monasterios, sobre un total de unos cinco mil edificios religiosos. La Autoridad nacional para la reconstrucción había prometido 66,6 millones de euros, pero dará solamente 8,3 millones.

Katmandú (AsiaNews)- Centenares de monjes budistas, invadieron las calles de Katmandú lamentando que ningún monasterio fue reconstruido a más de dos años del violento terremoto que abatió Nepal. Los monjes llegaron de 25 distritos y protestan por el atraso en la obra de reconstrucción de los lugares de culto, que los obliga a rezar al aire libre y bajo las lluvias. Furi Sherpa Lama, del distrito de Solukhumbu, denuncia que el “atraso se debe a rechazo de parte de las autoridades en el restaurar las estructuras sagradas budistas”. “Durante los meses de las lluvias, no tenemos lugares donde refugiarnos para rezar y realizar nuestros ritos”.

El sismo del 25 de abril de 2015 destruyó casas, escuelas, templos hindúes, cárceles y provocó la muerte de más de 9 mil personas y resultaros heridos más de 22.300 personas. Según el Buddhist Philosophy Promotion and Monastery Development Committee (Bppmdc), el sismo de magnitud 7.9 dañó 993 monasterios budistas, sobre un total de unos 5 mil edificios religiosos. El día después del terremoto, la Autoridad para la reconstrucción estimó en 8 millardos de rupias (66,6 millones de euros, Ndr) los fondos necesarios para reconstruir los templos a su antiguo esplendor. Pero hace un mes atrás, los funcionarios han pensado en rebajar las financiaciones, sancionando que los monasterios recibirán en total un millardo de rupias (8,3 millones de euros).

También hay que decir que el atraso en la reconstrucción se refiere a las casas y a los edificios del país. Recientemente fuentes oficiales del gobierno admitieron que en 24 meses fueron reconstruidos apenas 50 mil casas, sobre las 887.353 destruidas. Pero el dato más alarmante es que la reconstrucción de las pocas habitaciones “afortunadas” fue posible sólo gracias a las financiaciones de las asociaciones caritativas, que de todo el mundo han hecho llegar su propia contribución.

De inmediato se dio cuenta de la profunda inadecuada atención de las instituciones en el dirigir y gestionar los trabajos, agravada por la rampante corrupción y por la lentitud en el nombramiento de los miembros de la Autoridad nacional para la reconstrucción (NRA) encargada para establecer los daños y decidir adonde deben ir los fondos llegados de la comunidad internacional. El vía libre para hacer las obras llegó en diciembre de 2015, después de 8 meses, cuando el Parlamento aprobó el Reconstruction Authority Bill que instituyó la Autoridad y su dirigencia. Después de casi un año y medio, apenas 1.300 sobrevivientes recibieron la primera cuota de ayudas para reconstruir la propia casa. En total, a disposición de la Autoridad hay casi 4 millardos de dólares, pero hasta ahora el gobierno ha firmado acuerdos pares sólo a 2,6 millardos. Lo que agrava aún más la situación este cuadro tan dramático, suscitó  indignación la decisión de Katmandú de enviar las topadoras a la periferia de la capital para allanar los campamentos de tiendas donde habían encontrado refugio al menos 2 mil personas, para convencerlas a volver a sus propios pueblos.

 

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