03/02/2026, 10.32
UZBEKISTÁN-CHINA
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Las tierras uzbekas entregadas a los chinos

de Vladimir Rozanskij

China es el principal inversionista extranjero en Uzbekistán, con grandes flujos de capital destinados a nuevos proyectos, pero la presencia cada vez más extendida de los chinos está suscitando gran preocupación entre los agricultores. Los datos del Instituto Nacional de Estadística de Uzbekistán del año pasado contabilizaban 17.900 explotaciones agrícolas con participación extranjera, de las cuales casi 7000 con capital chino.

Taskent (AsiaNews) - Crece la tensión en la región de Andižan, en Uzbekistán, donde los agricultores locales afirman que se ven obligados a ceder «voluntariamente» sus tierras a las autoridades, y muchos creen que en realidad se quiere entregarlas a inversores chinos. Una parte de las tierras ya fue arrendada a los chinos el año pasado, como recuerdan los agricultores de la región, aunque las autoridades uzbekas insisten en afirmar que la entrega de las tierras «debe ser absolutamente voluntaria y completamente legal», y que las parcelas no se cederán a inversionistas extranjeros, ni de China ni de ningún otro país.

Los habitantes de las regiones orientales de Uzbekistán, dedicados al cultivo de algodón, hortalizas y frutas, cuentan a los corresponsales de Azattyk Asia que han recibido amenazas y visitas nocturnas de funcionarios de diversas administraciones y servicios, así como numerosas presiones para que cedan sus tierras, privándose así de sus medios de subsistencia. Según la legislación uzbeka, no existe la propiedad privada de las tierras agrícolas, y los agricultores las alquilan al Estado por períodos de 49 años. El gobierno no tiene derecho a rescindir el contrato, salvo en caso de retrasos graves en el pago del alquiler o de renuncia voluntaria al uso de la tierra.

De numerosas publicaciones y comentarios, con entrevistas a agricultores y administradores y análisis de documentos jurídicos, se desprende que en los valles de Fergana, en Uzbekistán, cerca de las fronteras con Kirguistán y Tayikistán, donde se cultiva principalmente algodón, es frecuente el uso de medidas para intimidar y expulsar a los agricultores, con el fin de dejar espacio a los proyectos de los inversionistas chinos. Como cuenta a Radio Ozodlik el jefe de una de las principales empresas agrícolas de la zona, Zoiržon Gapparov, «vinieron policías a mi casa, me subieron a la fuerza al coche junto con mi esposa para llevarnos a las oficinas de la administración local, diciendo que el presidente había ordenado entregar nuestras tierras a los chinos».

Gapparov se negó a someterse a la coacción y, tras el incidente, los colaboradores de la milicia y la fiscalía rondaban continuamente por sus campos de algodón, infundiendo miedo incluso a los simples trabajadores e intentando obligarlos a firmar declaraciones sobre las irregularidades de la empresa. Cuando decidió presentar una queja a las autoridades competentes, le respondieron que sus tierras ya habían sido asignadas a otro propietario, que él «ya no era agricultor y que su tierra había sido entregada a los chinos», a pesar de que tenía en su poder los documentos que acreditaban la regularidad de su contrato.

Algunos sitios web publicaron el año pasado noticias sobre esta operación de transferencia de tierras a los chinos, que se interrumpió durante unos meses, pero ahora parece que ha vuelto a comenzar a pleno rendimiento. China es el principal inversor extranjero en Uzbekistán, con grandes flujos de capital destinados a nuevos proyectos, pero la presencia cada vez más extendida de los chinos está suscitando gran preocupación entre los agricultores y los ciudadanos uzbekos. Como explicó Dilmurod Khodžamberdiev, jefe del departamento agrícola que comunicó a Gapparov la cesión de sus tierras a los chinos, «por decisión del Gobierno de Taskent se ha creado una nueva dirección que supervisa la gestión de las tierras», que ha superado los «obstáculos burocráticos» permitiendo a los chinos desarrollar sus proyectos.

Esta estructura, que tiene la facultad de arrendar tierras también a extranjeros, opera ahora no solo en la región de Andižan, sino también en las de Džizak, Namangan, Taskent, Fergana, Syrdary y Kaškadarja. En ellas operan grupos directivos de cinco personas que controlan todas las tierras cultivables y pueden decidir a quién destinarlas sin pasar siquiera por las autoridades regionales y municipales, siempre «de acuerdo con la ley», que se interpreta según conviene. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística de Uzbekistán, el año pasado había 17.900 explotaciones agrícolas con participación extranjera, de las cuales casi 7000 con capital chino, un número en rápido crecimiento.

 

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