31/01/2019, 19.02
BANGLADÉS
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Daca, casi 5.000 operarios textiles fueron despedidos tras las huelgas

Por varias semanas, los empleados de las industrias manufactureras se manifestaron reclamando un aumento salarial. En el país rige una continua mano férrea entre los empresarios de la industria y los trabajadores. El sector mueve 30 millardos de dólares al año y emplea a 4,1 millones de personas.

Daca (AsiaNews) – En Bangladés, casi 5.000 trabajadores del sector textil fueron despedidos por haber participado en huelgas que durante semanas dejaron paralizada una industria que mueve anualmente unos 30 millardos de dólares. Es lo que confirman fuentes de la policía bangladesí, afirmando que las personas despedidas están acusadas de hurto y actos vandálicos. Contrariamente a ello, los sindicatos acusan a las empresas de intimidar a los empleados. Una fuente local que pidió el anonimato dialoga con AsiaNews y sostiene: “La industria textil es la más importante del país. Aquí siempre hay un conflicto entre la explotación salvaje y el reclamo de mayores estipendios que, sin embargo, son incompatibles con una competitividad en relación a China y a la India”.

Las manifestaciones se proyectaron durante semanas por las calles del “triángulo textil” (Daca, Savar y Gazipur). En los enfrentamientos con la policía murió un muchacho y 50 personas resultaron heridas. “Todavía siguen las manifestaciones continuas –dice la fuente- pero los órganos de prensa no informan nada sobre ello”.

Los empleados de las industrias manufactureras protestaban por los aumentos de salarios concedidos a los flamantes contratados. Con una decisión que entró en vigor a fines de diciembre, el sueldo mensual subiría de 5.300 a 8.000 takas (de 52 a 82 euros) para los empleados de séptima categoría, en tanto para los trabajadores con una antigüedad de 7-8 años el aumento sólo sería de 500 takas (cinco euros). A mediados de enero, los propietarios de las firmas concedieron el mismo aumento a todos los tipos de contrato.   

Sin embargo, al regresar al trabajo vino la sorpresa. Varios puestos de trabajo habían sido eliminados. Según los sindicatos, en una sola empresa eliminaron a 1.200 empleados. Para los representantes de los trabajadores, los contratos dados de baja sumarían un número incluso mayor, llegando a 7.000. Por parte de las empresas, lo cierto es que las pérdidas fueron notables: una sola planta de producción de Savar que cuenta con 6.000 empleados informa que perdió una producción de 24.000 prendas al día.  

La fuente explica que Bangladés “no produce materias primas, sino que las transforma y luego las exporta. Por lo tanto, para seguir siendo competitivo a nivel asiático y mundial, debe necesariamente mantener bajos los salarios. Se trata de un equilibrio que debe ser continuamente restablecido, en un contexto que, por cierto, favorece los abusos por parte de las empresas”.  

Con la arrolladora reelección de la premier Sheikh Hasina, continúa, “parecía posible un aumento de salarios, pero aún así dicho aumento es considerado por muchos insuficiente. Ya estamos casi habituados a este tira y afloje entre los trabajadores y los industriales, con infiltraciones políticas y sindicales”. La fuente cuenta que “ha habido muchos hechos de violencia y se espera que con un gobierno fuerte como el actual, estos no sean tolerados. Al mismo tiempo, a Hasina no le conviene   llevar adelnate una política de mano dura en un momento de tanta popularidad”. Es difícil, concluye, “que los trabajadores que se han convertido en protagonistas de actos de vandalismo puedan ser readmitidos en sus lugares de trabajo. Es tal la demanda de empleo, que para el empleador resulta fácil encontrar reemplazos”.

En Bangladés, el sector textil, y en particular la producción destinada a la confección de prendas para la exportación representa un eje central de la economía. El país es el segundo en exportación de indumentaria, después de China. En el territorio existen cuando menos 4.500 industrias que emplean a 4,1 millones de trabajadores. Aquí se encuentran las fábricas de grandes marcas occidentales –tanto de aquellas de lujo, como de las “low cost”- de la talla de H&M, Zara, Walmart, Tesco, Kappa, Tommy Hilfiger y Calvin Klein. El sector emplea fundamentalmente mujeres y está escasamente regulado. Debido a ello, son frecuentes los accidentes de trabajo, como fue el caso del derrumbe del complejo del Rana Plaza en Savar, en el 2013, hecho en el cual perdieron la vida más de 1.300 personas. 

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