Santa Sede: finanzas éticas contra el ‘extractivismo depredador’ en las minas
El Vaticano hace un llamamiento para que no se invierta en actividades que perjudiquen el medio ambiente y a las comunidades, especialmente las indígenas. La iniciativa, respaldada por 45 organizaciones, invita a las instituciones religiosas a revisar el uso de los instrumentos financieros a la luz de la "ecología integral" que propone la encíclica Laudato si’. Cardenal Fabio Baggio: "Un acto de coherencia con nuestra fe y con la defensa de la dignidad humana".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - La Santa Sede lanzó hoy la Plataforma de Desinversión en el sector minero, cuyo objetivo es promover las finanzas éticas en el marco de la ecología integral inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia, en los documentos sobre ecología y sobre inversión responsable. En la reunión de presentación que se llevó a cabo esta mañana en la Sala de Prensa de la Santa Sede, fueron numerosas las referencias a la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco. El proyecto —que es un "llamamiento a la adhesión colectiva" y al mismo tiempo un "espacio de intercambio de información"— se propone combatir el "extractivismo depredador" que daña la Creación y a las "comunidades concretas", generalmente indígenas, en todo el mundo: en América Latina, pero también en muchas regiones de África, Asia y Oceanía.
La iniciativa, promovida por 45 organizaciones, tiene como objetivo profundizar en la "relación de la minería con el mundo financiero", explicó el P. Dario Bossi, misionero comboniano con experiencia en zonas de Brasil afectadas por este fenómeno y coordinador de la Red Iglesias y Minería. "Todas las instituciones que se adhieran pueden comparar sus códigos éticos de desinversión o inversión", afirmó. La Plataforma es una forma de compartir la mirada crítica de la Iglesia "sobre la minería que viola los derechos", y por lo tanto "está reorientando sus inversiones". Una forma concreta de dar "visibilidad al peso simbólico y concreto de las inversiones eclesiales", dijo el misionero comboniano.
El P. Dario Bossi explicó que la iniciativa tiene especial relevancia en América Latina y el Caribe, y cuenta con el apoyo de obispos y líderes cristianos de diversas confesiones. Se refirió a las "estrategias corporativas" que buscan maximizar los beneficios y producen un "impacto violento" en las sociedades, a menudo financiadas con fondos públicos. La Plataforma plantea la desinversión en "minas que matan o que violan los derechos, como respuesta ética, atenta a los impactos sociales y medioambientales", añadió. Invitó luego "a la Iglesia, las congregaciones religiosas, las organizaciones de base religiosa y las entidades sociales" a reconsiderar dónde se invierten sus recursos financieros.
Por su parte, el cardenal Fabio Baggio, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien también intervino esta mañana, subrayó que la iniciativa surge "de una profunda convicción moral y espiritual", que también conlleva una revisión de los errores "internos" y, por ende, de las decisiones pasadas del Vaticano. El cardenal señaló una "pregunta decisiva": "¿Qué tipo de mundo queremos dejar a la generación que vendrá después de nosotros?". No se trata de una "pregunta abstracta", dijo, sino que tiene el rostro de pueblos y familias que "ven amenazados sus territorios" en la Creación, que es "un don de Dios", así como "de montañas abiertas como heridas y de ríos transformados en silenciosos testigos de la contaminación".
"En muchas regiones del mundo, la expansión de la industria minera ha generado una profunda tensión social y graves impactos ambientales. Sabemos que los minerales son necesarios para muchos aspectos de la vida contemporánea", añadió. Y estas actividades se han llevado a cabo "sin escuchar a las comunidades locales, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas y sin tener en cuenta los límites de los ecosistemas que sustentan la vida". El cardenal compartió este llamamiento a "escuchar" la voz de las comunidades heridas afectadas por "injusticias evidentes" ante las que no es posible "permanecer en silencio", como "un acto de coherencia con nuestra fe, con la defensa de la dignidad humana".
Durante la rueda de prensa se dedicó un amplio espacio a los testimonios de los pueblos afectados por las consecuencias de las actividades mineras. Tomó la palabra Yolanda Flores, líder del pueblo aymara en Perú, en territorios de gran interés para la extracción de "minerales críticos" —esenciales para la tecnología y la transición energética—. Visiblemente conmovida, Flores explicó que las extracciones contaminan el agua y la tierra, fuentes de vida de las comunidades. "¿Quién la financia? ¿Quién proporciona el dinero para envenenar?", es la pregunta "central" que planteó la líder, y señaló que hay una desconexión entre las enseñanzas bíblicas y las acciones prácticas de cuidado.
Llorando, dijo que las instituciones culpan a las mujeres de la propagación de enfermedades, afirmando que no saben cocinar, cuando la verdad es que el agua y la tierra están contaminadas. "Con la medicina tradicional no podemos curar los efectos de los metales pesados", afirmó. Flores también pidió a los sacerdotes que no se ocupen únicamente de los sacramentos. "Debemos respetar la casa común", añadió, poniendo verdaderamente en práctica "lo que dice Jesús". La Plataforma es, pues, un espacio valioso y "muy importante" para las comunidades indígenas afectadas, gracias al cual pueden sentirse "incluidas", y que su voz se escucha y se atiende.
En la rueda de prensa de esta mañana también intervino el cardenal Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango (Guatemala), conocido por su defensa de los derechos humanos, de los pueblos indígenas, de las personas migrantes y de la justicia social. Ramazzini recordó el concepto de "ecología integral", eje central de la encíclica sobre el cuidado de la Creación Laudato Si’ del Papa Francisco. En ella se llama a la Creación "casa común": un "nombre especial". El documento enseña que "todo está interconectado", incluyendo la economía, la premisa en la que se apoya la nueva Plataforma. A partir de esta convicción, hoy es más urgente que nunca identificar y apoyar "soluciones a la crisis ecológica que la humanidad afronta en este momento". Y que se sufre sobre todo en el Sur del mundo.
