Las bombas israelíes contra Tiro y la 'loca apuesta' de Aoun en las negociaciones
Decenas de muertos por los ataques israelíes en el sur del país, incluso en la otra orilla del río Litani. Israel pretende extender hasta los 30 kilómetros la franja de territorio que controla. Hasta el momento se ha salvado la capital, Beirut, que Estados Unidos ha definido como "off-limits". Se ha programado una nueva ronda de conversaciones para el 2 y 3 de junio en Washington, donde la delegación libanesa insistirá en la necesidad de un cese inmediato y simultáneo de las hostilidades.
Beirut (AsiaNews) - En el primer día de Eid al-Adha, la fiesta musulmana del sacrificio que se celebró ayer, inmediatamente después del telediario la cadena de televisión Al-Jadid, una de las más populares del Líbano, emitió una entrevista a la "vidente" Leila Albdel Massih. Esto dice mucho sobre el estado de desconcierto en el que ha sumido al País de los Cedros el conflicto de Hezbolá contra Israel. Tres meses después de que el brazo armado de la República Islámica entrara en guerra contra el Estado judío, el 2 de marzo, y a la espera del anuncio –que no llega– de un acuerdo entre Washington y Teherán que debería incluir al Líbano –primero desmentido y luego retomado–, los libaneses viven en total incertidumbre sobre lo que le espera a su patria. Viven con el temor de una prolongación indefinida de la guerra –que ayer también dejó decenas de muertos– pero también de un acuerdo ambiguo que no los libraría de la arrogancia del Partido de Dios proiraní.
Lo cierto es que si bien solo una parte del país, el sur, se encuentra directamente afectada por los combates sobre el terreno, todo el Líbano sufre las consecuencias indirectas de la guerra: el aumento constante del número de desplazados, que según las estimaciones oficiales ronda los 1,2 millones, con sus consecuencias sociales y humanas casi insalvables; la destrucción de pueblos enteros; pérdidas económicas por miles de millones; aumento de la tasa de criminalidad y de las tensiones confesionales; disminución de los ingresos presupuestarios previstos y políticas de austeridad en el sector público; una fuerte desaceleración de los sectores clave de la restauración y de la industria hotelera; empobrecimiento y desempleo; impunidad de los especuladores; y la persistencia del inmoral congelamiento de los depósitos bancarios.
Afortunadamente, el puerto y el aeropuerto internacional de Beirut operan con normalidad, gracias a una línea roja trazada por Washington. Sin embargo, para la fiesta de Eid al-Adha solo están presentes los libaneses de la diáspora.
Evacuación de Tiro
En el sur del Líbano los enfrentamientos terrestres entre Israel y Hezbolá, así como las incursiones aéreas, se han intensificado en la última semana. Independientemente de los combates en curso, los habitantes de la gran ciudad costera de Tiro (cerca de 150 mil), con sus tres campos de refugiados palestinos, y Nabatiye, recibieron ayer una orden de evacuación que provocó dramáticos éxodos masivos, sobre todo hacia Saida y Beirut. En Tiro solo una pequeña parte de la ciudad, el barrio cristiano, no fue designada como zona roja a evacuar, según el mapa publicado por el portavoz del ejército israelí. Los bombardeos masivos de los cazas con la estrella de David causaron ayer la muerte de al menos a nueve personas, que se suman a las 34 registradas el 25 de mayo.
Analistas y expertos creen que el bombardeo aéreo de ayer contra algunos objetivos en Tiro puede ser el preludio de un avance hacia el norte de la línea amarilla y del Litani. Tel Aviv ya habría comenzado a llamar a los reservistas y a enviar refuerzos al sur del Líbano, con vistas a la extensión de la operación terrestre. Fuentes diplomáticas citadas por la prensa indican que Israel está evaluando extender su presencia sobre el terreno hasta 30 km dentro del territorio libanés, es decir, hasta Nabatiye y las colinas circundantes.
Las mismas fuentes señalan el temor a ataques sorpresa por parte del Estado judío, ya que Israel cree que Hezbolá ha desarrollado drones guiados por fibra óptica con un alcance de 25-30 km contra los cuales todavía no ha encontrado una contramedida. Sin embargo, fuentes políticas libanesas aseguran que las garantías estadounidenses destinadas a mantener la capital y sus suburbios del sur fuera del conflicto y de cualquier escalada siguen vigentes.
La apuesta ‘loca’ de Aoun
En el plano político, la mayoría de la población y de las fuerzas políticas libanesas deposita sus esperanzas en la "apuesta loca" del presidente libanés Joseph Aoun, que ha corrido el riesgo de iniciar conversaciones directas con Israel. Una jugada política y diplomática sin otro as en la manga que el de encarnar una legitimidad estatal a la que casi todos los libaneses se adhieren, abierta o secretamente, y que cuenta con el apoyo de Washington y Bruselas.
En este sentido el líder libanés cuenta con el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump, quien ya ha seguido de cerca tres rondas de conversaciones directas entre los embajadores del Líbano y de Israel en la capital estadounidense y presidió personalmente el segundo de estos encuentros en el Despacho Oval. Mañana, 29 de mayo, las delegaciones militares libanesa e israelí se reunirán en el Pentágono bajo la mediación estadounidense. La reunión forma parte de las conversaciones centradas en la seguridad y se lleva a cabo pocos días antes de la cuarta "ronda" de discusiones políticas, prevista para los próximos 2 y 3 de junio en el Departamento de Estado de EE. UU.
Israel estaría intentando imponer la creación de una sala de operaciones conjunta para coordinar el desarme de Hezbolá. La delegación libanesa, por su parte, ha recibido instrucciones de insistir en la necesidad de un cese inmediato y simultáneo de las hostilidades, la única carta que tiene en su mano para silenciar al movimiento proiraní.
Según un experto cercano a las negociaciones de Washington, que habló con AsiaNews bajo condición de anonimato, el Líbano "intentará convencer a Israel de que renuncie a la conquista de nuevas porciones de territorio", porque de ese modo "se expone más desde el punto de vista militar". Al mismo tiempo, continúa la fuente, "Hezbolá está dispuesta a todo para infligir el mayor número posible de bajas al ejército israelí, aunque en este momento esta proporción, según las estimaciones, es de un soldado israelí muerto por cada veinte o treinta combatientes chiíes".
Guerra y diplomacia
Lo que al Líbano le interesa, aseguran en los círculos presidenciales, sigue siendo siempre sustituir la guerra por la diplomacia y obtener un alto el fuego total, para convencer a Hezbolá de que este camino es el más eficaz para sus intereses, a pesar de los resultados obtenidos en el plano militar. Baabda todavía quiere convencer al partido proiraní, dividido en este punto entre la línea dura y la línea blanda, de que la guerra asimétrica que libra contra Israel nunca más dará los resultados que se obtuvieron en el 2000, con la retirada del Estado judío de la franja fronteriza que ocupaba. Para Aoun, la conciencia de las pérdidas humanas que implicaría un enfrentamiento entre el ejército y la resistencia es omnipresente, aseguran sus colaboradores más cercanos. Él sabe que una parte de las tropas se mantendrá leal y obedecerá las órdenes, aunque sea a regañadientes, pero también sabe que el enfrentamiento tendrá el amargo sabor de un conflicto fratricida que fragmentará el país, algo que intenta evitar a toda costa.
El retorno a la calma en el Líbano, por lo tanto, forma parte de una carrera contrarreloj entre Washington y Teherán. Los estadounidenses esperan que termine el enfrentamiento armado, pero aceptarían que Israel mantenga el control de los territorios ocupados en el sur, hasta el completo desarme de la milicia chiíta, en el marco de una cooperación tripartita entre Estados Unidos, Israel y el Líbano. Este es el motivo por el cual el ejército israelí intenta conquistar la mayor cantidad posible de territorio libanés, con vistas a una futura negociación. Mientras tanto, la opinión pública libanesa teme un acuerdo prematuro que permitiría a Hezbolá cantar victoria y perpetuar el poder armado de un partido que compite con el Estado y le habla desde arriba.
Irán, por su parte, exige que en las negociaciones en curso con Estados Unidos el frente libanés también se incluya entre las condiciones previstas en el hipotético acuerdo, cosa que Tel Aviv y Washington (en particular el primero) rechazan categóricamente, y consideran no negociable que Hezbolá conserve las armas. Por el contrario, los milicianos pro-Teherán no dejan de amenazar desde dentro la existencia misma del Estado libanés, bien con manifestaciones en las calles para hacer caer al gobierno, bien con manifestaciones en las calles para hacer caer al gobierno o bien tratando de derrocar directamente al Estado. Esta perspectiva, concluyen los expertos, parece más allá de sus posibilidades, pero sigue influyendo en la opinión pública y reavivando los temores de una nueva guerra civil.
24/04/2026 11:23
17/04/2026 13:55
