Malasia e Indonesia piden seguridad para los cascos azules de la Unifil en el Líbano
Kuala Lumpur ha pedido a la ONU que revise la misión de paz. Preocupación por los 500 malasios del batallón Malbatt, que han suspendido las patrullas. Yakarta solicita una investigación "exhaustiva" sobre la muerte de tres militares en marzo. Se presentó ante el Consejo de Seguridad una declaración conjunta firmada por 73 países.
Kuala Lumpur (AsiaNews) - El ministro de Asuntos Exteriores malasio, Mohamad Hasan, afirmó que el deterioro de la situación en el Líbano ya no es compatible con las operaciones de mantenimiento de la paz de la UNIFIL. Manifestó su preocupación por la seguridad de los más de 500 miembros del personal malasio destacados en el país —pertenecientes al Batallón malasio Malbatt 850-13— que participa en las misiones de paz de las Naciones Unidas en el sur del Líbano.
“El Malbatt es una fuerza de paz, pero ahora hay una guerra en curso”, declaró. “Queremos pedir a la ONU que revise los términos o la duración de la misión, porque no queremos que nuestro personal de mantenimiento de la paz se vea expuesto al peligro o sufra lesiones”. Hasan, que también es miembro del Parlamento por Rembau, señaló que la misión actual debería concluir a finales de año. Sin embargo, Malasia no puede retirar unilateralmente sus tropas, ya que el despliegue forma parte de un mandato de la ONU.
Malasia ha dado instrucciones a su representante permanente ante las Naciones Unidas para que se ponga en contacto con el Secretario General António Guterres y coordine con otros países que contribuyen con tropas —los europeos Italia, Francia y España, y los asiáticos Indonesia, India y Nepal— la redacción de un memorando que solicite una reevaluación de la misión.
Como medida de precaución, el Consejo de Ministros malasio ha ordenado también al Ministerio de Defensa que suspenda las operaciones de patrullaje que realiza el personal del Malbatt, y disponga que permanezca en la base, para garantizar su seguridad. Por otra parte, Hasan afirmó que Malasia está siguiendo de cerca los movimientos de seis petroleros malasios bloqueados en el estrecho de Ormuz debido a las tensiones regionales.
Las preocupaciones de Malasia por la seguridad de sus tropas se enmarcan en una destacada trayectoria en el campo del mantenimiento de la paz internacional. La participación del país comenzó en 1960 con la Operación de las Naciones Unidas en el Congo (ONUC), su primera contribución a la paz mundial bajo la bandera celeste de la ONU.
La presencia de Malasia en el Líbano data de 2007, cuando se unió a la UNIFIL tras el conflicto de 2006 entre Israel y Hezbolá. Los cascos azules malasios han prestado asistencia humanitaria, reconstruyendo infraestructuras y promoviendo una convivencia pacífica. La petición de Kuala Lumpur para que se revise el mandato de la UNIFIL pone en evidencia el delicado equilibrio entre el cumplimiento de las obligaciones internacionales y la garantía de la seguridad de sus tropas. A la espera de la decisión de la ONU, el país mantiene firme su compromiso con la paz, sin perder de vista la prudencia y su deber de proteger a quienes prestan servicio.
Por su parte, Indonesia solicitó hoy una investigación “exhaustiva” sobre la muerte de tres cascos azules en el Líbano que murieron en dos explosiones distintas en el sur del país a finales de marzo. Yakarta ha presentado ante las Naciones Unidas una declaración conjunta sobre la seguridad de las fuerzas de paz, firmada por decenas de países aliados.
En la declaración conjunta, los países exhortan al Consejo de Seguridad de la ONU a llevar a cabo una investigación en profundidad sobre los incidentes ocurridos en el sur del Líbano, en los que también resultaron heridos cascos azules de Francia, Ghana, Nepal y Polonia. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Yakarta declaró que 73 países y naciones con estatus de observadores ante la ONU han respaldado la declaración, que fue leída en Nueva York por el representante permanente de Indonesia ante las Naciones Unidas, Umar Hadi.
“Los países que contribuyen con tropas piden también el fin de la violencia en el Líbano y la desescalada de las tensiones, y alientan a todas las partes a volver a la mesa de negociaciones para alcanzar una solución pacífica”, declaró. Por su parte, el presidente Prabowo ha condenado “enérgicamente cualquier acto atroz que socave la paz y cause la muerte de los soldados de nuestra nación”.
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