Manipur: seis naga secuestrados y asesinados. El arzobispo: «Ojo por ojo solo aumenta el dolor»
Justo al día siguiente de la liberación de los rehenes kuki, el descubrimiento de una nueva masacre aviva aún más el conflicto entre los dos grupos étnicos. Entre las víctimas se encuentran también dos pastores cristianos. Protestas en torno al depósito de cadáveres de Imphal, donde se han trasladado los cuerpos; los militantes piden la suspensión del alto el fuego. Mons. Lumon a AsiaNews: «Hay heridas históricas, pero la violencia nunca es el camino para resolverlas».
Imphal (AsiaNews) - Se ha desatado una gran protesta frente al Instituto Jawaharlal Nehru de Ciencias Médicas de Imphal tras la llegada de los cadáveres de seis hombres pertenecientes a la comunidad naga, que fueron secuestrados y posteriormente hallados muertos el 10 de junio. Los cuerpos, trasladados al hospital para la autopsia, se encontraban en un estado tan grave que resultaban casi irreconocibles, lo que hizo necesarias pruebas de ADN para su identificación oficial. Entre las víctimas figuraban también dos pastores cristianos, un hecho que ha suscitado especial consternación en la comunidad religiosa local.
Cientos de familiares, miembros de la comunidad y activistas se congregaron en el depósito de cadáveres desde la tarde. La tensión degeneró rápidamente en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad: algunos manifestantes lanzaron piedras contra los agentes, mientras que la policía respondió utilizando gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. Se han registrado varios heridos durante los disturbios, incluido el superintendente de policía de Imphal Este, Sivanand Surve.
La organización United Naga Council ha condenado enérgicamente la brutalidad de los asesinatos y el estado de los cadáveres recuperados. El Consejo ha pedido además la revocación del acuerdo de alto el fuego con los grupos militantes kuki sospechosos de estar implicados en el suceso. En el distrito de Senapati, manifestantes enfurecidos asaltaron la sede local del Naga People's Front.
El hallazgo de los seis cadáveres se produjo apenas un día después de la liberación de 14 rehenes kuki, un hecho que había alimentado las esperanzas de una reducción de las tensiones étnicas en la región. Por el contrario, este nuevo episodio ha agravado la desconfianza entre las comunidades naga y kuki, aumentando el temor a nuevos actos de violencia y represalias.
El jefe del Gobierno del estado de Manipur, Yumnam Khemchand Singh, ha anunciado que la investigación sobre los secuestros y los asesinatos se ha encomendado a la Agencia Nacional de Investigación. Mientras tanto, equipos forenses están recabando pruebas y un imponente dispositivo de seguridad permanece desplegado en Imphal para prevenir nuevos disturbios y garantizar el orden público.
Ante este nuevo y preocupante acontecimiento, el arzobispo de Imphanl, monseñor Dominic Lumon, ha declarado a AsiaNews: «Solo puedo lamentar lo que está ocurriendo: esta respuesta de golpe por golpe, los ataques a las aldeas, el incendio de las casas... Se está perdiendo el sentido de la humanidad. Hay heridas históricas en ambas partes, pero la violencia nunca puede ser el camino hacia una paz duradera. A través de encuentros interreligiosos que incluyen las religiones tradicionales junto a otras tradiciones de fe, trabajamos por el cese de la violencia, cultivando el respeto mutuo y el diálogo, al tiempo que fomentamos la expresión concreta de los valores fundamentales que sustentan la dignidad humana, la compasión y la convivencia. Intentamos tender puentes de comprensión basados en valores esenciales, apoyar el fin de la violencia e inspirar a las comunidades a vivir los valores atemporales del respeto, la compasión y la paz».
«Ojo por ojo nunca puede poner fin al sufrimiento —añade monseñor Lumon—. Solo puede multiplicarlo, ampliando el círculo del dolor hasta que la propia justicia comienza a perder su significado. A esto se opone la concepción cristiana de la sacralidad de la vida: incluso en el sufrimiento y en la fractura permanece la posibilidad de la redención; incluso en la violencia, la llamada no es a la destrucción, sino a la reconstrucción. Elegir la compasión en lugar de la venganza, la paz en lugar de la violencia».
«No conocemos las intenciones del Gobierno —concluye el arzobispo de Imphal—. Podemos esperar lo mejor y dejar a un lado la ira y el deseo de represalia».
