Sargodha: peón cristiano torturado y asesinado. Presiones para no denunciar
Marcus Masih, de 21 años, falleció el pasado 4 de marzo en la empresa donde trabajaba. Los propietarios hablaron de «suicidio», pero el cuerpo presenta claros signos de violencia. La comunidad sale a la calle y pide justicia, pero la policía denuncia por obstaculizar la circulación. La familia está bajo presión para evitar el juicio y la cárcel a los sospechosos.
Sargodha (AsiaNews) - La muerte de un joven peón cristiano en el distrito de Sargodha, en la provincia de Punjab, ha desencadenado las protestas de los miembros de la comunidad local, según los cuales habría sido brutalmente torturado hasta la muerte por sus empleadores. La policía y los familiares cuentan que Marcus Masih (en la foto), de 21 años, fallecido el pasado 4 de marzo en Chak No. 36 South, llevaba varios años trabajando en una granja ganadera propiedad de dos empresarios locales. Al avisar a los familiares, en un primer momento los empleadores hablaron de un suicidio por ahorcamiento dentro del establo. Sin embargo, cuando el cuerpo fue entregado a la familia tras la autopsia, los familiares afirmaron que presentaba lesiones visibles, entre ellas hematomas y quemaduras, lo que suscitó la sospecha de que hubiera sido torturado antes de morir.
El suceso provocó las protestas de los miembros de la comunidad cristiana, que colocaron el cuerpo en una carretera y bloquearon el tráfico para pedir justicia y la detención de los responsables. Los manifestantes exigieron una investigación transparente y que se asumieran responsabilidades. A raíz de las manifestaciones, la policía registró una denuncia preliminar (FIR) en virtud del artículo 302 del Código Penal pakistaní contra los dos propietarios de la granja, principales sospechosos de la muerte del joven jornalero.
Las autoridades han declarado que se está llevando a cabo una investigación y que se tomarán medidas adicionales en función de los resultados de los análisis forenses y la autopsia. No obstante, los familiares de la víctima han expresado su descontento por el ritmo y la dirección de la labor de los órganos de investigación. En declaraciones a los medios de comunicación, un miembro de la familia afirmó temer que el caso no se investigara adecuadamente debido a la influencia del acusado. «No estamos satisfechos con la investigación llevada a cabo hasta ahora. Marcus era nuestro único hijo y trabajó honestamente durante años. Pedimos una investigación justa y transparente —afirma— y un castigo severo para los responsables de su muerte».
Mientras tanto, la policía también ha registrado una denuncia separada contra varios manifestantes, acusándolos de bloquear una vía pública e interrumpir el tráfico durante la protesta celebrada tras la muerte de Masih. La decisión ha suscitado críticas por parte de los miembros de la comunidad, que consideran que la demostración de fuerza fue un intento extremo, pero pacífico, de obtener justicia. Los líderes de la comunidad y los activistas de derechos humanos han expresado su preocupación, afirmando que el caso pone de relieve «la vulnerabilidad de los trabajadores con bajos ingresos y de los miembros de las comunidades religiosas minoritarias que trabajan en las zonas rurales».
Los funcionarios policiales explican que se están llevando a cabo investigaciones para determinar las circunstancias exactas de la muerte y anuncian el arresto de los dos principales responsables de la muerte, Basharat y Mohsin, que ahora se encuentran entre rejas. En realidad, los familiares cuestionan la versión de los agentes, entre otras cosas porque no han visto ni tienen pruebas fehacientes de la detención de los dos presuntos responsables. De ahí la petición de los parientes y familiares de que se les facilite información fiable y más confirmaciones sobre la detención y su implicación en el asesinato del joven jornalero agrícola.
Interrogado por AsiaNews, Dilshad Masih, hermano de Marcus, afirmó que la familia está siendo presionada para que llegue a un acuerdo con los acusados. «Estamos sometidos —denuncia— a presiones continuas para que resolvamos el asunto y aceptemos un acuerdo con los culpables. Nos sentimos inseguros debido a estas presiones». «También pedimos a la gente que evite difundir noticias falsas en las redes sociales sobre nuestro acuerdo con los culpables; ya estamos recibiendo amenazas por parte de los acusados. Es una pena —continúa Dilshad— que los que mataron a nuestro hermano estén enviando a varias personas de la comunidad para llegar a un acuerdo, pero, por otra parte, nuestra gente está siendo objeto de denuncias penales por protestar y pedir justicia». El hermano explica que la familia busca justicia y ha rechazado cualquier oferta de compensación económica. «No queremos el precio de la sangre. Queremos justicia —concluye— por este brutal acto de violencia cometido contra Marcus».
17/12/2016 13:14
