03/03/2020, 13.15
VATICANO-CHINA
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El Card. Re, contra el Card. Zen: hay una ‘profunda sintonía’ entre Benedicto XV y Francisco respecto a China

de Card. G.B. Re

El nuevo decano del Colegio Cardenalicio defiende el Acuerdo provisorio. Él habría descubierto la prueba de que Benedicto XVI había dado el visto bueno para un Acuerdo, pero que este recién fue firmado en septiembre del 2018. Críticas al Card. Zen, que hace “afirmaciones muy duras que incluso cuestionan la guía pastoral del Santo Padre”. 

Roma (AsiaNews) - Respecto a la situación de la Iglesia en China, hay una “profunda sintonía de pensamiento” entre Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Es lo que afirma el Card. Re en una carta que tomó estado público, y que el nuevo decano del Colegio Cardenalicio envió a todos los purpurados para criticar una declaración escrita del Card Joseph Zen, en la cual expresaba juicios muy negativos respecto a la política vaticana en relación con China y respecto al Acuerdo Provisorio.  

El Card. Re también afirma que en el actual Archivo de la Secretaría de Estado, él ha encontrando la prueba de que el Papa Benedicto XVI había aprobado el proyecto de un Acuerdo sobre el nombramiento de Obispos en China, que recién pudo firmarse mucho después, en el 2018.  

Por último, al referirse a la carta del Card. Zen, define como “afirmaciones muy duras, que incluso cuestionan la guía pastoral del Santo Padre”, aquella parte donde habla del «asesinato de la Iglesia china por parte de quien debiera protegerla y defenderla de los enemigos», así como aquella en una entrevista, en la cual se dirige a los católicos con estas palabras: «esperen tiempos mejores, vuelvan a las catacumbas, el comunismo no es eterno ».

A continuación, el texto completo de la carta del Card. Re. En una nota aparte, publicamos la carta que el Card. Zen escribió, a modo de respuesta


 

Vaticano, 26 de febrero del 2020

Prot. N. 1/2020

 

Señor Cardenal,

En relación con las variadas declaraciones públicas del Card. Joseph Zen Ze-kiun, S.D.B., y en particular, con respecto a la carta del 27 de septiembre del 2019, que el Obispo emérito de Hong Kong enviara a los miembros del Colegio cardenalicio, me siento en el deber de compartir algunas consideraciones y de brindar elementos que favorezcan una serena valoración de cuestiones complejas, concernientes a la Iglesia en China. 

Ante todo, deseo destacar la profunda sintonía, de pensamiento y de acción, en el enfoque que los tres últimos pontífices han dado a la situación de la Iglesia católica en China. En un marco de respeto por la verdad, ellos han favorecido el diálogo entre las dos partes, en vez de una contraposición. Algo que tenían particularmente en mente era la delicada e importante cuestión del nombramiento de los Obispos. 

Así, San Juan Pablo II, por una parte, a partir de 1958 y con el correr de los años,  favoreció el retorno a la plena comunión de los Obispos consagrados ilícitamente y en simultáneo, su deseo fue sostener la vida de las comunidades “clandestinas” que estaban guiadas por sacerdotes “no oficiales”; por otra, promovió la idea de lograr un Acuerdo formal con las autoridades de gobierno en lo referente al nombramiento de los obispos. Dicho acuerdo, cuya redacción tomó mucho tiempo, más de veinte años, fue firmado luego, en Beijing, el 22 de septiembre del 2018. 

El Card. Zen ha afirmado, en varias oportunidades, que hubiera sido mejor no firmar ningún Acuerdo, en vez de un “acuerdo horrible”. Los tres últimos pontífices no comparten tal posición y han sostenido y acompañado la redacción del Acuerdo que, en el momento actual, pareció ser el único posible. 

Sorprende particularmente la afirmación del Purpurado, según la cual «el acuerdo firmado es el mismo que tuvo Papa Benedicto y que, en su momento, se negó a firmar». Tal  afirmación no se corresponde con la verdad. Tras haber consultado personalmente los documentos existentes en el Archivo actual de la Secretaría de Estado, puedo asegurar a Su Eminencia que Papa Benedicto había aprobado el proyecto de un Acuerdo sobre el nombramiento de los Obispos en China, y que éste recién pudo ser firmado en el 2018. 

El Acuerdo prevé la intervención de la autoridad del Papa en el proceso de nombramiento de obispos en China. Por cierto, es a partir de este dato que la expresión “Iglesia independiente” no puede ser interpretada de manera absoluta, como una “separación del Papa”, tal como ocurría en el pasado. 

Desafortunadamente, hay cierta lentitud para extraer todas las consecuencias que derivan de dicho cambio de época, tanto en el plano doctrinal como práctico, y sigue habiendo tensiones y situaciones dolorosas. Por otra parte, es impensable que un Acuerdo parcial - de hecho, el Acuerdo solo toca el tema del nombramiento de Obispos - cambie las cosas de forma automática e inmediata, inclusive en los demás aspectos de la vida eclesial. 

Cuando analiza las “Orientaciones Pastorales de la Santa Sede respecto al registro civil del Clero en China”, del 28 de junio del 2019, el Card. Zen escribe: «Se firma un texto que atenta contra la fe y se declara que la intención es favorecer el bien de la comunidad, una evangelización más adecuada, la gestión responsable de los bienes de la Iglesia. Como es obvio, esta norma general atenta contra todo principio de moralidad. De ser aceptada, justificaría la apostasía» (véase "Dubia"). Por el contrario, las “Orientaciones Pastorales”, fueron pensadas justamente para salvaguardar la fe en situaciones a tal punto complicadas y difíciles, que arriesgan poner en crisis la conciencia personal.  

Luego, el purpurado se refiere al «asesinato de la Iglesia en China, por parte de quien debiera protegerla y defenderla de los enemigos» y, puntualmente en una entrevista, se dirige a los católicos con estas palabras: «esperen tiempos mejores, vuelvan a las catacumbas, el comunismo no es eterno» ("New York Times", 24 de octubre de 2018). Lamentablemente, se trata de afirmaciones muy duras que cuestionan la guía pastoral del Santo Padre inclusive en lo que respecta a los "clandestinos", a pesar de que el Papa jamás ha dejado de escuchar, en reiteradas oportunidades, a su Excelentísimo Cardenal, y tampoco ha dejado de leer sus numerosas misivas. 

Querido hermano, ¡que esta sufrida declaración del Card. Zen nos ayude a comprender cuán difícil continúa siendo el camino de la Iglesia en China, y cuán compleja la misión de los Pastores y del Santo Padre! Por tanto, se nos llama a todos a unirnos estrechamente a Él y a rezar intensamente para que el Espíritu Santo lo sostenga, y sostenga a la comunidad de la Iglesia católica china, que a pesar de su prolongado sufrimiento, muestran su fidelidad al Señor, en el camino de la reconciliación, de la unidad y de la misión al servicio del Evangelio.

Deseando todo bien, lo saludo cordialmente 

Con gran afecto,

G.B. Card. Re

 

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