27/02/2021, 12.45
CAMBOYA-FRANCIA
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Falleció Mons. Yves Ramousse, el obispo francés expulsado por Khmer Rouge

de Bernardo Cervellera

Mons. Ramousse falleció ayer de Covid. Fue expulsado de Phnom Penh en 1975. Regresó en 1989. Su principal objetivo fue el crecimiento de una Iglesia jemer y alentar las vocaciones sacerdotales locales. Gracias a él la Iglesia católica fue reconocida por el gobierno de Camboya. La colaboración con PIME para rescatar 2.000 balseros camboyanos y vietnamitas.

 

Roma (AsiaNews) - Mons. Yves Ramousse, vicario apostólico de Phnom Penh hasta que Khmer Rouge tomó el poder, y nuevamente vicario con la reapertura de Camboya (desde 1992 hasta 2001), falleció ayer a la edad de 93 años. Fue testigo de la destrucción de la Iglesia camboyana durante el régimen de terror inaugurado por Pol Pot, pero también estuvo entre los que regresaron al país y contribuyeron al renacimiento de las comunidades cristianas.

Nacido el 23 de febrero de 1928 en Sembadel (Haute-Loire), ingresó al seminario de las Misiones Extranjeras de París en 1947 y en 1953 fue ordenado sacerdote. En 1957 partió hacia Camboya.

A los 35 años fue nombrado vicario apostólico de Phnom Penh el 12 de noviembre de 1962. Participó en varias sesiones del Concilio Vaticano II donde conoció a dos obispos de Laos y tuvo la idea de crear una Conferencia de Obispos. de Camboya y Laos, intentando tomar distancia de la influencia preponderante de los católicos vietnamitas.

De vuelta en Camboya, impulsó el uso del idioma camboyano en la liturgia, el estudio del budismo entre los cristianos y la traducción de la Biblia.

En 1968 obtuvo de Roma la división en tres partes del Vicariato de Phnom Penh, añadiendo los Vicariatos de Battambang y de Kampong Cham. También intentó abrir un seminario jemer, pero la guerra civil le impidió seguir adelante.

Cuando estalló la guerra, los vietnamitas que trabajaban en la Iglesia regresaron a Vietnam y la comunidad cristiana pasó de 65 mil fieles a 7 mil, entre ellos 183 religiosas que decidieron quedarse. La mayoría de ellos murió durante los años de Pol Pot.

En 1975, cuando los Khmer Rouge estaban por llegar a la capital, Mons. Ramousse ordenó obispo a un camboyano, Mons. Joseph Chmar Salas, quien había regresado a propósito de Francia donde cursaba sus estudios. El 17 de abril de 1975, los jemeres rojos tomaron Phnom Penh y pocas semanas después todos los extranjeros fueron expulsados. Más tarde, Mons. Ramousse definió el exilio como "el rechazo del envío misionero. Nos descartan como algo inútil. Entonces nos enfrentamos a un vacío. Muchos misioneros cayeron en depresión porque nunca pudieron llenar ese vacío”.

Mientras dentro de Camboya mataban a Mons. Salas, a todos los religiosos y a una gran parte de la población, Mons. Ramousse se ocupó de los refugiados camboyanos que huían de la opresión del régimen. En esos años Mons. Ramousse trabajó en colaboración ​​con el Centro PIME de Milán para rescatar cerca de 2 mil balseros provenientes de Camboya y Vietnam.

Cuando cayó Pol Pot en 1989 y terminó la guerra civil, el obispo regresó a Camboya  con un comité de ayuda. Fue precedido por el P. Emile Destombes, el P. François Ponchaud y Mons. André Lesouëf. Juntos y con mucha paciencia reconstruyen las relaciones dentro de la comunidad cristiana, cuyos fieles habían sido dispersados ​​o asesinados.

Gracias a su amistad con el rey Sihanouk, Mons. Ramousse fue nombrado vicario apostólico de Phnom Penh; en 1994 Camboya estableció relaciones diplomáticas con la Santa Sede y en 1997 la Iglesia Católica fue reconocida como una realidad religiosa y no como una ONG, como hasta ese momento.

Sus esfuerzos se concentraron principalmente en fomentar un clero diocesano indígena, tarea que a partir de 2001 asumió también su sucesor, el P. Emile Destombes.

Mons. Ramousse permaneció en Camboya hasta 2013, luego se retiró a Montbeton en Francia. Ayer falleció en el hospital de Covid-19.

Eglises d'Asie, la página web de las Misiones Extranjeras de París concluye su memoria con estas palabras: "Su paciencia, su visión, su perspicacia, su valor, su resistencia y sus sacrificios permitieron que la Iglesia de Camboya renaciera de sus cenizas en los años 90 . Los jóvenes bautizados no conocen a Mons. Yves, pero si hoy están felices de seguir a Cristo, es en gran parte gracias a Mons. Ramousse".

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