La ciudadanía como ‘arma’ de las monarquías del Golfo en la guerra contra Irán
Arresto y revocación del pasaporte al periodista estadounidense de origen kuwaití Ahmed Shihab-Eldin por difundir el video de un caza de EE. UU. accidentado. Medida similar para otras 21 personas, entre ellas dos hermanas. Por su parte, Baréin ha revocado la ciudadanía a 69 personas acusadas de simpatizar con Irán. Para los activistas, el conflicto es una “oportunidad para recrudecer aún más la represión”.
Kuwait (AsiaNews) - Las consecuencias del conflicto lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán no se limitan “solo” al ámbito financiero y comercial —como demuestra el bloqueo del Estrecho de Ormuz—, sino que también amenazan con desestabilizar la estructura interna y las sociedades de los países involucrados. En primer lugar, por la crisis de la mano de obra migrante, que podría “bloquearse” y paralizar las economías locales; y en segundo lugar, por la composición demográfica de los Estados, que aprovechan las tensiones para “expulsar” a los sectores de la población que resultan “incómodos” para los líderes en el poder. El arma principal en esta guerra interna es la ciudadanía, que se revoca bajo principios tan arbitrarios como autoritarios, como ha ocurrido en las últimas semanas en Kuwait y Baréin.
Resulta emblemático el caso de Ahmed Shihab-Eldin (en la foto), un periodista estadounidense de origen kuwaití con doble pasaporte, a quien las autoridades de Kuwait le retiraron recientemente la nacionalidad. Pasó varias semanas en prisión por compartir imágenes relacionadas con la guerra en el Golfo y, tras ser liberado, se le notificó la revocación de su ciudadanía y que se había tomado la misma medida contra sus dos hermanas.
“Soy libre, pero muchos otros siguen tras las rejas en Kuwait y en toda la región por decir la verdad. Hoy, mis hermanas y yo pasamos a formar parte de los más de 50.000 kuwaitíes a quienes se les ha revocado la ciudadanía”, señaló en una nota difundida por su abogado. El cronista, de 41 años, fue encarcelado el pasado 2 de marzo cuando visitaba a su familia en el país del Golfo. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) explica que la detención está relacionada con la difusión de videos e imágenes de dominio público sobre la guerra en Irán. Una de las publicaciones era el video de un avión de combate estadounidense estrellándose en territorio kuwaití.
Ahmed Shihab-Eldin fue liberado la semana pasada y absuelto de todos los cargos, según su equipo legal, pero eso no fue suficiente para impedir la cancelación de su pasaporte. La notificación provino del Comité Supremo para la Verificación de la Nacionalidad Kuwaití, que anunció la revocación junto a la de otras 21 personas con doble nacionalidad. En un comunicado, el comité afirmó haber aplicado el artículo 11 de la Ley de Nacionalidad de Kuwait, que prohíbe el doble pasaporte. El nombre del periodista, así como los de sus hermanas Lana y Luma, figuraban en la lista.
“Privar a una persona de su ciudadanía en Kuwait se ha convertido en un instrumento recurrente para silenciar el disenso”, acusa Falah Sayed, del MENA Rights Group, en una entrevista con Middle East Eye (MME). Esta práctica, añade el activista, es “parte de un modelo más amplio de leyes de nacionalidad que se utilizan como arma contra los defensores de los derechos humanos”, y en el último año se han planteado regularmente numerosos casos e incidentes. Este -concluye- no es el primer caso y, lamentablemente, sin duda no será el último".
Las autoridades kuwaitíes —al igual que otros Estados del Golfo— han impuesto severas restricciones a los contenidos en línea a raíz del conflicto regional, especialmente para limitar la información sobre ataques a sus infraestructuras energéticas y militares. Además, desde hace meses Kuwait está retirando la ciudadanía a muchos compatriotas por razones de política interna, una medida que las ONG y los grupos activistas consideran injusta y discriminatoria y que podría afectar a miles de personas. Este proceso ha registrado una “marcada aceleración” desde el inicio de la guerra contra Irán. Entre quienes la han perdido recientemente figura el respetado erudito islámico Tareq al-Suwaidan.
La legislación aprobada en diciembre de 2024 establece que la ciudadanía puede denegarse por motivos que incluyen “violaciones de la moral o deshonestidad, o por acciones destinadas a amenazar la seguridad del Estado, incluyendo críticas al emir o a figuras religiosas”. Detrás de la actual campaña de revocación, que comenzó hace meses y tiene en la mira a miles de personas, hay varios problemas, entre ellos la persecución de la disidencia y consideraciones de índole económica. Durante décadas, de hecho, Kuwait ha proporcionado generosos subsidios de bienestar a sus ciudadanos, de los que también se han beneficiado trabajadores migrantes, gracias a los ingresos del petróleo y a las iniciativas posteriores a la primera guerra del Golfo (aquella con Irak, provocada por la invasión de Saddam Hussein al país vecino).
Tiana Danielle Xavier, del Instituto sobre la apatridia y la inclusión, explica que las revocaciones de ciudadanía de diciembre pasado estaban vinculadas a un intento de salvaguardar el sistema de bienestar sin provocar el colapso de la economía. “Existen leyes internacionales bien consolidadas —añadió— que prohíben privar arbitrariamente a alguien de su nacionalidad, prohíben la discriminación en el trato a las personas, protegen a un individuo de ser convertido en apátrida y garantizan un debido proceso”. Este problema no es exclusivo de Kuwait, ya que a principios de semana Baréin también revocó la ciudadanía a 69 personas acusadas de simpatizar con Irán y de “ayudar a entidades extranjeras”.
En realidad, expertos y activistas explican que muchos de los afectados por la medida eran “Ajami”, un término que se refiere a comunidades asentadas desde hace tiempo en los Estados árabes del Golfo cuyos antepasados emigraron del sur de Irán. Otro elemento que vincula estas medidas es el hecho de que el anuncio se produjo pocos días después del encuentro entre el rey de Baréin y el ministro de Relaciones Exteriores de Kuwait. “Lamentablemente, desde que comenzó la guerra en Irán, los regímenes del CCG [Consejo de Cooperación del Golfo] han aprovechado la situación para intensificar aún más la represión”, explica Maryam al-Khawaja, activista en Manama.
Al igual que otros Estados del Golfo, Baréin es una monarquía y reprime la mayor parte de la disidencia política. Sin embargo, a diferencia de otros países de la región, la familia real es sunita, mientras que las estimaciones sugieren que la mayoría de la población (poco más del 50%) es chiita. Además, ya en marzo se registraron hasta 250 arrestos de personas que habrían publicado mensajes contrarios al conflicto o de solidaridad con Teherán. Al respecto, las autoridades de Manama afirman que han arrestado a “espías” que trabajaban para la República Islámica. Posteriormente, a finales de abril, el gobierno anunció su intención de revisar la ciudadanía de cualquier persona considerada “desleal” al país.
Otro Estado del Golfo, Omán, modificó las leyes de ciudadanía en febrero de 2025. Parte de la reforma establece que la nacionalidad puede ser revocada si los ciudadanos cometen “un delito verbal o físico contra el Sultanato de Omán o el propio Sultán”, o si se unen a una organización que pueda perjudicar a la nación. Los activistas de derechos humanos sostienen que, al no existir una definición de tales actos u organizaciones, el gobierno puede utilizar la ley contra sus adversarios y opositores.
Por último, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han sido acusados recientemente de adoptar medidas igualmente injustas contra los iraníes que viven en su territorio, hasta el punto de que a algunos se les han revocado sus permisos de residencia por trabajo. Las autoridades emiratíes niegan haber tomado tales medidas y aseguran que los expatriados siguen formando parte de su comunidad, pero análisis e investigaciones de medios independientes han confirmado la revocación de los permisos.
06/03/2026 12:32
17/03/2026 13:37
