Miles de fieles celebraron en Dili el primer aniversario del encuentro con el Papa Francisco durante su 45º viaje apostólico a Asia. En Indonesia, marcada hoy por violentas tensiones sociales, los obispos piden "conversión" y "escucha". En Singapur, la arquidiócesis lanza el Plan Pastoral 2025-2035 inspirado en la sinodalidad.
Así lo afirmó el presidente de Timor Oriental en la Global Leadership & Dialogue Initiative que se celebró en Kuala Lumpur. Recordó el inmenso tributo que pagó su país y el camino hacia el pleno reconocimiento de la comunidad internacional. El próximo octubre será el ingreso oficial como undécimo país de la ASEAN.
Primer cardenal de Timor, creado por Bergoglio en 2022, es salesiano y pertenece a un pequeño país católico donde los jóvenes son el 70% de la población, marcado por la larga lucha por la independencia de Indonesia. Obispo de Dili desde 2016, fundó la Universidad Católica Juan Pablo II y promueve una Iglesia "abierta" y unida. La alegría de haber recibido al Papa Francisco con una multitud inmensa en el viaje de septiembre del año pasado.
En la audiencia general celebrada hoy en la Plaza de San Pedro, Francisco recorrió las etapas del viaje apostólico que en los últimos días le ha llevado a Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur. «He encontrado comunidades vivas que crecen por atracción. Me ha alegrado el corazón poder pasar algún tiempo con los misioneros y catequistas de hoy».
Mientras todo el país tiene aún en sus ojos a las más de 600.000 personas de la misa de ayer, esta mañana -en su última cita en Timor Oriental- Francisco se ha reunido con los jóvenes, invitándoles a «hacer ruido» para construir el futuro sin dejarse vencer por el individualismo. A continuación, salida hacia Singapur, donde el pontífice llegó a primera hora de la tarde.
En la misa que presidió en la explanada de Taci Tolu, el Papa dijo, ante cientos de miles de fieles: "Cuidado con esos cocodrilos que quieren cambiarles la cultura". Invitó también a la Iglesia local a ser como el perfume del sándalo por el que Timor es conocido desde la antigüedad, y difundir "el perfume del Evangelio contra todo lo que humilla, degrada y destruye la vida humana". A los sacerdotes: "La gente aquí los respeta, pero no tienen que actuar como los poderosos que pisotean a los demás".