Iraklij Kobakhidze defiende el recurso ante el Tribunal Constitucional para ilegalizar a las principales fuerzas de la oposición y afirma que quiere seguir al frente del Gobierno de Georgia hasta 2030 «con la esperanza de que cambien los enfoques de la burocracia europea». Las acusaciones del Movimiento Nacional: la actual gestión del poder está transformando cada vez más la vida de la sociedad georgiana en una dictadura totalitaria.
El partido Sueño Georgiano ha ganado todos los escaños municipales y regionales en las elecciones administrativas boicoteadas por la oposición. Mientras tanto, el primer ministro Iraklij Kobakhidze ha calificado de «intento fallido de golpe de Estado» las manifestaciones de protesta que han asaltado el palacio presidencial en el centro de la capital.
Mientras en el país continúa el enfrentamiento entre pro-rusos y pro-europeos, el gobierno se ha comprometido a garantizar la compra de todas las uvas que no sean adquiridas por el sector privado. Pero según los enólogos locales, esta política, herencia de la era soviética, no contribuye a mejorar la calidad de la producción.
El exfutbolista y secretario del Sueño Georgiano aspira a un tercer mandato como alcalde de la capital. En la fiesta estuvo presente el oligarca putinista, «verdadero amo» del país. Slogans antioccidentales y amenaza de expulsar al embajador de la UE. Para la oposición, la nueva candidatura del alcalde-campeón es la enésima «señal» anti-Bruselas.
No solo los artículos, sino también las publicaciones en las redes sociales son cada vez más objeto de la ley que castiga los «desafíos a los funcionarios del Estado», aprobada por el Parlamento dominado por Sueño Georgiano. Según muchos comentaristas, esto podría ser el preludio del cierre total de Facebook en el país.
Zurab Džaparidze, uno de los líderes de la «Coalición por el Cambio» que se opone al régimen del Sueño Georgiano, ha sido detenido por no pagar una multa que se le impuso por no comparecer ante una comisión de investigación parlamentaria que consideraba «ilegítima» sobre el fraude electoral. «Si la gente se niega a vivir una mentira, el régimen se derrumbaría al instante», afirmó.