27/10/2021, 11.21
UZBEKISTÁN
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Taskent: Mirziyoyev es reelegido presidente con más del 80% de los votos

de Vladimir Rozanskij

La victoria se daba por descontada: los principales oponentes quedaron excluidos de la carrera electoral. Los presidentes "amigos" -de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán- felicitan al jefe de Estado uzbeko. En los últimos cinco años, la economía del país ha mejorado, pero no así la situación de los derechos humanos.

Moscú (AsiaNews) - Se daba por descontado el triunfo del presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, en las elecciones presidenciales del 24 de octubre. El jefe de Estado uzbeko obtuvo el 80,1% de los votos, según las cifras oficiales. Los demás candidatos se repartieron el porcentaje restante: Maksuda Vorisova, del Partido Popular Democrático, obtuvo el 6,6% de los votos, Ališer Kodirov, del Partido Democrático, el 5,5%, Narzullah Oblomuradov, del Partido Ecológico, el 4,1%, y Bakhrom Abdukhalimov, del Partido Socialdemócrata "Adolat", el 3,4%.

En los comicios participó el 80% de los votantes habilitados -más de 16 millones, sobre un total de 20 millones. Sin embargo, varios comentaristas señalaron que las elecciones uzbekas no fueron abiertas: las autoridades excluyeron de la carrera a varias figuras de la oposición y los pocos candidatos en juego eran todos miembros de partidos favorables al gobierno.

Sin esperar a la proclamación oficial del comité electoral, los presidentes "amigos" -los mandatarios de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán-  felicitaron a Mirziyoyev. Vladimir Putin expresó a su colega su "satisfacción por la convincente victoria", asegurando nuevos avances en la cooperación estratégica y la colaboración entre Moscú y Taskent.

Según el jefe del Comité Electoral, Zajnuddin Nizamkhodžaev, las elecciones "se celebraron en un marco respetuoso de la ley y los principios democráticos, sin ninguna violación de las normas". Sin embargo, según informa Currentime.tv, algunos periodistas independientes reportaron episodios de fraude en varios colegios electorales, con boletas completadas e introducidas de antemano en las urnas. Durante las oraciones musulmanas del viernes, en vísperas de las elecciones, varios imanes proclamaron en su prédica que la participación en la votación es un "vadžib amalem", un deber religioso. Instaron a la gente a hacer caso omiso de los llamamientos difundidos por las redes sociales, que pedían desertar de las urnas para socavar la autoridad del presidente al confirmarse su reelección..

Los primeros cinco años de Mirziyoyev fueron bastante convincentes, aunque no exentos de escándalos de corrupción. En reiteradas oportunidades, los medios de comunicación independientes revelaron casos de malversación en los que están involucrados varios miembros de la familia del presidente, que sustrajeron fondos del presupuesto del Estado para negocios privados y licitaciones amañadas. El propio presidente se ha rodeado de oligarcas y empresarios de diversa índole, organizando un sistema de protección mutua.

Así todo, en líneas generales la situación económica del país parece mejor que hace cinco años, como declaró a Currentime el ex viceministro de Finanzas Abdullah Abdukadyrov: "Uzbekistán se ha vuelto más atractivo para los inversores internacionales y ha adquirido un papel más central en los juegos geopolíticos de toda Asia Central".

Se esperaba un cambio de rumbo en la defensa de los derechos humanos, pero soo ha sido parcial, tal como afirma la activista Umida Nijazova: "No podemos negar que algo ha cambiado, hay mayor libertad de prensa en comparación con la época de Islam Karimov, pero Uzbekistán sigue siendo un clásico régimen autoritario, y estas elecciones lo confirman".

En los últimos días, causó gran estruendo la detención de la "defensora de los migrantes" de Uzbekistán, Valentina Čupik. La mujer estuvo incomunicada durante diez días en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo antes de ser liberada para refugiarse en Ereván (Armenia). Čupik no puede volver a Taskent, y ahora tampoco a Rusia, donde intentó proteger a los migrantes uzbekos durante años. La activista advierte que "la situación en Uzbekistán no cambiará hasta que el Estado empiece a defender a nuestros migrantes, activando una seria labor diplomática en Rusia y otros países." Según Čupik, muchos trabajadores uzbekos que viven en el extranjero son sometidos a un verdadero régimen de esclavitud, pero el Estado no se hacer cargo de su defensa.

Las reformas democráticas prometidas por Mirziyoyev aún están lejos de realizarse, para salir de la condición "postsoviética" del largo reinado de Karimov (1991-2016). Uno de los opositores excluidos de las elecciones, el profesor anticorrupción Khindirnazar Allakulov, sigue siendo blanco de una persecución judicial, al igual que su familia. Ex rector de la Universidad de Termez, defiende la necesidad de "unir a la sociedad uzbeka en la lucha contra la corrupción que impregna todas las instituciones, pero las elecciones demuestran que seguimos dominados por el miedo de intervenir públicamente".  Para Allakulov, muchos uzbekos "están descontentos y son escépticos respecto a las promesas de Mirziyoyev”. Y agrega: “además, no creo que tanta gente haya acudido a las urnas".

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