21/09/2018, 17.40
VATICANO
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Papa Francisco va a los Países Bálticos, entre memorias y esperanzas

de Stefano Caprio

Desde mañana hasta el 25 de setiembre, el pontífice estará en Lituania, Letonia y Estonia. El Papa Juan Pablo II los visitó en 1993. Francisco visitará el Museo de las ocupaciones y luchas por la libertad en Vilnius. La memoria de los mártires en la colina de las Cruces. El fuerte compromiso ecuménico de las Iglesias. Hilo rojo de la misericordia.

 

Roma (AsiaNews) - El 30° viaje apostólico fuera de Italia se desarrollará mañana a los ex-países soviéticos de Lituania, Letonia y Estonia, que se asoman sobre el Mar Báltico y sobre el golfo de Finlandia. El pontífice vuelve a Europa oriental dos años después de la serie de viajes de 2016, a las ex- repúblicas soviéticas de Armenia, Georgia y Azerbaiyán y a Polonia, país fronterizo con los países Bálticos e indisolublemente ligados a ellos por la historia lejana y reciente.

El viaje se da en ocasión de 2 grandes aniversarios: el centenario de la independencia de los 3 países, que se separaron del imperio ruso en 1918 después de la revolución bolchevique y de los 25 años del histórico viaje de Juan Pablo II en 1993. Justamente este jubileo será el parangón con la actual visita apostólica, siendo hasta ahora el único viaje papal a esos países.

El santo Paap polaco celebró en Lituania la gran victoria contra el comunismo ateo, con una carga simbólica y emotiva aún superior a los viajes a su tierra natal. De hecho, Lituania fue la primera que se separó del yugo soviético, ya en 1990, resistiendo a los tanques de Gorbačev en el único intento de represión del presidente de la perestroika, que no quería la disolución del imperio. En cambio fue el inicio de su fin, que se dio el año sucesivo con el fallido golpe del Kgb y el cambio de poder de Rusia a Eltsyn, con la definitiva liberación de todas las 15 repúblicas de la ya ex-Unión Soviética.

El Papa Wojtyla no quiso por otro lado asumir tonos triunfalistas en los conmovedores encuentro con los fieles, católicos y no, por tanto tiempo perseguidos. En sus discursos de entonces resonaba la invitación a la común penitencia y al recíproco perdón, mirando más al futuro que al pasado: el Papa Francisco va por lo tanto a recoger los frutos de aquel solemne pedido.

En el programa de la visita habrá un espacio para conmemorar nuevamente a los mártires de la opresión atea, sobre todo en la visita al Museo de la ocupación y luchas por la libertad en Vilnius el domingo 23. El Papa también entrará en la celda donde por 10 años estuvo detenido el p. Sigitas Tamkevicius, que hoy tiene 80 años y es el arzobispo emérito de Kaunas, figura legendaria de la resistencia católica en los años 70-80. Arrestado en 1983 por haber dado vida a la Crónica de la Iglesia Católica en Lituania, voz de la disidencia religiosa al régimen, Tamkevicius fue interrogado 70 veces en una prisión del Kgb, sin jamás retractarse de nada. Entrevistado en los días pasados por la AFP, el prelado declaró que “si alguno me hubiese dicho, cuando estaba encarcelado en aquellas celdas bien sepultadas en los sótanos de la Kgb, que el Papa un día vendría aquí… ¡habría sido realmente inimaginable!”. Junto al arzobispo, recibirá al pontífice también una coetánea Nijolè Sadunaité, también ella arrestada en aquellos años por actividades en defensa de los derechos humanos, que recibió este año- primera mujer en la historia- el “Lithuanian Freedom Award”.

La memoria del martirio será celebrada la mañana del domingo en la Colina de las Cruces, el lugar donde el Papa Wojtyla recordó su unión mística con el pueblo lituano en nombre de la participación con los sufrimientos de Cristo. El Papa Francisco además pondrá en evidencia la especial armonía ecuménica de los cristianos en los Países Bálticos, donde junto a los católicos mayoritarios en Lituania, conviven los luteranos mayoría en Letonia y en Estonia, junto a los ortodoxos rusos que son minoría en los 3 países. En el mensaje de augurio antes del viaje el mismo Papa quiso remarcar que “si bien viene como Pastor de la Iglesia católica” quisiera abrazar a todos y ofrecer un mensaje de paz, buena voluntad y esperanza para el futuro”.

Zbignev Stankevics, arzobispo católico de Riga, confirmó al semanario holandés Katholiek Nieuwsblad que en estas tierras “vivimos en paz y defendemos los mismos valores… No somos la mayoría y debemos trabajar con los otros cristianos. Unimos las fuerzas. Somos diversos, pero no obstante las diversidades somo uno”. también el secretario del metropolitano ortodoxo de Vilnius, el p. Vladimir Seljavko, reafirmó en la Radio Svoboda, que “los ortodoxos locales están muy contentos con esta visita, reconociendo en el Papa Francisco a uno de los líderes más importantes del mundo cristiano. tendrá un encuentro con él y también harán una declaración común en defensa de los valores cristianos y humanos para nuestra sociedad contemporánea”.

El corazón de la visita papal, por otro lado, serán los encuentros con los jóvenes, previstos durante los 3 días, a partir del encuentro del sábado 22 en el santuario de Ostra Brama, la “Puerta de la Aurora” de la madre de la Misericordia de Vilnius. El mensaje de la misericordia es otro ligamen con la visita de Juan Pablo II, que recordaba la permanencia de su amada santa Faustina Kowalska, Las sociedades bálticas necesitan de esta gran infusión de esperanza, vista la crisi de los últimos años debida a la emigración de un tercio de la población y de la crisis de la natalidad, acompañadas por una fuerte secularización.

Sobre el fondo de la visita permanecerán también las tensiones en el mundo ortodoxo por la,posible “auto-cefalia” de la vecina Iglesia ucraniana. En los 3 países el patriarcado de Moscú de hecho son parte de su “histórico territorio canónico” y en Letonia hubieron en el pasado y también recientemente, fuertes enfrentamientos entre Moscú y Constantinopla por la jurisdicción sobre los fieles ortodoxos locales. Acompañará también al papa el primado de los griego-católicos ucranianos, el arzobispo Svjatoslav Shevchuk, y el arzobispo bieloruso de Minsk Tadeusz Kondrusiewicz, que fue arzobispo de Moscú y primer obispo católico nombrado después de la finalización de la Unión Soviética.

 

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